12 ene. 2017

'Too much' para lucirlo en las cuatro paredes de casa

Comenzando el siglo y mandando a recoger la ropa íntima aparatosa  como el corsé, (touchdown para el diseñador francés Paul Poiret), aparece un nuevo elemento  de la moda, el Delphos, un acierto para revelar las curvas femeninas, que por supuesto, tuvo como escenario inicial la casa.
El Delphos fue una prenda concebida por el español Mariano Fortuny, que después de recorrer Grecia y encapricharse con lo estiludo de las beldades helenas, en un juego de geometría, arquitectura y ropas, creó está pieza que originalmente fue utilizada en la casa; el vestido vendía una sensación de comodidad, como andar en pijama.
Sin embargo, estaba cargado con grandes detalles y trabajo dedicado: pliegues perfectos, un lujo de  saber-hacer que solo pudo darse él,  y pequeñas cuentas de cristal de murano (tradicional de Venecia) adornaban y ayudaban a la estructura del vestido, dándole peso, que aportaba elegancia.  La suma de todos estos elementos era too much para lucirlo en las cuatro paredes de casa.
De buenas que, en algún punto, alguna osada, lo sacó a la calle, a una fiesta o reunión y empezó a ser un fenómeno en ventas y en diseño,  el vestido se convirtió en el top de los acontecimientos sociales más relevantes. De esta forma, fue el must have de la época, cada dama le daba su toque con accesorios extravagantes, joyas ostentosas y los nuevos peinados cortos, dando un nuevo aire, de forma literal y física,  al look de principios de siglo. 

Por Rocío Vargas / María Cantini

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