17 ene. 2017

El misterio de Delphos



Por las aguas de los canales de Venecia fluye un secreto con sabor a tinte, una gama cromática indescriptible, los colores que se llevó Mariano Fortuny a la tumba. El polifacético diseñador, pintor, fotógrafo y escenógrafo hizo de los vestidos su lienzo, en los que plasmó su pasión por la pintura a través de la gama cromática que hacen de los vestidos Delphos una obra de arte irreproducible.


Su viaje a Grecia en 1906 inspiró al artista a la creación de un nuevo concepto de vestido, el Delphos, un soplo de aire fresco que dejaba libertad de movimiento a la mujer. Confeccionado a través de telas de seda unidas entre sí a través del cristal de Murano y con un característico plisado ideado por el propio diseñador. La ligereza y sencillez permitían presentar el vestido de forma singular, un packaging característico, enrollado y presentado en una caje, algo inimaginable con los vestidos rococó.




La novedosa técnica de plisado y la gama cromática del Delphos es un misterio que Fortuny se llevó a la tumba. Cuenta la leyenda que, al día siguiente de fallecer, su viuda vertió los tintes del artista a las aguas de Venecia, con el objetivo de que nadie los pudiera imitar. De esta manera, los canales de Venecia se convirtieron en la viva imagen de la obra maestra del diseñador.

P. Medina
I. Blokker

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