17 ene. 2017

Poiret, el primer rey de la moda

Lo que hoy conocemos como moda se lo debemos a Poiret.
Paul Poiret cambió la forma en cómo se percibía la moda a comienzos del siglo XX, además de liberar a las nuevas generaciones femeninas del corsé, transformó la manera en cómo se vendía la moda.

La comunicación cambió y empezó a jugar con elementos tan sutiles como la  iluminación en  las vitrinas, también con la compilación  de ilustraciones para cada creación, lo que ahora llamamos catálogos, que hizo que la gente se acercara a la alta costura.


Hasta ese momento la alta costura estaba recluida en las cuatro paredes  de cada taller o boutique, a las que solo las clientas más exclusivas tenían acceso, Poiret en una visión comercial sin antecedentes empezó a vender la idea de que todos tenían entrada a este mundo de lujo.

En su trabajo como diseñador, su herencia más significativa fue la eliminación del corsé que permitió una figura más libre  que resaltó con su modelo línea directorio, de silueta recta y talle bajo el pecho.

Otro de sus legados fueron los estampados, rechazados  por su exotismo en medio de una época acostumbrada a la sobriedad y al binarismo cromático. Inspirado en la magia de oriente, Poiret plasmó los colores de las mil y una noches, tema central de los ballets rusos de la época.



Como imperio Poiret, no solo se centró en la ropa, sus ideas sobre el negocio perduran hasta hoy. Concibió la moda como estilo de vida y por eso creó líneas de decoración, complementos y perfumes. Fue el cupido entre perfumería y la moda, un flechazo a una relación natural entre estos dos elementos.

Rocío Vargas/ María Cantini

Paquin like a virgin

Plumas y elegancia con Jeanne Paquin.

Jeanne Paquin es una de esas mujeres que entendió la comunicación de moda antes que nadie. Y las relaciones públicas. Y la importancia del networking. Y del poder de persuasión de los influencers. Y de todos esos puntos vitales de cualquier marca de moda que quiera subsistir en este mercado capitalista salvaje.

Nacida en Saint-Denis en el remoto año de 1869, su andadura en el mundo de la moda solo empieza después de quitarse el vestido de novia, es decir, que gracias a su marido pudo crear la primera maison en París liderada por una mujer. Y ahí, en la plena Rue de la Paix, hacía competencia al mismísimo Worth.

Al estilo “Lo que el viento se llevó” modernica en tonos pasteles, Paquin, poco a poco cambió la silueta femenina. Con los años, los colores se oscurecieron hasta su rojo característico. Y como el color de la pasión no podría llegar solo, la diseñadora fue la primera a recibir la Legion d’Honneur como reconocimiento a su contribución económica a Francia mientras la Primera Guerra Mundial.

¿Y qué tienen en común la reina de España, Bélgica y Portugal? Todas se vistieron con el genio creativo Paquin. Y no terminó en la realeza. Sus modelos cruzaron el Atlántico y la gente pagó para verlos. Y las entradas se agotaron más rápido que las de un concierto de Madonna en los ochenta.


Y es que #PaquinDidItBeforeYou. No dejó nada por hacer, dejando a todos sus rivales por los suelos. Solo nos queda decir que si Jeanne no llegó a la luna, fue porque no se lo propuso.


Mariana Viseu y Andrea Ballesta.

El misterio de Delphos



Por las aguas de los canales de Venecia fluye un secreto con sabor a tinte, una gama cromática indescriptible, los colores que se llevó Mariano Fortuny a la tumba. El polifacético diseñador, pintor, fotógrafo y escenógrafo hizo de los vestidos su lienzo, en los que plasmó su pasión por la pintura a través de la gama cromática que hacen de los vestidos Delphos una obra de arte irreproducible.


Su viaje a Grecia en 1906 inspiró al artista a la creación de un nuevo concepto de vestido, el Delphos, un soplo de aire fresco que dejaba libertad de movimiento a la mujer. Confeccionado a través de telas de seda unidas entre sí a través del cristal de Murano y con un característico plisado ideado por el propio diseñador. La ligereza y sencillez permitían presentar el vestido de forma singular, un packaging característico, enrollado y presentado en una caje, algo inimaginable con los vestidos rococó.




La novedosa técnica de plisado y la gama cromática del Delphos es un misterio que Fortuny se llevó a la tumba. Cuenta la leyenda que, al día siguiente de fallecer, su viuda vertió los tintes del artista a las aguas de Venecia, con el objetivo de que nadie los pudiera imitar. De esta manera, los canales de Venecia se convirtieron en la viva imagen de la obra maestra del diseñador.

P. Medina
I. Blokker

Le parfum plus cher du monde

Lejos quedó la rigidez del siglo XIX cuando el glamour y la liberación inundaron las clases acomodadas de la sociedad, cual sorbo de champán llena nuestro paladar. El gusto por el arte y la arquitectura fascinaron al nuevo mundo occidental, que celebraba a ritmo de jazz su modernidad y estilo. Solo los despotismos humanos fueron capaces de frenar estos años de frenesí al hacer estallar la Gran Guerra, que supuso un paréntesis en casi todo el mundo artístico.

Jean Patou vs. Cocó Chanel
Al terminar la guerra, muchos de los modistos que habían abandonado sus labores reanudaron sus negocios. Uno de ellos fue Jean Patou, un arriesgado creador que supo crear prendas que simbolizaron un antes y un después para las mujeres de la postguerra. Aun así, no todo fue coser y cantar. Pisando fuerte llegaba Cocó Chanel para arrasar con todos. Extraño era que un diseñador no estuviese enfrentado al gigante de la moda femenina, y Patou no fue la excepción. Precisamente el enfrentamiento entre ambos hizo que un Patou derrotado dejase de lado la moda para centrarse en los perfumes.  
Anuncio del perfume Joy, de Jean Patou


1929 no fue un año de desgracias para todo el mundo, hubo quien supo sacarle partido al gran Crac del 29. Patou fue lo suficientemente inteligente como para crear “el perfume más caro del mundo” justo cuando gran parte de la población había perdido sus ahorros. El atrevimiento de Patou no se limitó solo a este perfume, sino que años antes fue el primero en crear un perfume para cada tipo de mujer: uno para las morenas pasionales, otro para las rubias y otro para las sensuales pelirrojas. Se podría pensar que Patou instigó la distinción llena de prejuicios que aún existe hoy en día entre las mujeres con colores de pelo diferente. Si Patou hubiese sido un contemporáneo de nuestra época, no nos extrañaría encontrar sus productos etiquetados como #SexyBlonde o #ProudToBeGinger.
Por Joel, Laia e Yvonne 
(el moreno, la rubia y la pelirroja).

NY – LONDON – PARIS – MILAN: Sonia Delaunay’s journey

Las cuatro grandes capitales de la moda coinciden en aplaudir la obra de la artista Sonia Delaunay, exhibiendo, en los últimos años, sus obras pictóricas, así como sus ilustraciones y diseños de moda más icónicos.
     ¿Quién es Sonia Delaunay y por qué creadores como Yves Saint Laurent o Missoni, entre otros, han sido influenciados por su trabajo?



     Definía su obra a través de la atracción que sentía por los colores puros y las formas geométricas, las cuales se entrelazaban creando motivos abstractos propios de las vanguardias francesas de principios del siglo XX.
     Fue una artista polifacética que, con su propia estética, creó todo un imaginario visual que se plasmaba en todos los ámbitos artísticos plásticos y artes escénicas en los que ella participaba (pintura, diseño de interior, teatro, cine, moda), constituyendo así una marca propia rica en colores y formas.

“I always changed everything around me… I made my first white walls so our paintings would look better. I designed my furniture; I have done everything. I have lived my art.” Sonia Delaunay



En la historia de la moda Sonia Delaunay constituye una figura clave, pionera del diseño textil. La artista crea sus propios estampados y los adapta a las nuevas formas de vestir de los locos años veinte. Las líneas son sencillas pero a través de su mano, estas adquieren una nueva mirada basada en las formas puras y en las manchas de color, revolucionando así la moda de la época.

Amir Kuckovic
Anna Bonastre

Lucile, la diseñadora que sobrevivió al Titanic

Aunque su nombre es recordado por ser una de las pocas supervivientes del Titanic, la modista británica Lady Duff Gordon ya contaba con un reconocimiento por ser la pionera en instaurar nuevos conceptos en el mundo de la moda. Más conocida como Lucile, la diseñadora obtuvo notoriedad desde finales del siglo XIX hasta comienzos del XX.



Podría considerarse la primera mujer de negocios de la historia, al crear un imperio con ateliers de alta costura en Londres, París, Nueva York y Chicago. Esto le permitió crear una marca internacional, que traspasó incluso el Atlántico. Además, innovó en la manera de presentar sus colecciones, creando los primeros desfiles con modelos de carne y hueso en teatros y cines, y no utilizando maniquíes de cera como se había hecho hasta el momento.



Lucile destacó por liberar el cuerpo femenino gracias una relajación de los corsés y una reinvención de la ropa interior con nuevos tejidos y colores. Según el historiador Reandy Bryan, “Lucile sexualizaba las prendas de vestir de una manera elegante”. La modista era conocida por sus vestidos de té y de noche y sus sellos distintivos fueron los botones diminutos, volantes de encaje, cintas y delicadas flores de seda. Maestra de la comodidad, Lucile rebajó los escotes y creó faldas largas con aberturas con las que se podía caminar con más facilidad.




Como mujer polifacética que era, también se atrevió con la creación del vestuario de la obra de teatro La viuda alegre, vistiendo a la actriz Lily Elsie. Por otro lado, la diseñadora escribía semanalmente de moda en un periódico y mensualmente en Harper’s Bazaar y Good Housekeeping.


Martí Ventura y Adriana Blanco

Lanvin pidió el azul del cielo

Había una vez una chica llamada Jeanne Lanvin, su familia era humilde y eran once hermanos...

Lanvin elaborando uno de sus diseños

La pequeña Lanvin pronto se introdujo en el mundo de la moda,  y con solo trece años cosía y reparaba sombreros, un trabajo duro pero ella se mantenía optimista, tal era sus ganas de triunfar que a los 22 años montó su propia boutique en la ciudad de las estrellas -no, no es La la land- en París.


La joven Lanvin le entusiasmaba el arte y la pintura y eso le ayudó en sus creaciones que hasta decidió crear un color específico para ella, el azul Lanvin. Aunque también figuraban en su paleta de tonos favoritos el rosa Polignac en honor a su hija y el verde Velázquez. Eso sí, a pesar de darle color a sus diseños, Jeanne usó toda su vida el negro, al que consideraba representante del “Chic ultime”.
Logo de la firma Lanvin muestra a su hija y  a la diseñadora

En su vida apareció otro amor, su hija Marie quién la ayudaba a confeccionar sus diseños y con la que cambió los mitos de la edad de la mujer -todos somos jóvenes- siendo la pionera en las disputas de coger la ropa a mamá.

Desafortunadamente su corazón se paro en 1946 pero su pequeña Marie cogió las riendas del negocio. De una boutique a una gran empresa de moda que diversificó sus actividades con perfumes, lencería y accesorios.
Uno de los escaparates actuales de Lanvin

Aunque las personas no somos eternas, el estilo siempre perdura y Jeanne dejó su huella con el azul y sus pequeñas obras de arte convertidas en tela.
Dibujos sobre Lanvin y todo su imperio

Por: Mireia Tomás, Sari Pareja y Roxana Ibañez