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8 feb 2015

El exotismo más icónico según Marnie Fogg


¿Por qué unos diseños destacan por encima de otros? ¿Por qué algunas creaciones resultan mucho más impactantes que otras? Todas las respuestas las podemos encontrar en el libro de la historiadora de moda Marnie Fogg, What makes great fashion. Una selección de ochenta diseños extraordinarios confeccionados desde principios del siglo XX hasta nuestros días y que establece las características que convierten estas prendas de ropa en piezas icónicas e influyentes. En este post, os he seleccionado uno de mis capítulos favoritos: el exotismo, con sus correspondientes diseños.

Vestido de Sorbet de Poiret, 1911

En los albores del siglo XX, los diseños de Paul Poiret reflejaron un interés general por el "orientalismo" avivado en parte con las creaciones de Léon Bakst para los Ballets Rusos. En un principio confeccionó esta túnica para que su esposa la llevara a la fiesta temática de Las mil y dos noches, que él mismo organizó en 1911 para promocionar sus nuevos diseños.


Robe de style de Lanvin, 1927

La modista parisiense Jeanne Lanvin estudió la vestimenta asiática y del Lejano Oriente. Ella incorporó la cultura de exóticos enclaves a su propia exploración del diseño, adoptando innovadoras técnicas de bordado a canutillo en su prensa insignia, el robe de style. Este vestido combina el canesú tubular y el talle bajo popularizados con el miriñaque en los años veinte y con la silueta de caderas anchas en el siglo XVIII, período durante el que más se dejó mostrar la influencia del Chinoiserie. 


El Caftán de Pucci, 1969

Emilio Pucci convirtió sus vibrantes estampados polícromos en glamurosas versiones de caftán, el atuendo preferido por los hippies, protagonistas de la contracultura de los años sesenta. En el viaje iniciatico de la India a Marruecos adoptaron ropas autóctonas, entre ellas el sencillo caftán, una prenda holgada con grandes sisas y abierta en el cuello. 



Conjunto largo de noche de Yves Saint Laurent, 1976

Yves Saint Laurent confirmó la importancia de la alta costura con su colección 'Russian', elevando el detalle folclórico a la pasarela en una época en que prosperaba el prêt-à.porter. Utilizó todas las técnicas de las costureras del atelier para dicha colección, en parte inspirada por los diseños de vestuario de Léon Bakst para los Ballets Rusos.



Conjunto de punto y estampado múltiple de Kenzo, 1984

Fragmentar y envolver el cuerpo en holgadas prendas desestructuradas de texturas diversas y vívidos colores dispares se considera representativo del concepto que el diseñador japonés Kenzo Tokada posee del diseño. Espoleado por su obsesión con los motivos exóticos y las técnicas de confección halladas en otras culturas, yuxtapone estampados y diseños taracea de flores o punto jacquard. 



Abrigo largo con perneras de Ralph Lauren, 2011

En su perspectiva exótica y romántica del sudoeste americano, Ralph Lauren combina los colores y las texturas del paisaje con recreaciones de ropa western y detalles belle époque tomados del salón y del burdel. Un vestido a cuadros tipo abrigo exquisitamente confeccionado en blanco y celeste pálido describe una gran curva arremolinada, más larga por detrás, que cae en cascada desde un canesú ceñido al cuerpo. 



Vestido de estampado animal de Roberto Cavalli, 2012

Invocando a los instintos primarios y depredadores de los animales salvajes con estampados, cuero y piel, Roberto Cavalli confiere a la mujer una presencia felina. La colección desfiló por primera vez sobre una pasarela decorada con 40.000 flores dispuestas como las rayas de un tigre. 




Conjunto belle époque de Marc Jacobs para Louis Vuitton, 2012

Para celebrar el nacimiento en el siglo XIX de una de las marcas de lujo más prestigiosas, Marc Jacobs organizó para Louis Vuitton un desfile de pasarela ambientado en la era de los viajes en tren a vapor y repleto de accesorios de la belle époque. En homenaje a los orígenes de la empresa como fabricantes de equipaje para la realeza europea. 





Todas las imágenes de Google.
Post a partir del libro What makes great fashion de Marnie Fogg.

Raquel Rabadán
Linkedin: http://goo.gl/cvCnj1

26 nov 2014

L’amour four, o cómo amarse más de 50 años


Yves Saint Laurent y Pierre Bergé (Google imágenes)
Pierre Bergé sonríe poco. Es un hombre de saber estar. Con una personalidad muy definida. Llega, incluso, a intimidar. A pesar de ello su mirada es entrañable, amable y cariñosa. Acompañó, en la sombra, la espectacular trayectoria del genio de la alta costura, Yves Saint Laurent. Aunque todo el mundo sabía que estaba ahí. Para que una relación de ese calibre no tuviera fecha de caducidad, duró más de 50 años, fue tan simple como que uno de los dos proporcionase la calma necesaria para apaciguar a la bestia. Y ése fue el papel que Bergé adoptó toda su vida, y que, a menudo, le reprocharon. L’amour four, dirigido por el realizador francés Pierre Thoretton y presentada en el Festival de Cine de Toronto en el 2010, es el homenaje a la carrera artística de Yves, que, a su vez, no puede explicarse sin entender la relación de amor entre ambos. Como definiría una de sus musas, Loulou de la Falaise, “Era una relación muy apasionada. Con mucho drama, muchas historias, mucho teatro. Mucho alboroto”.

Pierre, Loulou e Yves (Google imágenes)
Su historia empezó a finales de los años cincuenta cuando coincidieron en el funeral de Christian Dior en París. Pierre era un gran amigo del difunto diseñador e Yves, con tan sólo 21 años, su sucesor. Ellos no lo sabían, pero no tardarían en conocerse. “Vi allí una señal del destino, naturalmente, una señal positiva”, explica Bergé en el documental. Al cabo de pocos meses, se enamoraron y fueron a vivir juntos. Desde aquel momento, siguieron 41 años de trabajo común. Yves revolucionando la moda para la mujer con el prêt-à-porter de lujo, el traje pantalón, el esmoquin o la sahariana, y Pierre encargándose del negocio empresarial.

Tras horas y horas de conversación con Bergé y una rigurosa selección de material adicional, mientras transcurre la organización de la subasta de la colección de arte y las mansiones que ambos poseían, se construye la extraordinaria mirada de L’Amour four. Desde los jardines de Majorelle en Marrakech, ciudad que inspiraba profundamente a Yves y en la que empezó a coquetear con el alcohol y las drogas, y el Château Gabriel en Normandía, en el que, en cierto modo, encontraba la calma.

La colección de arte, o lo que podríamos considerar un pequeño museo, estaba compuesta por auténticas delicias: Géricault, Picasso, Matisse, Goya, Braque, Mondrian (el primero llegó cuando Yves se inspiró en el artista para crear el estampado de uno de sus vestidos en 1965), entre muchísimos otros. “No lo conseguimos en pocos años. Fue al cabo de 20 años. Las cosas llegaron en el desorden, como un encuentro. Son verdaderos encuentros. Eso es lo que más nos gustó a Yves y a mí de la colección. El hecho de hacerla con bastante lentitud, con obras que nos encontrábamos por casualidad”, confiesa Pierre. De este modo, aparecieron los jarrones de Dunand un día soleado en el París de 1960. La pareja daba un tranquilo paseo en su descapotable y, de repente, Yves, casi enloquecido, gritó ¡He visto unos objetos extraordinarios! El flechazo fue inmediato y así vistieron el salón de su piso en la rue Babylone.

YSL Mondrian 1965 (Google imágenes)
Muchos se preguntarán por qué Bergé decidió deshacerse de tan fabulosa colección. Entonces, cuando se realizó la subasta entre el 23 y 25 de febrero de 2009, hacía dos años que, lamentablemente, el diseñador francés nos había dejado y los necesarios para que Pierre tuviese la suficiente fuerza para soltar todo lo que, en vida, les unía. “Perder a alguien con el que has vivido, con altos y bajos, que esa es otra historia, durante cincuenta años, a quien le cerré los ojos… Es algo totalmente distinto a ver cómo se van tus obras de arte. He pensado mucho en esto. Así que yo voy a controlar el destino de esta colección. Asistiré al funeral de nuestra colección, pero no he dicho el funeral de los cuadros y los objetos porque éstos conocerán una nueva vida. Así que espero que alcen el vuelo como pájaros y que encuentren nuevos lugares donde posarse”. Las puertas de Le Grand Palais se cerraban lentamente y la figura de Bergé se desvanecía a lo lejos en la oscuridad de la última jornada de la subasta. Una manera de creer en algo o, tal vez, en nada.

Trailer de L'amour fou


Raquel Rabadán
Linkedin: http://goo.gl/cvCnj1