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12 ene 2017

Ostentación, androginia y exageración

"No tienes ni gusto ni estilo para vestir". Esta frase popularizada por la película "El diablo viste de Prada" (2006) describe el movimiento Glam a la perfección. Influido por la moda de los travestis, el Glam es un estilo visual y musical que nació en Gran Bretaña a finales de los 60 y se popularizó en los 70. Supuso una contraposición al estilo rock, de estética claramente masculina, alejándose de la identificación de género para crear una ambigüedad sexual.


Ostentación, androginia y exageración. Estas son las tres claves que definen el movimiento. Su forma de vestir era muy variada, podían lucir tanto pantalones acampanados como pitillos, botas de tacón, atuendos futuristas con plataformas extravagantes, brillantes y dorados, peinados imposibles y kilos y kilos de maquillaje y purpurina. La única norma de este estilo desordenado y casi inimitable consistía en huir de la sencillez.
Portada del álbum Aladdin Sane de David Bowie.

David Bowie, con su característico cabello pelirrojo y su ultraimitado maquillaje en forma de rayo, es uno de sus miembros más celebres. También lo son otros grupos de música de los años setenta como Queen o Kiss. 
Por Joel, Laia e Yvonne.

10 ene 2017

Con plataformas y a lo loco


Las plataformas han aparecido para quedarse en nuestras vidas. Y es que, ¿quién no tiene en su armario unos botines de plataforma para esta temporada?  Desde hace varias temporadas, este calzado ha sido popularizado por diseñadores como Stella McCartney, invadiendo nuestras calles combinando estilo y comodidad. Aunque en sus orígenes el confort brillaba por su ausencia. Las tendencias siempre vuelven y este caso no es una excepción.  



El esplendor de esta moda nació en España con el uso de los llamados “chapines”, los cuales se extendieron por Europa, logrando una gran fama en la Venecia del Cinquecento. Las mujeres lo utilizaban para protegerse de la suciedad de las calles, y por eso, el calzado podía alcanzar una altura de hasta 70 centímetros. ¿Os imagináis caminar con ellos? Era una proeza que ni los mejores equilibristas podrían realizar.

Sedas y terciopelos de las mejores calidades adornaban este calzado, sacando a relucir la aristócrata que cada una llevaba dentro. Y es que, la ostentación de los chapines era tal, que llegó a ser rechazado moralmente por exhibir un exceso de lujo y por ser un trompe – l’oeil que distorsionaba la figura femenina.





Ya lo decía Lope de Vega…
“No la imagines vestida
con tan linda proporción
de cintura, en el balcón
de unos chapines subida.
Toda es vana arquitectura;
porque dijo un sabio un día
que a los sastres se debía
la mitad de la hermosura” 


Anna Bonastre Cobo
Belén Gutiérrez García