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21 abr 2015

Coachella: ¿quién dijo música?


Empieza el calor, los días de sol, fiestas al aire libre… y los conciertos multitudinarios. Uno de los más conocidos por estas fechas es Coachella, un lugar donde nadie sabe quién toca pero sí quién viste a las celebridades. El sitio para ver pero, sobre todo, para ser visto.

Hablamos de flecos kilométricos, botas mosqueteras, ombligos al aire y sombreros de alas desproporcionadas. El look boho-chic se pasea en todas sus versiones, que ni por asomo están descuidadas lo más mínimo. Y es que Coachella resulta ser un segundo carnaval, un evento más esperado por los estilismos que por los conciertos. De hecho, se trata del único festival de música en el que se habla de todo menos de música.

Sólo hay que mirar las noticias: la invasión de actores, modelos y estrellas del sector ha hecho que lo único que saquen los medios sean listas con las mejor y peor vestidas, y resulta difícil encontrar menciones sobre los conciertos, la ambientación o demás datos útiles del acontecimiento. Y si lo hacen, será para hablar de David Guetta, que es de los pocos que sirve para vender ejemplares, en lugar de cabezas de cartel como Drake o Tame Impala.



Hay quien coincide en que la afluencia de esta gente, que busca el flash fácil y la fiesta a todas horas, ha deteriorado el espíritu y la vertiente más cultural del evento. Y no es para menos: Coachella nació en los años 90 en señal de protesta contra el monopolio de Ticketmaster por la venta de entradas en el sur de California. Gracias a su éxito, pasó de concierto alternativo a acontecimiento artístico de culto, construyéndose un nombre y ganándose un respeto. Y a partir de aquí, todo ha ido a peor: el aluvión de celebrities ha incrementado el número de asistentes, es cierto, pero también ha encarecido los precios y ha alterado su naturaleza abriendo la puerta a una música mucho más dance y comercial.

A día de hoy, Coachella no es arte, es cotilleo, y que se considere un evento musical raya en lo ridículo. Es, ante todo, el lugar idóneo para ver tendencias, enemistades y nuevas parejas de golpe y porrazo. Por desgracia, todo el mundo lo sabe, y eso lo ha convertido en un espacio en el que poder lucrarse. Independientemente del precio de las entradas (que tampoco es para ningunearlo, ¡ojo!), los famosos buscan rentabilizar su caché y las empresas hacer negocio. Las de moda, por supuesto, que de música ya hemos aclarado que hay poca. Su invasión es arrolladora: muchas marcas pagan a los rostros más conocidos para que lleven sus prendas, y H&M ya ha sacado una colección oficial con la colaboración del festival.

De momento estamos en el ecuador, de modo que todavía nos aguardan más looks (y, aunque no lo parezca, algún que otro concierto) este fin de semana. Estad atentos, porque si queréis echaros unas risas, los hay que no tienen desperdicio. O mejor no: ese tiempo que habréis ganado para hacer algo de provecho.


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Anna Elizalde

24 nov 2014

“Nada que ver con todo lo demás”



De tribu urbana a urbe comercial. Ya no son unos pocos grupos reducidos los que marcan la innovación, sino una tendencia comercial masificada. Los 80 vuelven con restos de lo que fue una gran época de revolución, libertad y estilo. Pero la forma de vivir esta moda ha cambiado. Ahora, cualquier tendencia está al alcance de nuestras manos. Si antes la gente iba a comprar la ropa y los discos a Londres, ahora recorremos el centro y consumimos en Fnac y Zara. Nos encanta lo vintage y cualquier estilo que nos haga parecer a Madonna con un sombrero negro y unos botines con tachuelas. Pero, ¿sabemos realmente de dónde y de quién lo hemos heredado? Ahora la fórmula es Cmd+C - Cmd+V y una fusión de todas las tribus urbanas. Lo mismo leggings (o lásters) de los New Wave, que chorreras de los New Romantic o corbatas y skinny jeans (o pitillos) de los Mods ahora forman parte de una misma moda.

Se ha pasado de la exclusividad de esas tendencias que triunfaban en la noche y por influencias musicales al streetwear de nuestro día a día, sin formar parte de la subcultura que se comporta, viste y actúa siguiendo esas modas. Y es que en las noches ochenteras todo se magnificaba: crepados, hombreras y maquillajes se exageraban. El referente lo encontramos en Studio 54 Barcelona y el DJ Raúl Orellana, testigo estelar de la noche de los 80.  

Studio 54 Barcelona en los 80
Orellana me define LA discoteca como una especie de cubo de Rubik, una amalgama de tribus urbanas. “Cada grupo tenía su espacio, en ese altavoz estaban los Mods y, en el otro, los New Romantic”, me cuenta. “Cada uno era diferente y tenía un estilo propio. En los 80 tenemos que tener presente que salimos de otra época muy distinta de música; el soul y el funk dejan paso a los grupos blancos con estéticas como los New Romantic. El resultado es un cambio en la moda”. Me lo repite varias veces: Studio 54 Barcelona es imposible de definir. Como rezaba su eslogan, Nada que ver con todo lo demás. “Es innovadora, se sale de lo visto hasta el momento, que son las salas como 666 donde se escuchaban grupos como Alaska o The Cure y el ambiente era más “oscuro”; en Studio 54 la gente y la mentalidad eran más abiertas”. Nadie mejor que él para describirnos desde primera línea el ambiente y el estilo discotequero de las noches ochenteras en Barcelona.

Le pregunto por el código de selección de Studio 54 Barcelona y el perfil de clientela de la discoteca. “En los 80 se salía de otra forma”, me explica. “Te vestías, te disfrazabas, ibas a la aventura. Y contra más estrafalario, mejor, triunfabas más. Para hacernos una idea, la estética era a lo Locomía: hombreras y chorreras. Los primeros años en los que estuve pinchando se miraba mucho la estética. Podía haber chicos con americana en la cola esperando toda la noche y luego pasar un travesti y abrirle el cordón. Primaba lo extravagante”.

Me explica la responsabilidad que le cayó encima cuando el DJ americano Richie Kaczor se fue de la discoteca: “Con 18 años me vi manejando aquel monstruo”. Pero se abrió paso con un estilo propio y diferente: “Empecé con mi gusto y ponía temas que nadie se atrevía a pinchar. Y al principio lo pasé mal porque los fans de Richie me silbaban. Un día el jefe me llamó. Yo pensaba que me iba a echar, pero en vez de eso me dijo que confiaba en mí y que iba a subirme considerablemente el sueldo. ¡Eso te crea un subidón tremendo! Y en pocos meses pasamos de unas 300 personas… ¡a 2.000!”

Raúl Orellana
A Studio 54 Barcelona se le recuerda con emoción. “Fue la primera macrodiscoteca de Barcelona. Era un auténtico espectáculo por la iluminación, el sonido y la música. Y el resto de la luz era la de la gente. Contábamos con un equipo técnico de Nueva York. El “making” era diferente. En Navidad íbamos a una plantación de pinos de Gerona y cogíamos uno que luego plantábamos en medio de Studio 54; agujereábamos la pista y lo anclábamos con tensores. Y en verano se montaba una piscina y podías alquilar un bañador. Tuvimos las primeras gogós en unas jaulas con dispositivos hidráulicos que se elevaban hasta tres metros. La discoteca era un ser vivo, era un activoY yo decidía qué se hacía en cada momento: si salían las gogós o se tiraba el confeti. Era puro espectáculo”.

El estilo ha cambiado, al igual que la noche. ¿Hay alguna discoteca de Barcelona que se acerque a lo que en su día fue Studio 54? “Ninguna ni de lejos”, me responde contundente. “Venían famosos. Pasaron los Ultrabox, Tina Turner, Simple Minds o Diana Ross, entre otros, y cuando estaban allí cogían un micro y cantaban. El ambiente era de buen rollo. El Studio 54 de Nueva York tiene fama de urgías, drogas y demás extravagancias. En Barcelona también pasaba alguna que otra historieta, pero no a ese nivel. Sí que es cierto que en la segunda planta había poca luz y que en los nichos pasaba de todo. Pero en Studio 54 Barcelona nadie se metía con nadie, ni por la moda que seguías, ni por la música que escuchabas, ni por lo que hacías, cada uno iba a su rollo”.

Ahora que están de moda los 80, le pregunto si va a aprovechar la tirada. “Quiero hacer una fórmula que le guste a todo el mundo. Intento rejuvenecer a la parroquia. La gente que iba al 54 ahora tiene hijos y responsabilidades. Me gustaría que esa música también llegara a la gente joven de ahora”. Studio 54 Barcelona desprendía estilo y glamour. “El problema es que ese glamour ha dejado de tener importancia hoy en día”, me comenta. “Hay que dar espectáculo. Ahora está todo programado, todo es más difícil y mucho más tecnológico. Antes era manual y podías tocar incluso el piano en una sesión. Con Internet ha cambiado el mundo de la música y cualquiera se descarga una sesión o una base de forma gratuita. Antes invertíamos de otra forma: ¡íbamos a comprar vinilos!”.

Ahora, Raúl Orellana rememora la mítica discoteca del Paral·lel en varias salas de Barcelona con ferviente éxito. Su última fiesta, el sábado 22 de Noviembre. “Lo íbamos a hacer en el Teatre Principal, que es una sala perfecta para el evento, pero tuvimos problemas por molestias de ruido y ahora la montamos en El Molino”. Raúl me cuenta que seguirá el patrón de espectáculo de la discoteca de los años 80: “Tiraremos una bolsa de globos. Siempre lo hago. Es una fiesta. A la gente se le ha quedado eso en la retina y lo asocia al 54”. Y es que las fiestas triunfan por intentar plasmar al máximo el espíritu de Studio 54 Barcelona. “En la disco de los 80 cada tres o cuatro años cambiaba el público. Antes si tú ibas, luego quería ir tu hermano. Ahora eso no pasa, tú no vas a los mismos sitios que tus hermanos mayores. Los tiempos han cambiado en muchos aspectos. La gente salía con una bolsa de gimnasio y se cambiaba de ropa en casa de una amiga o en los baños. La libertad estética era diferente. Salías pensando: “Estoy haciendo algo promiscuo, ¡cómo mola!” Es una época de liberación en todos los niveles y colectivos. Los jueves noche se celebraba una fiesta de gays y lesbianas en Studio 54. En esta discoteca se juntaban prostitutas, travestis, gente con estéticas muy diferentes y tribus urbanas como los New Wave bailando al lado de los New Romantic. La libertad era lo que la caracterizaba. En otros pubs te llamaban la atención si te dabas el lote. Lo bueno y lo que ha hecho que el 54 perdure en el recuerdo es que podías hacer cualquier cosa que nadie se metía con nadie”.

Si tuviera que quedarse con un icono que por su música y su estética definiera los 80, Raúl Orellana escoge los Duran Duran. “Eran novedosos y atrevidos. The Wild Boys (https://www.youtube.com/watch?v=M43wsiNBwmo) llegó a ser un vídeo transgresor, era oscuro, duro, parecía una peli de ciencia ficción. En el vídeo Planet Earth (https://www.youtube.com/watch?v=8NF6Qa84mno)  se ven esas chorreras de estilo New Romantic. Otro videoclip es Girls On Film (https://www.youtube.com/watch?v=KCjMZMxNr-0), que incluso llegó a ser censurado en televisión por las imágenes de las chicas. Duran Duran son un icono: reflejan los 80 del principio. También estaban Marc Almond (de estética New Wave); los The Cure (Rock Gótico y New Wave); Boy George (Glam Rock); los Thompson Twins (New Wave); David Bowie (New Romantic);  o Madonna (en su primera época New Wave)”. Me cuenta que una vez vinieron los bailarines de Madonna a Studio 54 Barcelona. “Los bailes eran súper importantes también. La moda, la música y la forma de bailar iban en un pack. Quien marcaba tendencia reunía todas esas características. Los años 80 fueron un referente importante. Lo que se construyó en los 80 cambió absolutamente todo lo que vino después. Cambió la tecnología, la música, la moda y la mentalidad”.

Nos despedimos con un “Nos vemos el sábado en la fiesta”.

Raúl Orellana y yo en la fiesta de Studio 54 Barcelona en El Molino
(22 de Noviembre del 2014)

Después de este recorrido por los años 80, el siglo XXI ofrece la visión de una generación sin personalidad. Si antes la música, la moda y el estilo de vida estaban interconectados, ahora vemos un mix de estilos heredados de esos iconos musicales ochenteros. Ahora se viste por pura moda, no por estilo de vida, y pasamos de un lunes hippie chic a un viernes glam rock. Aunque así lo creamos, ni hemos inventado los Creepers ni las Dr Martens.


Ariadna Fernández 
@ariadna_leopard


3 abr 2014

Cualquier tiempo pasado fue mejor



El furor por lo retro se ha extendido y actualmente no es difícil encontrar tiendas de segunda mano, showrooms, ferias y tiendas especializadas en moda, música, decoración y muebles inspirados en la estética de décadas pasadas.
Conviene no confundir lo vintage -objetos fabricados en otra época- con lo retro: artículos nuevos inspirados en el concepto y la estética de los productos y prendas que estuvieron de moda en los años 50, 60, 70, 80 y 90.

Puede que el retorno de las modas se deba a que los avances tecnológicos implican productos diseñados de manera digital, fabricados en serie y donde todo parece programado para estropearse.  Lo retro, en cambio,  nos lleva a una época en que las cosas se realizaban de manera artesanal e incluso, en exclusiva.
Otras teorías dicen que lo retro es una tendencia que surge del deseo de quien hoy tiene capacidad adquisitiva de poseer productos que no podía comprarse años atrás, cuando se pusieron de moda por primera vez. Ese adulto quiere sentir las sensaciones que intuía pero que no pudo disfrutar.

Productos anclados en el tiempo

 è Packaging de los 40:

La inspiración vintage está de moda en el sector de la publicidad en general y en el del  packaging en concreto. El estilo retro refuerza el concepto de un producto añejo, que es símbolo de categoría en el caso de las bebidas alcoholicas o da la sensación de hecho a mano, que en cosméticos o de alimentación alude al producto gourmet y rescatan la idea de la receta original.

 

 

Packaging estilo vintage de Veuve Clicquot y One Tree Coffee Co.

 


Época conocida como “mod”, abreviación de “moderno”, por ser la década en la que llegaron a los hogares americanos los aparatos tecnológicos que hicieron la vida más fácil a las mujeres permitiéndoles aligerar las labores domésticas.
El estilo moderno Midcentury se impuso en decoración. Contenía pincelas de colores vivos como amarillos, naranjas, tonos de rojo y los contrastes de blanco y negro, que se aplicaban en diseños geométricos, rayas y lunares. Se empleaban sobre todo en cocinas y en los complementos decorativos. Respecto a los materiales, los más utilizados eran metal, vidrio y papel. En los 60 se sumaron colores ácidos, los estampados surrealistas, florales los plásticos en forma masiva y los muebles futuristas.

 
 
 

 

 Estilo Midcentury, que ha popularizado Mad Men, se caracteriza por estampados geométricos y muebles futuristas

 

è Publicidad de los 60

Publicidad en general eran estereotipadas: mujeres muy femeninas, con formas rotundas y peinados con ondas. Hombres muy masculinos, con aspecto atlético, de cabello corto y –claro está-  completamente afeitados. Series como Mad Men o ciertas películas, que rescatan el espíritu y costumbres de los años 60 han influido enormemente en el prestigio que tiene hoy lo realizado en esa década


 
 Publicidad de los años 50 de Varon Dandy y cremas de afeitar Rapide

 

 
è De los 70: Música y vinilos

Los años 70 marcaron los ideales estéticos de los hipster y parte importante de la época es la cultura musical. Quizás sean los culpables de haber puesto de moda clásicos del rock de los 70 como Bob Dylan, Bruce Springsteen, Aerosmith, The Who, The Doors, Pink Floyd, o los creadores del punk The Ramones y Sex Pistols, precursores del  género rebelde de aquellos tiempos. Escucharlos en formato vinilo es un plus, porque sumas la mística del arte de portada y el romanticismo del coleccionismo. Parece otra moda pero lo cierto es que la industria se ha dado cuenta de que ha ido en aumento y hoy son muchos los artistas que editan sus obras en vinilo.

 
 

  En Rough Trade east, ubicada  en el barrio de Brick Lane (Londres),  puedes encontrar artistas, formatos y ediciones especiales que creías descatalogadas

 

è Cine y videojuegos de los 80

Los Cazafantasmas celebrarán su 30 cumpleaños el próximo 8 de junio. Con motivo de su aniversario Sony Pictures lanzará las dos entregas de la película en en formato Blu-ray y ha licenciado varios productos, incluyendo videojuegos, juguetes, camisetas, cómics, y ha restaurado el coche original de Los Cazafantasmas (Ecto-1). El año pasado fue el turno de Trilogía Regreso al futuro, con su correspondiente homenaje en formato Blu-ray. Otras películas míticas de la época que se han vuelto a editar son Los Goonies, Indiana Jones y Super 8.   Los videojuegos míticos de los 80 :Space Invaders, Pacman, Tetris, Super Mario Bros, también han tenido su particular homenaje.

 



Las famosas zapatillas autoajustables de 'Regreso al futuro' se venderán en 2015


Tendencias que vuelven y otras que nunca se han ido

  La moda rescata tendencias de todas épocas, -el galm de los 40, la feminidad de los 50, el estilo prett a porter de los 60, el disco y el funk de los 70 y el punk de principios de los 80- para reeditar piezas míticas o inspirar diseños innovadores.
 
Sin ir más lejos, esta temporada vuelven los míticos zapatos Creepers, utilizados por los soldados ingleses de los años 50 y los pantalones Capri, conocidos también como piratas o tobilleros y vestidos de formas evasée o con frunces para acentuar el volumen. Los años 60 vuelven en forma de vestidos rectos con estampados geométricos y gabardinas estilo pixie.

 Regresan los pantalones acampanados de talle alto propios de los años 70, las largas túnicas de gasa, las plataformas, los maxi-vestidos y las pieles sintéticas combinados con accesorios coloristas. La tendencia punk regresa en su versión más sofisticada: el dorado por doquier, las hombreras de jugadores de fútbol americano y los jeans "lavados".

 


Bazar tendencias verano 2014. Creepers de Prune. 2. Vestido ligero de Levi’s  3.  Cartera de Prune  4. Esmalte de  MAC  5. Sandalias Lola  6. Vestido blanco  Anais Nin. 7. Lápiz de labios  MAC. 8. Short  La Petit Boutique  9. Maxi vestidos de Kuna. 10. Sandalias flats  Huma Blanco 11. Crema Clinique12. Shorts blancos de Levi’s  13. Sandalias de Huma Blanco 14. Mono de Bohem 15. Blusa blanca de Coco Jolie

 Por Marta López