10 ene 2017

‘No me toques la bragueta’


Marcar paquete, ese gesto tan típico que hemos visto en cientos de películas, en cada esquina de la calle, en cada bar de barrio, y de hotel de quinta avenida, en cada semáforo… Marcar paquete, esa pequeña obsesión de todo gran macho que se precie. Pero, ¿es esta forma de mostrar virilidad actual, o en su defecto, viene de antaño?

El pistoletazo de salida de la bragueta se dio en el comienzo del quattrocento, en el siglo XV, cuando la jaqueta (chaqueta de antes) se acorta, el género masculino apuesta en ese momento por lucir piernas y muslo, por lo que había que guardar a buen recaudo las partes pudendas, el susodicho paquete. Aquello llevó a la aparición de la bragueta, que consistía en un triángulo de tela cosido en el pantalón.



Más tarde, ya en el cinquecento (siglo XVI), aparecen las calzas, una prenda semejante al calzón, aunque más estrecho, pegado a los muslos (lo que ahora serían unos buenos pitillos, para marcar mejor), lo que desembocó en una bragueta in crescendo, los hombres comenzaron a rellenarla de manera prominente y desmesurada y fue incluso utilizada como bolsillo. El símbolo del macho viril se alza con “el tamaño sí importa”.




La tendencia fue desapareciendo paulatinamente tras el reinado de Felipe II, aunque por lo visto la inquietud y la preocupación por marcar dicha zona sobrevivió a los seiscientos años que nos separan de esta moda, por lo que en la actualidad, ¿es el paquete una condición o una obsesión?

Patricia Medina e Isabel Blokker


El corsé: la restricción de la mujer ideada por el hombre

La historia de la moda muestra cómo la mujer siempre ha permanecido en un segundo plano, escondiendo su cuerpo con largos y pesados ropajes, a diferencia del hombre quien además de definir las tendencias apostataba por su comodidad. Este hecho se ve acentuado en el romanticismo (mediados S.XIX), aunque con una una pequeña gran diferencia: el hombre ya no es quien viste la moda, pero si el que establece el canon de belleza que la mujer se ve forzada a seguir.



En esa época nace la prenda por excelencia que representa el símbolo de sumisión por excelencia: el corsé. Consultando el diccionario encontramos una segunda entrada para su definición; “ Aquello que constriñe o limita las ideas, el pensamiento, la libertad de acción, etc”. Por lo tanto, no se trata sólo de una forma de vestir, sino de restringir - aún más- a todo un género.




Paralelamente al uso del corsé, el hombre apostaba, más que nunca, por su comodidad, con el triunfo del pantalón y los calcetines como máximo exponente. Se habla de la gran renuncia del hombre a la moda y de una discreción frente a la frivolidad femenina. Se consideraba, una vez más, a la mujer como el segundo sexo, relegada a seducir, procrear y aparentar la riqueza de la familia.




Después de décadas de opresión y malformaciones corporales,  todo esto empieza a cambiar a inicios de la Primera Guerra Mundial, momento en que las mujeres se ven obligadas a suplir la mano de obra masculina y requerían mayor comodidad en el vestir para aumentar la productividad.


Adriana Blanco y Martí Ventura

La prenda que las hizo 'sexys'

Desde la edad media, pasando por el Renacimiento, el rococó y todos periodos de la humanidad, los hombres fueron protagonistas importantes de la moda. Se acicalaban, vestían mallas, sombreros llamativos, zapatos con tacón y hasta resaltaban su virilidad con accesorios sugestivos para pavonear su estatus social y potencializar su poder físico y sexual hacia los demás. 

Por otro lado, la mujer se vio obligada a tapar su cuerpo con metros de tela, para preservar las ‘buenas costumbres’.

A partir del siglo XIX, la indumentaria masculina dio un giro total de discreción y sobriedad, que logró una uniformidad aburrida de todo el género mientras que las mujeres le dieron la bienvenida a un nuevo amigo de odios y amores: el corsé. Esta rígida prenda cambió los roles del arte de seducir, dando esta incomoda responsabilidad a las damas.

El corsé, prenda encargada de estilizar a la olvida cintura, que no fue visible en el renacimiento gracias vestido corte imperio, fue pieza vital para enviar el nuevo mensaje subliminal de seducción, fecundidad y apariencia que sin musitar palabra las mujeres mandaban a los hombres sin perder una pizca de decencia.

El mensaje fue decodificado correctamente, la prueba es que todos estamos acá hoy, pero las consecuencias tanto físicas como sociales fueron devastadoras. Los órganos internos fueron víctimas de la estrechez, cambiando la anatomía de más de una. En el tema social, aunque las mujeres se veían bien no se podían mover, lo que conllevó a que fueron un mueble estilizado en la casa, siendo prisioneras en el hogar y la familia, por ende ser mantenidas.

Por: Rocìo Vargas/Marìa Cantini


¿Tetas, para que os quiero?

Sophia Loren y Jane Manfield. 
“Llevo más de una hora para que me sirvan una copa. Te lo juro, tiran más dos tetas que dos carretas.” Me dijo Pablo enfadado. Y yo, como era de esperar, me lo tomé muy a pecho. “¿Qué dices? ¡Qué pensamiento más medieval!” Y nos callamos los dos. Pero la verdad es, que sin que lo pudiéramos entender, estábamos los dos en lo cierto.

Para entender el escote en la Historia,  con sus subidas y bajadas, hay que viajar hasta la Baja Edad Media, concretamente al siglo XIV. Porque “érase una vez” lo que se inició como un simple hueco para sacar la cabeza (y respirar, evidente) de las cotas y sobrecotas, dio lugar a la herramienta sensual más recurrente y eterna de la mujer.


Hoy, en 2017, hay tantos escotes como tipos de personas y miradas. ¿Quieres en V? ¡Lo tienes! ¿Quieres en corazón? ¡Lo tienes! ¿Quieres asimétrico? ¡Lo tienes! El único problema es que una debe entender que no tiene el cuerpazo de Sophia Loren ni tampoco es necesario perder la elegancia al estilo Pedroche.

Outfit de Cristina Pedroche para las campanadas 2016.

Aunque al sexo femenino le aporte una gran dosis de confianza, seguimos sin entender, o querer entender, que es un arma de doble filo, convirtiendo fácilmente en objeto al portador. Y que, paradójicamente, un cuello alto aliado al movimiento #FreeTheNipple podrá ser más equitativo y liberador.

Post en Instagram de Kendall Jenner apoyando #FreeTheNipple

Y perdón, Pablo,  pero jamás te lo confesaré. Porque #ALoHechoPecho.


Mariana Viseu y Andrea Ballesta.

Las indianas, el resurgir después de 1714

No podemos hablar de historia textil de Cataluña sin hablar de las indianas, un tejido de algodón o lino estampado cuyo origen se encuentra en la India y que el verdadero detonante de revolución industrial catalana.
Estas telas, que en principio se importaban de la India, fueron el resurgir de la Barcelona asolada por la crisis de 1714.
Fue precisamente aquí, en Barcelona, donde las indianas comenzaron a confeccionarse a nivel nacional y donde el algodón le hizo frente a lanas y sedas, no solo por precio sino también por la belleza de los estampados inspirados en la naturaleza y representados mediante motivos florales y orgánicos.

Detalle del estampado típico de las indianas

Este tejido no solo cambió la forma de vestir sino también la forma de decorar el hogar y que sigue vigente hoy en día.
Pero las indianas no solo supusieron un cambio en la moda, sino que llevaron a la industrialización del sector textil, dando empleo a más de 15.000 catalanes y abriendo casi un centenar de pequeñas empresas que se implantaron desde el barrio de Sant Pere hasta más tarde, dar el salto a toda la Rambla del Raval.
Además, las indianas revolucionaron el modo de organización del trabajo, pasando de los artesanos organizados en pequeños gremios provenientes de la Edad Media a crear organizaciones empresariales aún vigentes hoy en día.

Fábrica Bonaplata, la más relevante en indianas

El aumento de fábricas, y con ello de la producción, abrió las puertas a la exportación de las indianas a colonias españolas en América y al renacer de una ciudad completamente devastada por las consecuencias de la Guerra de Sucesión Española.
¿Cuál será la indiana de nuestros tiempos?

Marta Martínez
Núria Malé

8 ene 2017

Coser un desgarro que quiere ser agujero

                                                                                                                                
Si bien enero es el mes de los buenos propósitos, para el gobierno catalán, el propósito de año nuevo sigue siendo el mismo de hace unos años: Conseguir que Cataluña sea un estado independiente.
Pero la pregunta es, ¿Qué pasará con el textil catalán y español, si finalmente esto ocurre? 


Pues la respuesta siempre va a depender de la manera en que Catalunya consiga la independencia. Por un lado la puede obtener mediante vías legales a través de un proceso soberanista, y por intereses económicos y sociales España y Europa la reconocen como un nuevo estado. Por el otro lado, podría ser que España acepte Cataluña como un nuevo estado, pero que no lo haga Europa. Y en un tercer supuesto, podría pasar que la independencia se diera como un golpe de mesa, rompiendo todos los lazos con España y también con Europa. He aquí el primer bache para Cataluña, ya que si no está reconocida como país de la Unión Europea, no tiene por qué tener el mismo trato comercial y se le podría imponer un coste adicional para importar o exportar primeras materias.

Otro de los problemas que se plantean derivados de esta posible independencia sobre el sector textil, es el boicot a los productos catalanes. Las empresas catalanas tienen como primer cliente, y del que depende sus exportaciones, el mercado español. Por tanto si hubiese un boicot se perderían un 60% de las ventas catalanas. Aunque por contrapunto también hay que entender, que hoy en día las empresas están muy internacionalizadas, la sede puede estar en Cataluña, pero las fábricas en España, y puede que las materias primas provengan de África. Por lo tanto es muy difícil hacer boicot a un solo estado.


Aunque la independencia no solo conllevaría aspectos negativos para Cataluña. Se considera que un 9 o 10% del PIB catalán es déficit fiscal. Con la independencia, este déficit desaparecería y seria la ganancia de renta limpia que se obtendría del hecho de no tenerlo. Solo un boicot muy fuerte y generalizado podría contrarrestar ésta parte positiva.

Lo que no se puede discutir es que para conseguir la independencia, la industria catalana debería estar realmente reforzada para soportar los desequilibrios que el proceso conllevaría. Quizá el gobierno debería plantearse que tejido empresarial está cultivando, ya que según datos de Idescat, Cataluña sufre un paro crónico que no baja del 8%. Además ha soportado la crisis monetaria de 2008 y la posterior recesión de la que aún somos conscientes.

Por lo tanto, es crucial la decisión de las grandes empresas instaladas en Cataluña de quedarse en el país aunque este se independizara para ayudar al maltrecho tejido. Inditex – que registró un beneficio neto de 2.975 millones de euros en 2015- , Mango o Desigual están muy internacionalizadas, y podrían ayudar al sector a abrirse a otros mercados internacionales fuera de la Unión Europea y de España y así poder comercializar reforzando el carácter exportador del textil catalán.

El otro tema es ver si una vez independizada y con el mando del control monetario en sus manos, Cataluña destinaria ese dinero a la mejora de la industria textil o a otros asuntos que les convinieran más a sus dirigentes.

Laia Levis

                                                                                                                                           

7 ene 2017

Borrón y lista nueva

Por Yvonne Müller
Enero es el mes de hacer más deporte, de dejar de fumar de una vez por todas, de aprender inglés, de empezar una dieta que esta vez sí que seguirás, de dejar de gastar el dinero en cosas innecesarias, de leer más, de aprender a tocar un instrumento y, en definitiva, de redactar la lista de buenos propósitos para el año nuevo. Aunque sabemos que la mayoría de nosotros no cumpliremos ni la mitad de los que hemos enunciado, es inevitable sentir la esperanza de que este año sí que sí, este año es el definitivo.

Si todavía no la has redactado o si tu lista de buenos propósitos no incluía más que deseos ambiciosos pero poco factibles, te invito a añadir uno a tu lista que, aunque de buenas a primeras quizás no te lo parezca, no querrás posponer al año que viene: visitar más museos (y de paso, viajar). Para ponértelo más fácil, aquí te presento cuatro museos que vale la pena visitar este 2017.

Sala de Le Grand Musée du Parfum. / Harvey & John


Le Grand Musée du Parfum (París):
La ciudad de la luz, del amor y de los grandes diseñadores inauguró a mediados de diciembre un museo dedicado al perfume en un edificio que en el pasado, después de albergar un hotel, fue la sede de la Maison Christian-Lacroix. El museo promete satisfacer la curiosidad del visitante desvelando cuál fue el primer perfume que descubrió el ser humano, cómo se crean los perfumes, cuál es la relación entre el olfato y las emociones, qué ingredientes se utilizan hoy en día…



El Guernica, de Picasso. / Museo Reina Sofía
Bautizada por algunos como “la gran exposición de 2017”, la muestra “Piedad y terror en Picasso” celebra el 80 aniversario de la primera aparición del Guernica, la obra por excelencia de Picasso. La exposición contará con alrededor de 150 obras maestras del artista malagueño procedentes de más de 30 instituciones de todo el mundo y se podrá visitar en el museo Reina Sofía de la capital entre el 4 de abril y el 4 de septiembre.



Portada del álbum Animals, de Pink Floyd / The Leslie Speaker
Este museo se encuentra justo en frente del museo de historia natural de Londres y del 13 de mayo al 1 de octubre albergará la mayor exposición nunca realizada sobre la banda de rock británica más influyente de los años 70. En “The Pink Floyd Exhibition” se mostrarán alrededor de 350 piezas, entre las que se encuentran imágenes inéditas de conciertos y un guiño a la portada del álbum Animals en forma de cerdo hinchable gigante.


Saint Laurent en su estudio de París en 1965. / Getty Images
Para poder visitar este museo será necesario abandonar el continente, pero el esfuerzo será recompensado. En él se exhibirá parte de los 5000 vestidos de alta costura y 15 000 accesorios además de fotos del diseñador francés a partir de otoño de este año (la fecha exacta está todavía sin confirmar). La elección de la ciudad donde construir el museo no ha sido casual, pues el diseñador encontró en Marrakech su fuente de inspiración constante.

Ahora ya no tienes excusa para no cumplir al menos uno de tus propósitos, puesto que hay oferta cultural para todos los gustos. Además, estas son solo cuatro de las muchas citas interesantes que ofrecen los museos, como la exposición de David Bowie en el Museu del Disseny de Barcelona o la apertura del nuevo Centre Pompidou en Málaga. ¡Que te diviertas en los museos y cumplas tus propósitos de año nuevo (y sino no pasa nada, el año que viene borrón y lista nueva)!