“Dior Eyes” es la nueva experiencia óptica y sonora del backstage de los desfiles de Dior. Esta firma de lujo, pionera en este concepto tecnológico, tiene como objetivo mostrar el trabajo de los maquilladores, peluqueros y estilistas y de todo lo que ocurre detrás de las pasarelas. Un producto de alta tecnología aplicado la realidad virtual para vivir una experiencia fashion en sus 360º grados.
El pasado 19 de marzo JLo cantó en American Idol 'Feel the Light', la canción principal de la peli de animación 'Home' (ella da voz a un personaje principal) y llevó un vestido espectacular que diseñó su estilista Mariel Haenn. La gracia del vestido era que servía como pantalla para proyectar partes de la peli y otros detalles espaciales:
Entonces me acordé de otras artistas que han llevado diseños techie, de LEDs, animatrónicos o en los que también se proyectaban imágenes en sus actuaciones.
Así que he buscado las que me acordaba y algunas más que he encontrado por el camino. Aquí tienes 15:
1. Carrie Underwood en '55th annual Grammy Awards' en Los Angeles, California. El vestido es de la firma Theia, customizado para el espectáculo.
2. Ellie Goulding en 'The Royal Variety Performance 2014' en London Palladium.
3. Sarah Brightman en la grabación del DVD de su tour 'The Dreamchaser World Tour' en 2013, con un vestido de 'CuteCircuit'.
4. Katy Perry con un vestido de noche en 'MET Costume Institute gala' en 2010, en American Idol en 2011 y en su tour 'Prismatic'. Desde el principio ha confiado en 'CuteCircuit' y colaboran bastante.
5. Rihanna, en London’s O2 Arena en 2010.
6. Nicole Scherzinger, con el 'Twitter dress' de 'CuteCircuit', bueno era para un evento, no para una actuación.
7. Ariana Grande en los 'Country Music Awards' en 2014 en Nashville, Tennessee.
8. M.I.A. en 'Coachella' 2009, llevando 'EL wire'.
9. Daft Punk en su tour 'Alive 2007' por Janet Hansen (Enlighted).
10. Little Boots con un vestido diseñado por Michelle Wu para su tour de 2013 'Nocturnes'.
11. Kanye West en 2008 actuando en los Grammys con una chaqueta y unas gafas de LEDs.
12. Bono, de U2 cantando 'Ultraviolet (Light My Way)' durante 2009 en su 360° Tour, por Moritz Waldemeyer.
13. Lady Gaga en 2010, con un vestido animatrónico de Adam Wright, inspirado por los trabajos de Hussein Chalayan.
14. Safura de Azerbaijan en el Eurovision Song Contest en Oslo, en 2010.
15. Laura Pausini en en dos momentos de su Worldwide Tour en 2013.
Si te gustan estas propuestas no dejes de seguir a estos artistas que están revolucionando el mundo de la moda combinándola con tecnología:
Están absolutamente en todos lados, pocos son los que no lo
han visto en algún lugar, ya sea de la mano de un amigo o de un turista en la
calle. El selfie-stick es el auxilio mágico que convierte a un selfie
tradicional en una foto más elaborada y, seguramente, más premiada en nuestras
redes sociales –que como todos debemos reconocer es justo en donde esperamos,
con ansia, publicar-. 2013 fue el año del selfie y 2014 del palo extensible. Y
es que es la prolongación de la cámara y de las autofotos, pues te da una
perspectiva perfecta de la panorámica y de los ángulos completos y te ayuda en
muchos casos a retratar, sin necesidad del autodisparador, a un gran grupo de
personas.
Durante 30 años el International New York Times ha organizado conferencias sobre industria y desarrollo social. En ellas se expone, se debate y se invita a reflexionar sobre proyectos de futuro. Se discute sobre economía, petróleo, educación y salud. Pero las conferencias más destacadas son aquellas relacionadas con el mercado del lujo. Antes auspiciadas por Suzy Menkes, y ahora por Vanessa Friedman, señalan nuevos mercados para el lujo y discuten sobre nuevos procesos de producción, de colecciones, de tendencias...
Las últimas, INYT Luxury Law Summit, se realizaron en el Londres y uno de los temas tratados fueron las impresoras 3D.
Quizá ha sido porque Grace Choi ha presentado la primera impresora capaz de imprimir maquillaje. Tal vez porque Iris Van Herpen ha creado escuela y otros, como Mary Huang, se han sumado a imprimir, en lugar de confeccionar, sus vestidos, zapatos y complementos. O porque el precio de las impresoras 3D para uso doméstico es cada vez menor y empiezan a estar al alcance de todos.
Una de las ponentes fue Mary Huang, creadora de la empresa Continuum. Operando a veces como estudio de diseño y otras como laboratorio, Continuum imprime una línea de zapatos, desarrolla un tejido para bikinis que se adapta 100% al cuerpo y crea proyectos para que el usuario se convierta en diseñador a través de Constrvct y D.dress.
En D.dress el usuario dibuja la silueta de un little black dress que mediante un softwear se convierte en una figura 3D compuesta de triángulos. Todos los modelos que seas capaz de crear se guardan directamente en tu galería; y si quieres, puedes pedir que te realice un patrón y confeccione tu obra.
Por otro lado, Constrvct parte de una premisa similar pero en lugar de dibujar la silueta te conviertes en diseñador de estampados. Simplemente insertando una foto, imagen o dibujo y jugando un poco con los parámetros ofrecidos, puedes crear vestidos, faldas y pantalones con un digital print de tu invención. Además, Constrvct funciona como una red social: ves los diseños de los otros usuarios, puedes marcar un corazoncito rojo para indicar que te gustan y, aunque todavía es un proyecto, quieren que puedas imprimirte los diseños que más te gusten.
Otro ejemplo de uso de la impresión 3D es el proyecto de Grace Choi. La impresora inkjectMink no sólo esta pensada para poner de patas arriba la industria cosmética. También será una herramienta para democratizar el maquillaje. El pigmento, que es lo que encarece el producto cosmético, será “fabricado” directamente en casa, por lo que solo comprando la crema se tiene acceso a una paleta infinita de colores. Con ella, las usuarias más jóvenes podrán lucir sus looks de belleza y compartir en su Instagram o Pinterest los colores que han empleado para que sus amigas se los puedan imprimir.
Lo que probablemente sea una revolución en la producción dentro de 5 o 10 años, que es cuando se estima que se podrá imprimir cuero o seda, ya lo es hoy en día si tenemos en cuenta su planteamiento; pues, conscientes del poder de las redes sociales, Huang y Choi plantean proyectos en los que usuario crea, comparte y enseña.
Hace unas semanas
entrevisté a Estel Vilaseca y a Carlos Moreno, directora y subdirector de
Itfashion.com. Después de conversar un buen rato, estos días me pregunto: ¿cuál es el futuro de las revistas de moda en papel?
No cabe duda de que la
experiencia de abrir una revista de moda, sentir el olor de esas páginas y
encontrar, a veces, muestras de perfume, es algo que Internet no puede darnos.
Tanto Estel como Carlos
afirmaron que las revistas en papel no desaparecerán, pero sí cabe la
posibilidad de que se conviertan en objetos exclusivos para un círculo más
exquisito.
Hace unas décadas, la
única ventana para poder recibir noticias del mundo de la moda era comprar una
revista de moda impresa. Hoy, Internet es la salida más barata. Estel sabía perfectamente que iba a ser el futuro y apostó porque su
revista fuera exclusivamente en línea.
Vivimos en una era completamente digital. Usamos nuestros smartphones no solo
para estar conectados, sino para comprar, ver desfiles de moda, leer noticias,
etc. Y los números no engañan. Cada vez más los lectores de estas revistas se
están pasando al bando digital.
Si analizamos el presente,
muchas de nosotras (por no decir todas) seguro que leemos las revistas (y hasta
el periódico) en Internet. Las revistas de modas impresas no están obsoletas,
pero es importante conectarlas con el mundo digital. Ahora los lectores valoran
otras cosas y están migrando a las pantallas; aunque por el momento, a las del
ordenador. Internet está transformando la manera de cómo se crea y se consume
el contenido de moda. Con el boom de las Tablets y los iPads, pensé que el
futuro ya estaba determinado. Sin embargo, personalmente no estoy muy convencida
de que esté funcionando bien. Como dice Carlos “El problema es que intentan
trasladar la revista impresa a una Tablet o iPad y eso es un error, porque el
hecho de plasmar una revista tal cual hace que su lectura sea visualmente peor.
Lo que es necesario para que esto funcione es adaptar la revista impresa a otro
formato. El formato digital”. Estel coincide con Carlos y
para ella la solución sería “Encontrar la fórmula de crear un formato digital
que sea mejor que el papel. El error está en trasladarlo como si fuese un
.pdf”.
De lo que no hay duda es que
la moda es visual. Y como dice Estel “Las revistas de moda no van a
desaparecer. Se van a convertir en algo más exclusivo. A lo mejor, dentro de
cien años. Al igual que tienes un cuadro renacentista, tendrás una revista
súper exclusiva con un papel especial. La revista como objeto no es sustituible
con la revista online. Yo creo que son medios y formatos diferentes. También he
visto híbridos.” Híbridos como es el caso de la revista independiente Because y
su aplicación Fashion Scan, que reconoce visualmente algo en la página impresa
y que te ofrece contenido extra para tu móvil o iPad.
Que las revistas
digitales tengan un cierto protagonismo hoy no quiere decir que vayamos a dejar
de comprar alguna vez una revista en papel. Simplemente, evolucionarán. Y como
dijo Javier Pascual del Olmo, hace unos días, en Vogue España “Sí, puede haber
un buen futuro para las revistas”.
Una de mis cosas favoritas de la ciencia ficción es la ropa. La fusión perfecta entre moda, tecnología y fantasía son tremendamente atrayentes. Es por eso que, cuando empecé diseño de moda, me sorprendió ver lo avanzados que estamos en ese campo.
Tejidos de uso biosanitario que cicatrizan heridas o monitorizan constantes vitales. Otros de uso cosmético como los que desprenden sustancias hidratantes o antiedad. Textiles que protegen o reaccionan ante agentes externos, etc. Incluso en moda, diseñadores como Hussein Chalayan aplican la tecnología a sus diseños, creando prendas que se recogen en sí mismas o con luz incorporada.
La innovación en el campo de los tejidos inteligentes es constante, así como la incorporación de elementos tecnológicos a las prendas. Sudaderas con teclado incorporado en una de las mangas, tejanos compatibles con iPod y una larga lista de etcéteras aparecen en publicaciones como ítems que revolucionarán la forma de vestir y en cambio quedan como una simple anécdota.
No ha sido hasta el nombramiento de Angela Ahrendts, ex-CEO de Burberry, como vicepresidenta junior en Apple que parece se consolidará esta unión y su subsecuente aceptación por las masas. Sin embargo, no será de la forma en la que imaginamos: la tecnología no se une a la moda, sino que el gadget se convierte en un elemento más de nuestro vestuario.
Nuestro smartphone ha pasado a ser una extensión de nuestro ser, algo que se exhibe sin pudor y que se protege con una funda. De distintos colores, materiales y formas, conjuntamos la carcasa con las uñas o nuestro outfit como si fuese un accesorio más. Incluso la misma Apple, en el lanzamiento de sus dos líneas nuevas de iPhone, ha jugado con el color en su versión económica y con el acabado metálico en la más cara.
Un paso más allá han ido Samsung y Google, convirtiendo el gadget en un accesorio ya existente y sin quitarle su funcionalidad. Quizás las Google Glass no corrigen la vista pero, hoy en día, ¿quién no cae en la tentación de llevar unas gafas sin graduar?
Estamos empezando a vivir de otra forma nuestra relación con la tecnología, de la que ahora, más que nunca, dependemos. De un mismo modo vivimos y cumplimos los dictámenes de una moda cada vez más democrática y extendida gracias a la gran distribución. ¿No es lógico que nuestros accesorios tecnológicos se adapten a ella también?
Yo, por mi parte, si Apple sacara unas gafas de pasta, que se pudieran graduar y con las mismas funciones que las Google Glass me despediría para siempre de las lentillas.