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25 nov 2015

LOS 7 PORQUÉS DE CHARLES JAMES

Charles James, considerado el primer couturier de Estados Unidos, nació en 1906 en el seno de una familia rica establecida en Inglaterra.


·      ¿Por qué un inglés triunfa en Estados Unidos?
o   Su padre lo deshereda y se muda a Chicago, ciudad natal de su madre. Allí es de los pocos que se centra en la alta costura, mientras sus contemporáneos se especializan en ready to wear.

·      ¿Por qué se diferencia su alta costura de las demás?
o   Aun tratarse de alta costura, sus diseños eran prácticos y funcionales, y los combinaba con una obsesión por la manufactura artesanal.


·      ¿Por qué aparece en portada de Vogue?
o   Cecil Beaton fue su mentor y amigo que fotografiaba sus creaciones, lo que le facilitó publicidad en las editoriales.



·      ¿Por qué son tan icónicos sus vestidos?
o   Cada una de sus creaciones tenía un nombre propio, como el “Taxi Dress” (1933) pensado para que las mujeres pudieran cambiarse rápidamente dentro del vehículo, no se arrugaba y tenía cremalleras en espiral para facilitar el cambio. De esa manera, revolucionó el modo de vida de la mujer estadounidense. Otros vestidos reconocibles son el vestido paraguas (1938) o el vestido-trébol de cuatro hojas (1953) que tenía 4,5 kg de satén y terciopelo.


·      ¿Por qué es un genio olvidado?
o   No trabajaba a precisión temporal, no respetaba los tiempos de entrega de sus pedidos ni tenía un perfil empresarial. Además, nadie se ocupó de continuar su legado tras su muerte en soledad.


·      ¿Por qué se realizó la exposición del MET en su honor?
o   En primer lugar, para revivir la leyenda de un diseñador que tan sólo creó 1000 modelos en toda su carrera y, sin embargo, consiguió ser la inspiración de grandes como Balenciaga o Dior.

·      ¿Por qué se le dio el nombre de “Beyond Fashion” a la exhibición del MET?

o   Durante el final de su carrera, se le otorgó una beca para publicar su autobiografía, pero tras malgastar todo ese dinero únicamente dejó el título: “Beyond Fashion”.

Fuentes:

Escrito por: María Bertero, Mar Cinca, Alina Méndez

14 may 2015

El papel ha muerto, ¡viva el papel!

Women’s Wear Daily ya no es daily, el ‘punto com’ se ha convertido en la principal fuente de información de las nuevas generaciones, y en cada número de Vogue aparecen casi tantas bloggers como modelos.

Desde hace unos años, sobre las redacciones de todo el mundo planea una pregunta: 
¿ H a  m u e r t o  e l  p a p e l ?



Un quiosquero de 1963 preocupado porque Internet acabará con el papel.


No será la abajo firmante la que responda a la pregunta en la que ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo, pero cientos de horas devorando pantallas, revistas y libros han acabado por convencerme de que sí, el papel ha muerto, pero sólo para resucitar al tercer día más fuerte que nunca.

Hace unos meses, amanecíamos con la noticia de que el diario decano de la información de moda estadounidense Women’s Wear Daily ya no publicará diariamente en papel. Fue la gota que colmo el vaso de los que creíamos en el futuro de un soporte que, en fin, no da  -al menos tanto- dinero.

Y es que, seamos justos, poca gente es tan fetichista del olor a tinta como para pagar por tener en soporte físico una información que, de todas todas, íbamos a acabar teniendo gratis, pocos aman tanto el olor a tinta como para guardar solo por coleccionismo algo que de todas maneras va a caducar en menos de veinticuatro horas.




Sin embargo, al ampliar un poco el foco, la realidad devuelve un mundo de la moda conquistado por las pantallas en el que, con todo, resulta que hay más papel que nunca.

En septiembre del año pasado, Vogue Italia publicaba, coincidiendo con su 50 aniversario, uno de los números más grandes que han caído en mis manos. Dos kilos de papel repartidos en 884 páginas (para los despistados, el mítico September Issue, tenía 840, y el del 120 aniversario de Vogue, el más grande hasta el momento, 916) y cincuenta modelos en una portada desplegable. Una revista de esas que no lees en la playa, ni en la cama. Una revista que tienes que leer sobre la mesa porque es demasiado pesada, y demasiado bonita, y que al terminarla ocupa más en la estantería que muchos libros. “No me imagino Vogue en un formato solo digital”, dijo por aquella época Franca Sozzani.




También pure players se han dejado seducir por el formato físico. Tavi Gevinson, aquella niña de catorce años que se sentaba junto a Anna Wintour en los front rows tapando con sus tocados la vista de otras periodistas especializadas, la primera que hizo sospechar que la moda había dado el salto a la web, ha sacado una revista en papel. Rookie, su revista online, publica cada año un yearbook con contenido exclusivo editado por la propia Gevinson.

Papel y más papel.

No hace falta recordar qué hizo Carine cuando dejó de ser la editora de Vogue Paris. 

Por no mencionar maravillas como The Gentlewoman, Self Service, System,... que, si bien dirigidas a un público más minoritario, han surgido en pleno boom digital, y ahí siguen. 

En plena ‘crisis del papel’ llegaron también Forbes y Harper’s Bazaar a España (gracias, Andrés Rodríguez y cía.).





Y por el camino casi me dejo el ejemplo más paradigmático de todos.
En la primavera de 2012, Style.com -la razón por la que una querida amiga sabe decir casi con los ojos cerrados de qué firma es, a qué temporada corresponde y, si me apuras, qué modelo llevaba en la pasarela casi cualquier prenda que le pongas delante- publicaba  su primera edición en papel.
Una revista maravillosa, sin claims ni ganchos en portada, sólo el nombre, y una fotografía que daban ganas de enmarcar y, en el interior, contenidos para alargar la lectura durante meses.
Una publicación semestral que, tan sólo dos años después, llegaba a su fin

A finales de abril, WWD anunciaba que Condé Nast convertirá Style.com en una plataforma de ecommerce. Y el círculo, de algún modo, se cierra. Leticia tenía razón. Las revistas se van a dividir entre libros joya, publicaciones (caras) que guardar y admirar, y catálogos. En el caso de Style.com, acabó por imponerse lo último.


Iria Pérez Gestal


28 feb 2013

Mango ¿para todos?

Ana Rodríguez Planas

Cada vez las firmas de moda son más conscientes de la diversidad de siluetas femeninas (por decirlo suavemente) y tienden a ampliar el abanico de tallas que ofrecen. Es obvio que ni todas las mujeres tienen una talla 36 ni todas las de metro sesenta tienen el mismo ancho de caderas. Después de esta observación totalmente gratuïta, deciros que el otro día descubrí que ¡sorpresa! Mango lanzará una cadena de tallas grandes


Pero cadena no es lo mismo que línea. ¿Acaso la empresa no quiere que la marca Mango se asocie a mujeres con unos kilos de más? Esta noticia ha saltado justo después de que la firma catalana anunciara que en verano verán la luz las líneas Mango Kids y Mango Sport & Intimates. Por otra parte, también se ha sabido que está previsto el lanzamiento en 2014 de Mango Young, que contará con tiendas propias. Al igual, pues, que la estrategia concebida para la moda de tallas grandes, con la “sutil” diferencia de que ésta probablemente se llamará Violeta, una marca desvinculada completamente de la matriz.

Miranda Kerr es la nueva imagen de Mango.


Si esto se cumple, no deja resultarme curioso que en 2007, Mango diera un tímido paso en favor de las tallas grandes ampliando el tallaje hasta la 46 con la iniciativa Why not?. Al frente de la campaña, la modelo Crystal Renn, hasta no hace mucho, buque insignia de las maniquís que escapan al cánon de la moda en la actualidad.

¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Por qué la intención de ampliar el tallaje se quedó en una simple anécdota? ¿Y por qué ahora que Mango decide retomar la iniciativa lo hace desvinculando su marca de dicha estrategia comercial (y, me atrevería a decir, social)? 


Crystal Renn fue la imagen de la campaña Why not? de Mango.


Para la historia queda la cumbre mundial de las editoras de Vogue, en la que decidieron apostar por la belleza saludable. A pesar de intentos loables de retratar a lo que les ha dado por llamar la “mujer real”, en sus páginas (y en las de las principales revistas) son más habituales las imágenes de modelos escuálidas (de verdad o retocadas).

Finalizo mis reflexiones con tres portadas de Vogue que dan mucho qué pensar.