17 ene. 2017

Lanvin pidió el azul del cielo

Había una vez una chica llamada Jeanne Lanvin, su familia era humilde y eran once hermanos...

Lanvin elaborando uno de sus diseños

La pequeña Lanvin pronto se introdujo en el mundo de la moda,  y con solo trece años cosía y reparaba sombreros, un trabajo duro pero ella se mantenía optimista, tal era sus ganas de triunfar que a los 22 años montó su propia boutique en la ciudad de las estrellas -no, no es La la land- en París.


La joven Lanvin le entusiasmaba el arte y la pintura y eso le ayudó en sus creaciones que hasta decidió crear un color específico para ella, el azul Lanvin. Aunque también figuraban en su paleta de tonos favoritos el rosa Polignac en honor a su hija y el verde Velázquez. Eso sí, a pesar de darle color a sus diseños, Jeanne usó toda su vida el negro, al que consideraba representante del “Chic ultime”.
Logo de la firma Lanvin muestra a su hija y  a la diseñadora

En su vida apareció otro amor, su hija Marie quién la ayudaba a confeccionar sus diseños y con la que cambió los mitos de la edad de la mujer -todos somos jóvenes- siendo la pionera en las disputas de coger la ropa a mamá.

Desafortunadamente su corazón se paro en 1946 pero su pequeña Marie cogió las riendas del negocio. De una boutique a una gran empresa de moda que diversificó sus actividades con perfumes, lencería y accesorios.
Uno de los escaparates actuales de Lanvin

Aunque las personas no somos eternas, el estilo siempre perdura y Jeanne dejó su huella con el azul y sus pequeñas obras de arte convertidas en tela.
Dibujos sobre Lanvin y todo su imperio

Por: Mireia Tomás, Sari Pareja y Roxana Ibañez

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