12 ene. 2017

FANTASÍA Y CRUDA REALIDAD: DOS FORMAS DE VER EL MUNDO

Divagando con la moda

En una época de crisis, los mundos oníricos atraen a los soñadores que buscan huir de una realidad gris. Las grandes estrellas de Hollywood representaban una realidad más allá de lo prosaico y la gente adinerada se desvivía por imitar su vida y exaltar su presencia en las mejores galas celebradas en la costa este y oeste de los Estados Unidos. En el viejo continente Elsa Schiaparelli, junto con Dalí y otros, empiezan a divagar por la realidad existente jugando con la moda, para crear su propia dimensión.


La democratización de los sueños y el culto al cuerpo
Vemos como, además, la alta costura queda va quedando relegada al ostracismo durante la Gran Depresión dando lugar a los inicios de lo que se conoce actualmente como el ready to wear. En el nuevo continente empiezan a surgir nuevos modelos de vestimenta a causa de la compra de patrones procedentes de Europa, que buscan una estilización de la figura, como el London Cut, en la moda masculina, o los diseños de Madeleine Vionnet, inspirados en la Grecia clásica. Este hecho va de la mano del inicio al culto al cuerpo, ligado al lifestyle de ocio y actividades deportivas.
Por otro lado, durante la crisis política que supone el auge de los autoritarismos, la inmensa mayoría de las mujeres ven sus sueños de garçonne truncados, retornando a una estética más tradicionalmente femenina, con modelos al corte al bies, mostrando las curvas naturales de la típica silueta evasée.


Estos dos modos de vivir y ver el mundo durante una crisis marcaron la moda de los años 30.

Amir Kuckovic
Anna Bonastre

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