10 abr 2011

Dime qué ves y te diré cómo vistes

El fin de Sex & the City nos dejó huérfanos y hambrientos de estilismos y moda en la televisión. Corría el año 2004 cuando los tacones de Carrie dejaban de sonar en las calles de Nueva York (al menos, de la mano de ese gran canal de series que es la HBO)

 Miranda, Carrie, Charlotte y Samantha: un adiós, cómo no, de punta en blanco.


Sin embargo, en la televisión otras muchas series han conseguido marcar tendencia. Sexo en Nueva York se llevó la palma, pero no fue la única:

Friends es un clásico de la televisión. Sus protagonistas continúan levantando pasiones entre el público, quizás porque las tramas de la serie no han perdido un ápice de actualidad, a pesar de que las aventuras y desventuras de este grupo de seis amigos comenzaron a emitirse en 1994. De las diez temporadas en las que reinó en antena, se puede destacar, desde el punto de vista moda, a dos grandes personajes: el pelo de Rachel Green (Jennifer Aniston) y los estilismos de Phoebe Buffay.

"Quiero el corte de Jennifer Aniston" era la frase más pronunciada en las peluquerías norteamericanas a mediados de los noventa. Cada uno de sus peinados se convirtieron en "los rachel". Su pelo convirtió a esta actriz en la enésima novia de América. Su símbolo. Tanto es así que, en diez temporadas, el estilo de Rachel apenas cambió: un tono de rubio más o menos similar (quizás algo más claro conforme avanzan los episodios) y, con excepción de un par de temporadas un largo que sobrepasaba con creces la altura del hombro.


Pero, ¿por qué Phoebe Buffay? Muy sencillo. Por esto:
Una adorable Phoebe, lista para aprender a ir en bici.
Super Phoebe. Qué tiemble Clark Kent

Lo suyo era el color, la alegría y la inocencia. Por eso, Phoebe era la más interesante de las tres amigas Friends. Érase una vez un Phoebe pegada a una guitarra... ¡Por no hablar de sus manos repletas de anillos!

90210, o lo que es lo mismo: vive le style américain! El remake de ese Beverly Hills que marcó a los adolescentes de los 90 ha venido cargado de modelitos y cuerpos esculturales:
Tres de las protagonistas de este drama juvenil 




Vivir en California, donde siempre hace buen tiempo condiciona, y mucho, el estilo de vestir. Por eso en 90210 se ven muchos vestidos mini, bikinis y bastante carne al aire. Sus protagonistas no tienen nada de especial: son ricos, guapos y tiene las hormonas algo revolucionadas. Sin embargo, como a los pobres, también les duele muy a menudo el corazón... y la Visa.




Silver, Naomi y Adrianna: un trío muy bien avenido





Gossip Girl: ¡Y el glamour huérfano de Sex and the City regresó a NY! Y, por ende, a la televisión. Es cierto que las tramas de la serie han ido decayendo con el paso de las temporadas, pero lo que no ha descendido ni un ápice ha sido el nivel de los estilismos.

"Somos Blair y Serena. Porque nosotras lo valemos".

Sus dos grandes referentes son Blair (la morena) y Serena (la rubia). Los suyos son dos estilos contrapuestos: recatada, clásica y dulce la primera; explosiva, chic y más casual la segunda. 

Las dos juntas forman un tándem perfecto y es muy habitual verlas de compras en muchos de los capítulos. Ellas llevan vestidos de gala de Oscar de la Renta, bolsos de Vuitton o zapatos Jimmy Choo porque forman parte de ese selecto grupo real del Upper East Side.  ¿Qué sería de Gossip Girl sin el estilo de sus dos protagonisas? Probablemente, una serie más de adolescentes que habría languidecido poco a poco.



La rubia, Serena, es "sensacional, sensacional" y la morena "tampoco está mal".
 Sin embargo, en Gossip Girl también hay otra figura a destacar. Y esta no es otra que la del fantástico Chuck Bass, perfecto ejemplo de la adaptación del gentleman inglés al siglo XXI. Lástima que sus modales, muchas veces, dejen algo que desear

No le falta ni el detalle del vasito....
Atentos a la coordinación: bolso vs. pajarita
















Lipstick Jungle: el intento por revivir el glamour de las treinteañeras neyorkinas se quedó en eso, en un simple intento. Lástima, porque sin igualar a Sex and the City, Lipstick Jungle fue una serie con tramas interesantes, perfecta para evadirse y pensar aquello de "pobre niña rica".

Nico, Victoria y Wendy: una para todas y todas para una



Nico, Victoria y Wendy son tres súper amigas  que viven, trabajan y sufren en Manhattan. Profesionales de éxito, se encaraman a sus tacones y aguantan sobre ellos a lo largo de todo el día, sin importar el número de horas de sus jornadas agotadoras.

Su venturas y desventuras sólo duraron dos temporadas. 



Negro riguroso, acierto seguro.
Mad Men y la vuelta a los sesenta. Mad Men es mi gran debilidad. Me asombra la capacidad de Betty Draper de mostrarse siempre perfecta, rimmel corrido y borrachera incluida. Siempre perfecta con sus vestidos de vuelo, cintura de avispa, uñas pintadas y cigarrillo permanente.

Betty Draper, borracha pero siempre perfecta.

Me asombra también la voluptuosidad de Joan Holloway, y cómo se desenvuelve esta magnífica mujer rodeada de tiburones macho, dispuestos a ver en ella una simple percha para un vestido. Joan es sensual, pero también atrevida, y la ropa se le ajusta al cuerpo como una segunda piel.

Joan Holloway, o el estilo de una pelirroja

Downton Abbey, la (última) serie revelación en la televisión española. Muchos la descubrimos gracias, cómo no, a Internet, sin doblajes y sin parones publicitarios. En ella la ropa se descubre de forma sutil, puesto que forma parte indisoluble del escenario donde se desarrollan las tramas. La ropa de día es sencilla, sin estridencias, y da paso al esplendor y la sofisticación de los trajes de noche. Puntillas, perlas, muselina, guantes de red... ¡¡Por no hablar de los sombreros!!

Tres hermanas para tres vestidos
Diferentes escenas de Downton Abbey.
Frente al lujo poco ostentoso de los Crowley, destacan sus sirvientes, los protagonistas invisibles de esta serie.
La plantilla de los Crowley al completo

Su vestimenta los convierte en seres anodinos y aburridos pero las apariencias engañan. En realidad, ellos dirigen los hilos de la mansión señorial de los Crowley que, es, en sí misma, un personaje más.

Eva Navarro










8 abr 2011

Costura


Nota: puede que esta entrada os resulte bastante personal, e incluso puede ser calificada como “ñoña” o “cursi”.  Pero ahora que ya empieza a llegar el deseado verano, ahora que se aproxima final de curso y ahora, después de haber tenido la suerte de conocer más a fondo un mundo que me fascina, siento la moda como algo personal. Como una parte de mi, llena de recuerdos e historias que se han ido cosiendo en los vestidos que cada temporada estrenaba, en las flores que me cosía mi abuela, y en esas puntillas de ganchillo de los calcetines de los domingos. En el fondo soy una sentimental, y puede que también (a mi manera) una romántica, pero hoy me siento contenta y me apetece compartir una parte de mi.

Costura. Bella es la palabra y bellos son los recuerdos que trae a mi memória. Después de tantos años aún veo a mi coutirière preferida sentada en la pequeña mesa de su cocina convertida en taller de costura dibujando los vestidos de princesa que yo lucía los domingos de sol en primavera. Con sus pequeñas gafas, su mirada era limpia, sincera y perfeccionista. Telas de flores y rayas iban tomando forma sobre mi cuerpo inquieto de niña. Y algunas veces sin querer, mis piernas notaban el roce de los suaves alfileres. Ella quería que ese pequeño vestido de alta costura, tejido a mano y con amor, fuese el más bello de todos. Yo sólo quería que la falda girase al mismo tiempo que yo daba vueltas, cerrando los ojos e imaginándome en un mundo paralelo, de princesas, príncipes y dragones.



Ahora recuerdo con nostálgia y felicidad esos instantes vividos con mi abuela en Ferreries. Sus enfados cuando me tomaba las medidas y yo no paraba quieta, algo no más complicado que la elección de la tela, que también provocaba pequeñas discusiones entre ella y mi madre. Ella era quien compraba la tela, y después de que mi abuela me tomase las medidas, dibujaba en un papel de una vieja libreta como sería el vestido. Con una piedra especial pintaba la ropa, la cortaba y la cosía. Eso si, yo debía pasar por su “taller” varias veces durante ese delicado proceso de producción para probarme el proyecto de vestido, viendo como este iba tomando forma. Por esos días, los odiaba. Ahora, los amo y los recuerdo con nostalgia. Contemplo cada costura y cada botón cosido a mano, esos cuellos que tanto incordiaban y las mangas perfectmente simétricas, y sonrio al pensar que, en cierto modo, yo era una niña afortunada.

Según la RAE.
Costura, del latín consutūra (arte de coser). 1. Acción o efecto de coser. 2. Labor que está cosiéndose y se halla sin acabar. 3. Oficio de coser. 4. Serie de puntadas que unen dos piezas cosidas. 5. Unión hecha con clavos o roblones, especialmente la de los maderos o planchas del casco de un buque. 6. (mar) Línea de separación entre dos tablones puestos en contacto y que se calafatea para impedir que entre el agua.

Para mi costura es todo. Principio y fin. La última página de un libro que da inicio a la siguiente. Los últimos rayos de sol acompañados por la tenue luz de la noche. Buenas noches. Buenos días. Una conversación acabada. Un hasta luego. Una botella vacía. Un lunar en la cara. Unos zapatos a punto de estrenar. El semáforo en rojo. Una maleta vacía. Una imagen desenfocada, o un cuaderno donde empezar a escribir.  

Laura Rotger

La segunda parte de Carine Roitfeld

En uno de mis primeros post os hablé de la noticia que nos sorprendió a todos: Carine Roitfeld dejaba la revista Vogue París después de 10 años como editora de moda. Y es que las apuestas por el futuro de Roitfeld, han estado en el aire desde que abandonó su despacho y que su mano derecha, Emmanuelle Alt, tomara las riendas de la publicación. Nada más conocerse la decisión de la francesa, muchos opinaban de su futuro destino y su marcha reavivaba los rumores de una posible sucesión de Anna Wintour.

Carine Roitfeld


Nadie sabía donde dirigiría su camino, pero desde hace unos días se anunció que Carine sería la estilista y musa de la campaña femenina de otoño/invierno 2011 de los almacenes de lujo Barneys New York. Además de trabajar junto con el famoso fotógrafo Mario Sorrenti, que han estado juntos casi una década en Vogue París, y el Director Creativo de Barneys New York, Dennis Freedman, para crear la campaña.
Cada propuesta está diseñada al más puro estilo icónico de Carine, por eso Barneys quiere exhibirlas de manera destacada en sus reconocidos escaparates. Estos lujosos almacenes se han caracterizado por sus tiendas insignia en la ciudad de Nueva York, Beverly Hills, Chicago, Seattle, Boston, Dallas, San Francisco, Las Vegas y Scottsdale. Empezaron como una tienda minorista para hombres en 1923, en el centro de Manhattan, y se convirtió en árbitro internacional del alto estilo tanto para mujeres como para hombres en los años 70.





Así que la ciudad de Nueva York va a ver mucho más de Carine Roitfield en los próximos meses, ésta vez, sentada en primera fila en la semana de la moda como estilista y editora invitada de Barneys. La ex directora del Vogue París declaró que para ella es un sueño hecho realidad poder colaborar con esta prestigiosa cadena.
Siempre ha destacado por tener un estilo único, femenino e independiente que gusta a todas las edades, por este motivo Barneys apostó seguro por ella y ha creado junto a Mario Sorrenti un cortometraje que se podrá ver el  punto de vista personal y la pasión de Carine de una manera que sólo él puede plasmar. Una gran expectación para ver lo que se presentará en las tiendas.

Jèssica Laspalas


6 abr 2011

Con el DNI a la vista

Primer día de rodaje del episodio piloto de la nueva versión televisiva de Los Ángeles de Charlie (Charlie's Angels) en Miami. Las tres protagonistas salen de un edificio vestidas de riguroso blanco y sonrientes. Ante esta primera imagen, los comentarios pueden ir dirigidos a sus cortes de pelo, como les sientan los looks elegidos y lo altas que son las sandalias que lucen. 

 De izquierda a derecha: Rachel Taylor, Minka Kelly y Annie Ilonzeh

Ese tipo de comentarios generales convierte cada una de las prendas en simplemente eso, una prenda indefinida, sin identidad. Pero el discurso y la información disponible para comentar la imagen se transforma radicalmente cuando las tres actrices se dan la vuelta y en medio de todo el blanco y los tonos beige, destacan un par de suelas rojas. En ese instante, el análisis de la escena desde el punto de vista de la moda deja de tener como base prendas anónimas y se puede empezar a valorar con el DNI en la mano. 


Las actrices, en un descanso del rodaje en Miami

Mientras los Greissimo de Rachel Taylor y los Samaya de Minka Kelly dejan de ser ‘zapatos’ para convertirse en Louboutins, las sandalias de la tercera en discordia, Annie Ilonzeh, siguen siendo John Does -termino con el que se denomina en USA a los cadáveres sin identitdad-. Evidentemente, teniendo en cuenta que Kelly luce además un vestido Gucci, podemos llegar a deducir que los zapatos de Ilonzeh no son precisamente de las tiendas Mary Paz. Se trata, en realidad, de sandalias Tribute de Yves Saint Laurent. Muy bien, pero desde fuera, ¿como saberlo? En este punto radica, precisamente, el gran acierto de Christian Louboutin: el acierto de saber “marcar” su obra de una forma concreta y especial. Una marca que permite identificar el autor a primera vista y le da ventaja en un mundo, el de la moda, de múltiple oferta y variedad.


La ahora famosa suela roja -que el zapatero solo abandona en sus trabajos nupciales, donde siguiendo la tradición, convierte la suela en 'algo azul'- nació cuando el francés se encontraba haciendo bocetos para un zapato inspirado en el Pop Art de Warhol. Al notar que a lo que acababa de dibujar le faltaba ‘alma’, Christian saqueó el neceser de su entonces asistente -una chica sin muchas aptitudes que se pasaba el día pintándose las uñas- y usó su esmalte rojo para dibujar la suela. Cuando sus clientas habituales dieron el visto bueno a la innovación, Louboutin dio un paso hacia la eternidad.

El sello se reconoce a primera vista pero sin ser tan evidente como un logotipo. La suela roja acompaña al resto del zapato y ayuda a que, con un solo vistazo, se reconozca la obra de Louboutin y se pueda, así, desear con nombre y apellido.



Albert R. Dot 

5 abr 2011

Victoria’s Secret y sus divas

La nueva colección de biquinis de Victoria’s Secret (o debería decir, las nuevas esculturales y preciosas, aunque esta vez un poco demasiado delgadas, modelos de la marca estadounidense, acapararon antes la atención que sus diseños) se presentó el pasado 31 de marzo por las tres modelos Candice Swanepoel, Alessadra Ambrosio y Adriana Lima. Aunque las modelos de Victoria’s Secret siempre han  destacado por sus curvas, observamos que esta vez escasean, pero no vamos a entrar en una crítica a la ínfima, ya nombrado antes, escasa falta de masa corporal de estas tres encantadoras chicas.



Este año la famosa marca de biquinis aposta por el push-up y la braga brasileña de talle bajo con print animal en todos los colores deseados. Es decir, chicas, empezar ya la dieta porque este año se va a tener que estar delgada; primero para poder ponerte el push-up y que no se te escapen los senos en actividades diversas en la playa; y segundo, para tapar solamente la delicada curvilínea que separa nalga y nalga.

Otra de las apuestas para este verano 2011 son los estampados florales, ya puestos de moda cada primavera-verano desde mi humilde conocimiento, aunque en ropa de baño es menos frecuente.


Por otra parte, los topos vuelven a ser moda, y es que, el estilo setentero y ochentero nunca pasa de moda.

Por último, los clásicos biquinis de colores lisos siempre se mantendrán en primera línea de ventas.
Aún así me siguen encantando estos biquinis y cada año me imagino yo con ese cuerpazo y ese biquini, cada verano acabo cayendo en la tentación. En definitiva, termino comprándome un biquini minúsculo con el que no puedo ejercer más movimiento que el de cambiar de postura ante el sol. 

En fin, aquí os dejo una pequeña muestra de lo que toda mujer quiere tener: belleza, cuerpo escultural y un Victoria’s Secret. 


















Gemma Grau Rey

Orígenes

Ya sé que Cris y Núria dirán que estoy loca si creo que esto es "noticiable" pero hoy decidí utilizar este espacio para compartir con vosotras mi experiencia en el proceso de creación de una marca de moda. Eso sí, no como parte activa, como ocurriría en el caso de nuestras dos compañeras diseñadoras, sino como espectadora…

Borne by Elise Berger, el proyecto del que os quiero hablar, nació hace poco más de un año en la ciudad de Barcelona pero su historia empezó antes, en el momento en que Christine Elise llegó aquí desde su Alemania natal para estudiar Diseño de Moda y profundizar todo aquello que había aprendido de su abuelo cuando, de niña, se pasaba las tardes jugando y haciéndole compañía mientras él trabajaba en su taller de sastrería.

Han pasado los años y muchas noches sin dormir para entregar proyectos de ESDI, muchas prácticas, muchas mudanzas de casa e incluso de país y un hijo después, Christine Elise juntamente con su marido (y el pequeño Max) han vuelto a Barcelona para poner en marcha el sueño aplazado. Nada más lógico que llamar a esta marca Borne, no sólo por el barrio barcelonés pero también por ser el participio pasado del verbo To Bare que en castellano significa cargar, llevar en brazos, y a su primera colección Little Seres.


La inspiración vino de todos los lados, desde vídeos, pasando por fotos, hasta frases...


Las telas de Sedatex. 


Y la mano de obra de distintos pequeños talleres un poco por toda la ciudad condal.


El paso del sketch book a la confección de los prototipos fue tan rápido que los creadores de la marca incluso dudaban de sí todo estaba realmente ocurriendo. ¡Pero sí, lo estaba! Y en el inicio del verano de 2010 veían la luz las primeras criaturas de la primera colección de Borne (Wagner, Richter, Baron, Koenig, Prinz, Fuerst, Graf, Kaiser y Adel).


En aquel entonces no pasaban de simples seres colgados de perchas o maniquíes que sólo vivían en la imaginación de la diseñadora, pero pronto llegarían quienes se encargarían de nutrirlos y ayudarles a echar a andar. En agosto, estos Little Seres fueron llevados hasta Londres y utilizados para vestir a Kat para la sesión fotográfica de lo que sería el primer look book de Borne. Y ahí se quedaron, en un showroom en el número 123 de la Ledbury Road.





Al cabo de un mes se han ganado nuevos clones, que también viajaron para fuera de Cataluña, de España. Unos directamente a los armarios de las principales bloggers de moda internacionales, otros para los almacenes de Asos o de Young British Designers.

Ya en el 2011 las últimas piezas que quedaban de esta pequeña primera colección también han encontrado nuevos hogares. En Barcelona la marca cuenta con tres stockists: Room, en la calle Flassaders, Baum, en la calle Séneca, y L’Armari de Sant Pere, en la Plaza de Sant Pere.

Los hermanos menores de estos Little Seres, las prendas de la colección Otoño/Invierno 2011 titulada First Flight, ya están aquí y este ciclo no tendrá fin, porque another new brand is born(e).


Texto de: Mafalda Soares Caldas
Fotos de: Borne by Elise Berger