2 may. 2017

La moda nunca es inocente

Por Laia Levis

Por todos es conocido que la moda cambia cada dos por tres, y este hecho lo

asociamos a los fines comerciales de las grandes marcas. Sin embargo desde la

creación del fenómeno moda hay otro suceso que se beneficia y que muchas veces

provoca estos cambios. Muchas de estas máximas estas pautadas con fines

psicológicos y políticos y extendidos entre la sociedad por la publicidad. Por poner

algunos ejemplos, en un período de guerra Marilyn Monroe subió su popularidad para

que más mujeres quisieran seguir sus pasos, mucha carne para que las tropas militares

estuvieran contentas.

Marilyn Monroe


Otro caso lo encontramos durante la depresión económica

cuando las faldas de las mujeres se alargaron como tendencia. Detrás de esta moda se

escondía la intención de vender más metros de tela por prenda para que el sector

textil no cayera.

Cuando a finales de los cincuenta las mujeres escalaron en puestos de trabajo gracias a

su inteligencia, un mundo dominado por hombres tubo la necesidad de devalorarla y

devolverla al ámbito familiar ya que estaba quitando los puestos al sector masculino.

Hubo un retroceso hacia la mujer florero y surgieron modelos y actrices como Claudia

Schiffer, increíblemente deslumbrantes y encantadoras pero aparentemente poco

inteligentes.



Claudi Schiffer
Según Lourdes Ventura en La tiranía de la belleza, fue en este momento

cuando Mattel popularizó la muñeca Barbie, una muñeca que adoctrinaba a las niñas

desde bien pequeñas para que estubiesen más distraídas con su apariencia que con su

inteligencia. Barbie con sus medidas imposibles vendía un canon de belleza irreal,

además de unos valores machistas. La muñeca pasaba horas cuidando su apariencia, y

haciendo tareas de casa para cuando llegase Ken de su trabajo lo encontrase todo a su

gusto. Una mujer que había conseguido una buena vida, y una comodidad a costa de

su matrimonio, siendo simplemente una mantenida.
Barbie como es y como debería ser realmente


No obstante, el juguete, como la publicidad ha reflejado la sociedad a la que se dirige y

en la actualidad, para vender más, esto está claro, se las da de mujer intelectual que

ha trabajado en casi todos los sectores. Ella que finalmente decidió que Ken no estaba

a su altura y con el que no tubo hijos, pudo empezar una vida independiente ya

iniciada en los noventa, con la que ha logrado un exitoso puesto de trabajo que le

permitió comprar un beetle, el coche, no el cantante, una caravana e incluso una casa

donde vive soltera como si fuera una más de las chicas “girls”. Y ahora incluso se

plantea ser política… cuanto feminismo desbordando por todos sus costados, costados

que aún miden 91- 46-84.
Barbie presidenta
 

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