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17 ene 2017

El misterio de Delphos



Por las aguas de los canales de Venecia fluye un secreto con sabor a tinte, una gama cromática indescriptible, los colores que se llevó Mariano Fortuny a la tumba. El polifacético diseñador, pintor, fotógrafo y escenógrafo hizo de los vestidos su lienzo, en los que plasmó su pasión por la pintura a través de la gama cromática que hacen de los vestidos Delphos una obra de arte irreproducible.


Su viaje a Grecia en 1906 inspiró al artista a la creación de un nuevo concepto de vestido, el Delphos, un soplo de aire fresco que dejaba libertad de movimiento a la mujer. Confeccionado a través de telas de seda unidas entre sí a través del cristal de Murano y con un característico plisado ideado por el propio diseñador. La ligereza y sencillez permitían presentar el vestido de forma singular, un packaging característico, enrollado y presentado en una caje, algo inimaginable con los vestidos rococó.




La novedosa técnica de plisado y la gama cromática del Delphos es un misterio que Fortuny se llevó a la tumba. Cuenta la leyenda que, al día siguiente de fallecer, su viuda vertió los tintes del artista a las aguas de Venecia, con el objetivo de que nadie los pudiera imitar. De esta manera, los canales de Venecia se convirtieron en la viva imagen de la obra maestra del diseñador.

P. Medina
I. Blokker

12 ene 2017

La reivindicación del charlestón

Llegar a París anhelando el pasado, soñando con los personajes que han impregnado la ciudad de su aroma y ambiente, de su esencia, esa gloria en la que se ve envuelta la ciudad del amor… pero de repente, ocurre algo, llega la media noche, suenan las campanadas y te recoge un taxi que te transporta ipso facto a aquellos locos años, los años veinte.


La nostalgia que posee un desilusionado guionista que pasea por las calles de París soñando con Hemingwey, Dalí o Picasso, la melancolía de Midnight in París que nos seduce con la época del estilo garçonne. Los cambios sociales e históricos siempre llevan a un cambio de armario, la historia y la moda van juntas de la mano. Los años veinte tenían como precedente el fin de la I Guerra Mundial, por lo cual fue una década de renovación y liberalización

Gil Pender, el chico que se topa por casualidades de la vida con los años veinte, se encuentra con una sociedad que apuesta por la felicidad y las ganas de vivir, de elevar a la máxima potencia la existencia.

Y la chica… en toda buena película siempre tiene que haber una chica de la que se enamore el protagonista. Ésta cumple un nuevo canon femenino, nuevo para el que viaja por primera vez a los años veinte; una imagen juvenil y sencilla, una imagen digna de la mujer liberalizada luciendo vestidos rectos, holgados, de talle bajo, un pelo corto y cómodo y unos zapatos prácticos que permiten mover el cuerpo al ritmo del jazz y el charlestón.


Una imagen nueva para una nueva mujer, una mujer que lucha por sus derechos, una mujer que lucha por votar, por ser. Y así se desarrolla el romanticismo de la película, esa nostalgia y anhelo por el pasado, esas ganas de formar parte de una época gloriosa, esos maravillosos años veinte.

P. Medina
I. Blokker

10 ene 2017

Todo al negro


Seguramente, en tu scroll diario, te has dado cuenta, en medio de tu interminable feed, que Meryl Streep es la merecida protagonista. Dijo lo que todos pensábamos y queríamos escuchar, pero lo hizo con la mayor elegancia del mundo. Y, claro, no es casualidad que lo hiciera vestida con un imponente vestido negro Givenchy. Gracias Riccardo Tisci por entenderlo antes que nosotros.


Discurso de Meryl Streep en los Golden Globes 2017

El color negro desde su origen es símbolo incuestionable de poder, trabajo y elegancia. La Historia lo confirma. En pleno Quattrocento vestirse de negro equivalía a un estatus elevado.  Siglos después pasa desde el símbolo de la modestia hasta la rebeldía de los punks.  En el no color cabe un poco de todo: un burgués rico de la República de Venecia, una monja, una bruja y todo el armario de Grace Coddington.

En el mundo de la moda no es difícil encontrarse con una fascinación por el #TotalLookBlack.  Raf Simons, Yves Saint Laurent,  Rei Kawakubo, Rick Owens, Alexander Wang o la eterna Coco Chanel lo saben y lo plasman en sus colecciones.


Desfile Rick Owens Primavera-Verano 2016

Y no importa las vueltas que des, jugar todo al negro siempre será una apuesta segura. 


Mariana Viseu y Andrea Ballesta.

¿Quién dijo miedo?

Si observamos las últimas tendencias, podemos ver como la moda se basa cada vez más en la comodidad. El auge del Sportwear es un hecho, tanto que ha dado lugar a que lo llevemos diariamente y lo adaptemos incluso a ocasiones más formales. En la actualidad, y por mucho que nos cueste admitirlo, el chándal con tacones es un hecho y aunque pensemos que lo han inventado las trendsetters, los duques británicos se les adelantaron una década.



El traje Norfolk fue el primer traje deportivo en la historia de la moda, una variante de la americana en versión sport. Se combinaba con unos pantalones bombachos para garantizar su comodidad durante la práctica de actividades como el golf o la cacería. Estas dos piezas eran confeccionadas en tweed,  ya que este tejido proporciona una mayor agilidad en el movimiento. De esa forma, los británicos, reyes de la elegancia, combinaban lo clásico del traje con su versión deportiva.  




Tanta influencia tiene este fenómeno que incluso los guionistas americanos lo han utilizado en varias de las series cómicas más conocidas de los últimos años. El traje-pijama ideado por Nick y Schmit en New Girl, o el “suitjama” de Barney Stinson en How I meet your mother son el súmmum de esta tendencia. Y es que, ¿quién se puede resistir al estilo y la comodidad?


Anna Bonastre Cobo
Belén Gutiérrez García


Con plataformas y a lo loco


Las plataformas han aparecido para quedarse en nuestras vidas. Y es que, ¿quién no tiene en su armario unos botines de plataforma para esta temporada?  Desde hace varias temporadas, este calzado ha sido popularizado por diseñadores como Stella McCartney, invadiendo nuestras calles combinando estilo y comodidad. Aunque en sus orígenes el confort brillaba por su ausencia. Las tendencias siempre vuelven y este caso no es una excepción.  



El esplendor de esta moda nació en España con el uso de los llamados “chapines”, los cuales se extendieron por Europa, logrando una gran fama en la Venecia del Cinquecento. Las mujeres lo utilizaban para protegerse de la suciedad de las calles, y por eso, el calzado podía alcanzar una altura de hasta 70 centímetros. ¿Os imagináis caminar con ellos? Era una proeza que ni los mejores equilibristas podrían realizar.

Sedas y terciopelos de las mejores calidades adornaban este calzado, sacando a relucir la aristócrata que cada una llevaba dentro. Y es que, la ostentación de los chapines era tal, que llegó a ser rechazado moralmente por exhibir un exceso de lujo y por ser un trompe – l’oeil que distorsionaba la figura femenina.





Ya lo decía Lope de Vega…
“No la imagines vestida
con tan linda proporción
de cintura, en el balcón
de unos chapines subida.
Toda es vana arquitectura;
porque dijo un sabio un día
que a los sastres se debía
la mitad de la hermosura” 


Anna Bonastre Cobo
Belén Gutiérrez García

‘No me toques la bragueta’


Marcar paquete, ese gesto tan típico que hemos visto en cientos de películas, en cada esquina de la calle, en cada bar de barrio, y de hotel de quinta avenida, en cada semáforo… Marcar paquete, esa pequeña obsesión de todo gran macho que se precie. Pero, ¿es esta forma de mostrar virilidad actual, o en su defecto, viene de antaño?

El pistoletazo de salida de la bragueta se dio en el comienzo del quattrocento, en el siglo XV, cuando la jaqueta (chaqueta de antes) se acorta, el género masculino apuesta en ese momento por lucir piernas y muslo, por lo que había que guardar a buen recaudo las partes pudendas, el susodicho paquete. Aquello llevó a la aparición de la bragueta, que consistía en un triángulo de tela cosido en el pantalón.



Más tarde, ya en el cinquecento (siglo XVI), aparecen las calzas, una prenda semejante al calzón, aunque más estrecho, pegado a los muslos (lo que ahora serían unos buenos pitillos, para marcar mejor), lo que desembocó en una bragueta in crescendo, los hombres comenzaron a rellenarla de manera prominente y desmesurada y fue incluso utilizada como bolsillo. El símbolo del macho viril se alza con “el tamaño sí importa”.




La tendencia fue desapareciendo paulatinamente tras el reinado de Felipe II, aunque por lo visto la inquietud y la preocupación por marcar dicha zona sobrevivió a los seiscientos años que nos separan de esta moda, por lo que en la actualidad, ¿es el paquete una condición o una obsesión?

Patricia Medina e Isabel Blokker


¿Tetas, para que os quiero?

Sophia Loren y Jane Manfield. 
“Llevo más de una hora para que me sirvan una copa. Te lo juro, tiran más dos tetas que dos carretas.” Me dijo Pablo enfadado. Y yo, como era de esperar, me lo tomé muy a pecho. “¿Qué dices? ¡Qué pensamiento más medieval!” Y nos callamos los dos. Pero la verdad es, que sin que lo pudiéramos entender, estábamos los dos en lo cierto.

Para entender el escote en la Historia,  con sus subidas y bajadas, hay que viajar hasta la Baja Edad Media, concretamente al siglo XIV. Porque “érase una vez” lo que se inició como un simple hueco para sacar la cabeza (y respirar, evidente) de las cotas y sobrecotas, dio lugar a la herramienta sensual más recurrente y eterna de la mujer.


Hoy, en 2017, hay tantos escotes como tipos de personas y miradas. ¿Quieres en V? ¡Lo tienes! ¿Quieres en corazón? ¡Lo tienes! ¿Quieres asimétrico? ¡Lo tienes! El único problema es que una debe entender que no tiene el cuerpazo de Sophia Loren ni tampoco es necesario perder la elegancia al estilo Pedroche.

Outfit de Cristina Pedroche para las campanadas 2016.

Aunque al sexo femenino le aporte una gran dosis de confianza, seguimos sin entender, o querer entender, que es un arma de doble filo, convirtiendo fácilmente en objeto al portador. Y que, paradójicamente, un cuello alto aliado al movimiento #FreeTheNipple podrá ser más equitativo y liberador.

Post en Instagram de Kendall Jenner apoyando #FreeTheNipple

Y perdón, Pablo,  pero jamás te lo confesaré. Porque #ALoHechoPecho.


Mariana Viseu y Andrea Ballesta.