12 ene. 2017

La reivindicación femenina a través de la moda


La postguerra marcó lo que denominamos ‘la primera revolución femenina’. Las mujeres empezaron a tener un papel más activo en la sociedad, que las sacó de casa y las liberó del corsé. Los años 20 marcaron el inicio de una nueva actitud que se vio reflejada en la moda.

El look femenino se transformó por completo y le dio la bienvenida a dos estilos que marcarían la parada. Las flappers, que con sus vestidos cortos hasta la rodilla, sus tacones, sus collares y sus cabellos cortos presentaban con un aire de coquetería que era compensado por una actitud fuerte y hasta vulgar, con el que buscaban un trato más igualitario con los hombres. Estas vanidosas damas fueron las primeras en fumar y en beber en público (hasta emborrcharse) y en manejar un automóvil.  Ellas marcaron el derecho a la mujer de divertirse como quisiera y sin la compañía de un hombre.






Por otro lado, surgió el estilo Garçonne, que fue característico de las primeras feministas, aquellas que adoptaron un look más andrógeno y que tiraba más hacia la masculinidad. Utilizaban trajes de corbata y pantalones un escándalo para la época. Coco Chanel fue la precursora de este estilo, más práctico y cómodo, que a su manera no le restaba elegancia a la mujer.



Pero la moda masculina tampoco se quedó atrás. Los hombres, a su manera también se liberan y adoptaron un estilo más sport. Después de las pérdidas de la guerra, el mundo a su manera trató de subir los ánimos. La competencia pasó de los campos de batalla a los deportivos. La práctica de atletismo, salto o remo se convirtieron en la manera de fortalecer ‘al macho´. Dentro de la vida cotidiana se volvieron populares las prendas cómodas y flexibles, que marcaban un look más relajado pero que no dejaba jamás atrás la elegancia. 

Por Rocío Vargas/ María Cantini

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