28 ene. 2017

Heroísmos y Villanías

20 minutos con @InmaculadaUrrea



A Inmaculada Urrea se le dispensa cualquier tipo de presentaciones. Ella es su trabajo y su trabajo es ella. Vive en una coherencia intrínseca entre lo que busca profesionalmente y lo que afirma ser.  “Soy prácticamente perfecta”, exclama sentada cómodamente, sin cualquier miedo o vergüenza. Y nos mira. Nos mira en ese mixto de humildad y elegancia que solo permitimos a los grandes, a los superlativos, a quién en lo más absoluto de los silencios siempre tendrá una voz. 

De socio fundadora y Brand Advisor de Sofoco Media a Co-directora del Postgrado de Creación y Gestión de Marcas de Moda de BAU y en Comunicación y Periodismo de Moda 3.0 en BSM- UPF, colaborando con Modaes con su blog “La moda pasa, la marca queda”, Urrea trabaja bajo la misión de salvar al desequilibrado mundo de la moda.

Su falda plisada, de un simbólico verde esmeralda, contradice metafóricamente a como ella imagina al futuro de la moda, apostando por un siglo XXI dónde jamás “morirá el estilo deportivo”. Y aunque nos reafirme que es demasiado pronto para pronósticos o suposiciones crueles, no duda en garantizarnos que existe un futuro prometedor para las marcas míticas. 

“Des de que el capitalismo salvaje llegó a las marcas de lujo no basta con que resucitar a la marca, hay que saber hacerlo. Y se está demostrando que la mayoría no saben hacerlo. De ahí viene todo el baile de directores artísticos que lo que hacen es confundir a la propia marca y su herencia”. Y zapateando en torno a la hoguera de las vanidades del presente, la historiadora lo tiene bien claro: “una cosa es ser una marca coherente y otra cosa es ser una empresa que gana dinero”.  Y no se trata de romanticismos, se trata de la frenética tendencia aniquiladora: “ el see now-buy now lo que hace es reafirmar, y yo lo llevo mil años diciendo,  el prêt-à-porter está muerto como tal. Es una nueva manera de darle caña al propio sistema de moda, acortando al ciclo de deseo. La pregunta es: ¿hasta dónde se va a acortar?”

Pero mientras no se acorta y “tengamos que subvencionar pasarelas que no llevan a ninguna parte y mientras los políticos sigan hablando de lo que no saben y patrocinando eventos para hacerse la foto… ¡Mal vamos!”. Y a la hora del juicio final “el cáncer de la moda en este país es la política”. Inmaculada lo dice sin parpadear, sin gaguear, porque “si no facturas, dedícate a la cría del champiñón”. Y porque Inmaculada es así: trabajadora, segura de sí misma y carismáticamente sólida en todas sus críticas. Por eso ella encaja perfectamente en el perfil de mujer contemporánea, un poco veraz, un poco energética. 



Su contemporaneidad no pasa por sacarse un sin fin de selfies, porque “cuántos más selfies te haces, menos cariño has recibido en tu casa y más inseguro eres”. Su contemporaneidad se refleja en la fabulosa oportunidad de querer por igual a Cary Grant que a Aléx González, como ella lo revela . Quizás sea por eso que siempre quiso ser profesora y estar cerca del alumnado universitario, para empaparse de cultura de las nuevas generaciones mientras les daba un poco mucho de la suya.

Y por el ingrato mundo de la moda, siempre “despiadado, pues puedes estar arriba de todo y al día siguiente te mueres o te echan o te retiras y ya no eres nadie”, quizás pueda entenderse su necesidad de hace unos años de mudarse a vivir en un pueblo asturiano. Porque las mermeladas pueden ser gourmet y los perros pueden ser cosmopolitas, Inmaculada no podría estar dónde están los demás y a eso le podremos llamar de técnica de conserva del espíritu de juego.

Al fin y al cabo, ella lo hace con humor y consistencia, rechazando a censuras, aunque sean de un párrafo “porque si no escribo lo que quiero, no escribo”, y a verdades hechas como la objetualización de la mujer como negocio en la industria. Y Dios creó a la activista. Y sin temer al adversario y al público, resiste a la inmediatez que los medios de comunicación imponen.  Porque “la inmediatez está muy bien para según qué cosa, pero no para hacer reflexiones poco interesantes y yo no soy la bruja Lola”. Y por eso se molesta cuando le preguntamos sobre la futura Anna Wintour: “no tengo ni la más remota idea y si quieres que te diga la verdad, me da igual”.


Y entre twitts, #epicfails e insomnios, que según nos expresó ella le causó esta entrevista, Inmaculada sabe quererse. Y tal como Sharon Stone en Instituto Básico, con ella habrá siempre una verdad: no hay nada o nadie que la intimide. Y eso es tan intemporal como Chanel. ¿O deberíamos decir como su tesis doctoral? 

*Visita este enlace para leer la entrevista completa.



The next Anna Wintours 
(Isabel, Martí, Núria, Andrea, Adriana, Patricia, Mariana y Anna)
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