10 ene. 2017

La armadura femenina del siglo XIX

Parece que la moda femenina en el siglo XIX, fue un complot en contra de la movilidad y comodidad femenina. Primero hizo su entrada triunfal el corsé, impidiendo respirar y moverse con facilidad, no conforme con eso a alguien se le ocurrió revivir esa estructura rígida que aumentaba el volumen de la falda en varios metros: la crinolina.


Este elemento intimo daba una perspectiva visual de un tronco pequeño y unas caderas muy anchas, símbolos de la fertilidad y la sensualidad femenina, una vez más pensado para el deleite masculino. La crinolina sirvió para destacar las características de los vestidos y la majestuosidad de apliques, bordados, detalles, entre otros, que permitían exhibir, como en una vitrina el poder adquisitivo del hombre, quien era el proveedor del dinero.



Entre el uso del corsé y la crinolina, las mujeres irónicamente vivían dentro de una brillante armadura, que marcó una tendencia ostentosa y competitiva, que marcaba una lucha entre quien vestía de la mejor manera, con telas lujosas y las joyas ostentosas, siendo protagonistas de una guerra fashionista entre las damas de la sociedad. 

Por Rocìo Vargas/Maria Cantini

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