8 ene 2012

V de Visionarios

Después de semanas preguntando en el quiosco por fin ha llegado a mis manos el nuevo número de V Spain, una de mis revistas favoritas, aunque en este caso se han superado haciendo una revisión a la historia de su publicación matriz: Visionaire. Se podría decir que es casi un numero de coleccionista que merece ser guardado en la estantería.

En portada encontramos a la siempre inspiradora Lady Gaga, habitual colaboradora de V, posando encima de la última Visionaire, una edición que ha batido el record mundial de tamaño. Y es que el equipo de creativos de la revista, liderado por Cecilia Dean, siempre ha ido más allá del límite rompiendo moldes en cuanto a formas de publicar una revista de moda. 

Portada de V Spain
                                                         Video de presentación de Visionaire: Larger than Life

V nos deleita con ejemplos de cómo Visionaire ha experimentado con los sentidos, con las técnicas de producción y hasta con la forma en la que colabora con sus anunciantes.

Una de sus ocurrencias más impactantes fue Scent, publicada en 2003, en la que se presentaban 21 fotografías emparejadas con 21 perfumes. El éxito de David Bowie era representado con un cierto aroma a podrido, mientras que Kart Lagerfeld, justo después de que hubiera perdido 40 kilos para embutirse en la colección de DiorHomme, identificaba la imagen del hambre con el aroma a pan recién horneado. Algo parecido hicieron en su edición Taste en la que los colaboradores tenían que relacionar sus imágenes con el sentido del gusto, describiendo la idea de adrenalina como gusto a gasolina y metal o el pecho femenino con la leche.

Imágenes extraídas de V Scent 
Imágenes extraídas de V Taste
Como he mencionado antes, las técnicas con que han producido la revista también han contribuido a la fama de Visionaire. Buscando ir más allá decidieron crear un número sin usar tinta, el resultado: plantillas realizadas con láser que colocadas sobre paginas de colores sólidos daban paso a imágenes que parecían salidas de sueños y sombras. Otra forma en que Visionaire dio la oportunidad a sus lectores de crear sus propias fantasías fue Harmony, compuesto de 6 puzzles con doble cara producidos con materiales ecológicos. 

Plantilla y papel de color de V Dreams
Dos ejemplos de puzzles de Visionaire Harmony
No hay que olvidar que se trata de una publicación de coleccionista y con un precio elevadísimo, así que como toda revista necesita de anunciantes. La diferencia radica en como Visionaire involucra a éstos en sus publicaciones, véase los fantásticos packagings de Louis Vuitton o su colaboración con Lacoste para crear la primera revista que puede ser llevada en forma de polo. 

Visionaire 52 con packaging de Louis Vuitton
Polos Lacoste customizados por Visionaire.



Y estos son solo algunos ejemplos, os recomiendo a todos que vayáis al quiosco más cercano e invirtáis 3 euros en la historia de esta Biblia de la inspiración. Da gusto ver que aún queda gente ahí fuera que lejos de ser afectados por la crisis se la toman como un reto para seguir creando y dejar al mundo con la boca abierta, más allá de crear vanas revistas de tendencias que más que moda parecen simples catálogos. 


Escrito por Xavier Cugat






7 ene 2012

Las crisis se superan con glamour


Parece ser que la moda tiene un comportamiento cíclico, así pues prendas o estilos vienes y van. En esencia pueden parecer la misma prenda, pero siempre hay aquel toque de novedad que la distingue de la autentica prenda vintage. La moda pero, no es el único elemento cíclico que hay, la política o la economía también sufren este comportamiento. Debido a la situación actual, me gustaría concentrarme en el paralelismo que se produce en periodos de crisis con el mundo de la moda.

De manera general, podríamos detallar 3 grandes crisis durante el siglo XX y lo que llevamos del XXI. La primera y hasta hace poco la mas paradigmática se sitúa en ese fatídico octubre de 1929. Esta crisis financiera que tubo el origen en el mercado de las acciones de NYC se extendió hasta finales de los años treinta e incluso principios de los cuarenta. La situación social de hasta entonces llamada Los felices años 20 fue un feliz periodo de androginia, cabello corto, silueta tubular y el sportswear. Fuera la crisis o el cansancio del modelo garçonne en la década de los 30 las mujeres volvieron a un modelo mas tradicional. Aunque durante el día abundaban los vestidos funcionales de noche el glamour y la sofisticación eran los protagonistas. Hollywood tubo aquí mucho que ver, ya que las divas de la gran pantalla eran adoradas e imitadas. Es posible que de esta manera se olvidaran de los duros y difíciles momentos económicos.

Izquierda Mae West, derecha Hedy Lamarr, años 30

Si avanzamos un poco mas en la historia, nos encontramos con la crisis del petróleo de 1973. La década anterior, los 60, nos había traído un periodo de siluetas infantiles, una androginia masculina, la minifalda, los mods y el movimiento hippy. Todo esto explosionó junto con la crisis en un caos estético. Hubo una nostalgia hacia el look retro y bucólico herencia directa de los hippies junto con una exageración y un auge de lo kitsch para culminar en la indumentaria típica de la música disco, el estilo afro, el look glitter, colores llamativos y formas ceñidas.

Estética años 70

La primera y única crisis del siglo XXI, por ahora, es la que empezó el 2008 y de momento sigue vigente. Esta crisis señalada por muchos especialistas internacionales como la crisis de los países desarrollados, tubo su origen en Estados Unidos. Podemos decir que se había vivido uno de los periodos de prosperidad económica mas largos hasta el momento. El culto al cuerpo presente durante todo el siglo persistía, en los 90 el minimalismo predominaba, el made in USA llega a España, comodidad y simplicidad, un guardarropa básico. También es la década de la customización y la moda deportiva. El cambio de siglo no trajo grandes cambios, el sportwear y la ropa cómoda seguían triunfando junto con el denim. Pero con la crisis de 2008 si se producen cambios, parece que como anteriormente las prendas tienden a exagerar, en colores, en estampados y en formas. Aparecen los prints de animales, colores fluor, abrigos de pieles, bolsos big size, joyas grandes y doradas.

Estética 2012


Es evidente que los periodos de crisis traen consigo épocas difíciles, y mas teniendo en cuenta que normalmente se proviene de una época de prosperidad. ¿Es por eso que se tiende a la exageración y la búsqueda, no siempre acertada, del glamour y la sofisticación? Es posible que intentemos tapar con ropa glitter las penas y dificultades que estos duros periodos económicos nos ofrecen? 

by Clara Compte

6 ene 2012

Rebajas en Milán: de la exageración al disimulo

Diez de la mañana del día de ayer. En la calle el termómetro marcaba 5 grados pero dentro del metro parecía pleno agosto. En algunas paradas los más testarudos intentaban jugar al tetris para entrar en el vagón. Pero desistían al darse cuenta que no cabía ni un alfiler más. A mi alrededor, diferentes grupos de adolescentes animaban el ambiente con sus conversaciones. Otros, en cambio, preferían evadirse del mundo con sus móviles de ultima generación. Pero tanto unos como otros compartíamos el mismo objetivo: aprovechar el primer día de rebajas.  

Cuando por fin llegamos a la parada del Duomo, me dejé llevar por el apretujado bloque humano que circulaba en una única dirección. Y ante nosotros la majestuosa catedral de Milán, resignada por servir de pared a un gran cartel de Versace, observaba el continuo desfile de personas.

El ambiente en las calles cercanas al Duomo

Las tiendas de esa zona son H&M, Zara, Bershka, Replay, Mango, Celio, Foot Locker, Tezenis, JDC, OVS, GAP, entre muchas otras. La mayoría de sus escaparates lucían orgullosos un 50% mínimo de rebaja. Incluso los más atrevidos como Alcott ofrecían hasta un 80%. En cualquier caso, parece ser que convencieron a los clientes porque en breve empezaron las colas en los probadores y los empujones delante de las mejores ofertas. En el caso de Alcott la espera iniciaba en la entrada, aproximadamente de unos 30 minutos sólo para acceder al establecimiento.

Los precios en general eran razonables, aunque los vistosos 50% de las vitrinas eran difíciles de encontrar. En otros casos, las etiquetas marcaban un generoso 0%. Estrategia para confundir a quien solo compra ropa rebajada, aunque sea un 0%, para no sentirse tan mal gastando en tiempos de crisis.
Ejemplo de producto rebajado un 0%
En el interior de las tiendas la clientela buscaba las mejores ofertas
El tipo de clientela era variado. Niños, jóvenes y adultos de ambos sexos invadían el centro de Milán. Un grupo de chicos y chicas de 17 años me comentaron que venían con el dinero justo para no gastarse más de lo previsto. Aunque no todos eran tan ahorradores. “Nuestro amigo se ha gastado por el momento unos 250 euros. Lo que más le ha costado son unas zapatillas Nike por 90 euros, cuando normalmente valen 95 y por Internet están más rebajadas durante todo el año”- explicaba Andrea B.

Y después de tantas compras, la gente aprovechaba la hora de comer para tomarse un respiro. Una elección aplaudida por el sector de restauración de la zona. Sobre todo por los que ofrecían comida rápida. Porque si la moda low cost se lleva, los restaurantes del mismo tipo también. En Mc Donald's la cola llegaba hasta la entrada y tuvieron que improvisar como comedor la sala de reuniones de la empresa.

Más tarde fui hasta corso Buenos Aires, otra calle comercial de la ciudad. Las tiendas más llenas eran las mismas que en el Duomo: Bershka, H&M, Tezenis, Celio y Zara. Incluso el ambiente dentro de los establecimientos era idéntico. Sólo marcaban la diferencia las acumulaciones de ropa al estilo mercadillo y los montones de prendas por el suelo, como pruebas infalibles del transcurso de la jornada. En los escaparates el protagonismo seguía centrado en los llamativos 50% de descuento.

Diferentes escaparates con el 50% de descuent

Llegada a este punto, me pregunté cómo se vivirían las rebajas en la calle Monte Napoleone. En esta zona se encuentran las tiendas de prêt-à-porter de alta moda. Y sin pensarlo demasiado me fui hacia allí. Primero vi pequeñas colas en la entrada de los establecimientos más conocidos, como Chanel, Gucci o Prada. Algunas personas esperaban simplemente para dar un paseo por la tienda. En cambio, un notable número de clientes asiáticos y rusos salían con varias bolsas del establecimiento. Además, me percaté que entre los trabajadores de las tiendas había como mínimo un asiático. En el caso de Gucci pude contar hasta tres dependientes con ojos rasgados. Imagino que deben ser tan buenos clientes que les hacen sentir como en casa. 

En la puerta de Chanel un grupo de personas hacían cola para poder entrar al recinto
 
Por lo tanto, una gran diferencia con el Duomo o corso Buenos Aires era la clientela. La mayoría era extranjera y la media de edad era más elevada. Otro punto diverso eran los escaparates. En las vitrinas no había ni rastro de descuentos. De la misma manera que no había ni rastro de clientes en el interior de la mayoría de los establecimientos. Para recordar que era inicio de rebajas debías entrar en la tienda. O, en algunos casos, si te acercabas al escaparate te anunciaban tímidamente las colecciones descontadas.

Missoni ofrecía descuentos en el interior
En Prada anunciaban las rebajas en un discreto papel


La mayoría de tiendas de prêt-à-porter de alta moda estaban vacías

Finalmente, cuando volvía a casa dando por terminada la jornada de rebajas, me di cuenta de otra diferencia. Parece ser que en Monte Napoleone encontrar aparcamiento no supone un problema. Una larga fila de coches de alta gama, con sus respectivas multas en el parabrisas, invadían la zona amarilla situada enfrente de las tiendas. 


Sonia García

5 ene 2012

Ni contigo ni sin ti: moda y arte a lo largo de la historia

Desde los inicios de la moda en la Edad Media, cuando aparece la moda en Occidente como tal, arte y moda han ido de la mano y sus trayectorias se han entrecruzado hasta el punto de no saber bien si incluir el arte en la moda o la moda en el arte. La moda es comercio, es negocio y ¡es una parafernalia! Pero, ¿queda del todo excluida del arte?

Ya en la Edad Media, el plano y la línea recta destacan en la silueta de la mujer, alargando la figura y aportando uniformidad, de la misma forma que lo hacían las construcciones arquitectónicas románicas. El gótico, época de luz frente al románico, valorará el refinamiento y el lujo, y la luz de los tejidos venidos de Oriente serán el equivalente de las grandes luces en las catedrales.

La supremacía del individuo en el Renacimiento queda también plasmada en la moda: aparece en esta época la moda nacional, y de la misma forma en que el arte vuelve al mundo clásico, el vestido empieza también a querer individualizar.

Siguiendo en la misma línea, el Barroco (o los dos Barrocos) por lo que hace a estilo arquitectónico, se verán reflejados también en la moda: austeridad frente a ostentación máxima.

Pasando de la arquitectura al campo pictórico, destacando la supremacía del individuo, las pasiones y emociones, nos encontramos frente al hombre romántico (s.XVIII), que, como en un cuadro de Friedrich, el hombre no es más que un exponente del dandismo por lo que hace a sus vestimenta.
Beau Brummell
Caspar David Friedrich, El caminante sobre el mar de nubes, 1817-18
 Daremos otro salto hasta el impresionismo (s.XIX), que destaca por sus colores frescos y brillantes, rasgos que (nos gusten o no) John Galliano en Dior, Húngaro o Lacroix han incorporado en sus colecciones. El juego de contrastes, los accesorios excesivos y la influencia de otras culturas exóticas se hacen presentes en estos diseñadores.
Colección de Christian Lacroix
Claude Monet, Nenúfares, 1914
 Y llegamos así al s.XX, donde las tendencias vanguardistas pictóricas se reflejan en la vida real más que nunca. El surrealismo de Dalí en Elsa Schiaparelli es más que evidente: la locura de los años 20 se esparce! Años en que Pablo Picasso y George Braque experimentaban en el cubismo, la combinación de perspectivas y la fragmentación de las formas, y que han servido hoy a De la Renta para inspirarse en su colección Resort 2012 presentada en mayo de 2011, una colección donde el juego de tridimensionalidades y collages de distintas texturas, o la asimetría en las prendas, lo acercan a las obras cubistas.
Vestido langosta de Elsa Schiaparelli

Salvador Dalí, teléfono langosta, 1938


De la Renta, colección Resort2012, presentada en mayo 2011

Georges Braque, Plato de fruta y vidrio, 1912
 En 1966, el desfile que Yves Saint Laurent propuso, inspirado en el neoplasticismo de Piet Mondrian tampoco dejó de sorprender.
Imagen del desfile de YSL, 1966
Piet Mondrian, Cuadro I rojo, negro, azul y amarillo, 1921

Nacido en Italia, el futurismo fue otro de los exponentes vanguardistas a destacar. Con su líder Marinetti i artistas como Francis Picabia, éste expresaba su desagrado por el mundo en qué vivían y su apoyo incondicional a la guerra. Dinamismo, velocidad, máquina o movimiento fueron algunas de los términos que se ajustaban a los cánones del movimiento. Paco Rabanne en la moda, en su colección de Alta Costura de 1990-91 se basó también en este movimiento como base de creación.

Blanca Suárez, Paco Rabanne Alta Costura 1990-91

A día de hoy el arte no deja de influenciar en la moda, y ambos se caminan en paralelo, juntos pero no revueltos, bebiendo el uno del otro, un ni contigo ni sin ti constante con unos límites difíciles de marcar. ¿Pero podrían realmente no haberse conocido nunca?

Natalia Gutierrez Sans.

4 ene 2012

YSL: retrospectiva de la retrospectiva... o quédate

París, Agosto de 2010. Era sólo turismo familiar, no reparé. ¿Debería de entonar el mea culpa? La Fundación Mapfre me brindó una segunda oportunidad en Madrid.
Al situarme en Recoletos delante del edificio y contemplar las banderas con el motivo de la exposición, me percaté que eran casi las mismas que había vislumbrado mientras paseaba despistada y cargada de cosas que probablemente podría haber dejado en el suelo para cambiar la ruta.
Dejar los trastos en el suelo y entrar en el Petit Palais hubiera sido un must.

Rétrospective Yves Saint Laurent, en el Petit Palais de París
La Retrospectiva Yves Saint Laurent, entonces, llegó a Madrid de la mano de la Fundación Mapfre; pero como dicen que todo tiene su fin, abandonará el espacio el próximo 8 de enero. ¡Quedaos, hombre!, –ruego yo- Que en la Avenida Recoletos se vive muy bien, tenéis a la diosa Cibeles muy cerca, incluso ¿quién sabe?, podría colarse una de esas noches y enfundarse en el Mondrian.
¡La diosa Cibeles amanecería al día siguiente presidiendo la fuente, majestuosamente vestida por el creador francés!

Imagen extraída de la web promocional
Pobre de una, que sigue escribiendo sin oír ni una sola voz que le responda: “Sus deseos son órdenes”. Aunque con un “oído cocina” y el mismo resultado me conformaría. Como toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son (Calderón de la Barca, gracias), vamos a hacer un pequeño ejercicio de vuelta a la realidad para asumir que la retrospectiva nos va a dejar; algo malo que deja paso a algo bueno, que es la pequeña crónica de mi visita.

Give me the power, Yves. Si algo he aprendido durante toda mi trayectoria personal de curiosa de la moda y su historia, es que Gabrielle Chanel liberó a la mujer y le regaló algo muy importante: el guardarropa del s. XXI. ¿Qué rol le damos a Yves, entonces? Yves Saint Laurent le dio el poder. Un poder que se manifestaba con la promulgación del uso del pantalón, del traje masculino y del esmoquin. Poder y contundencia, y un aquí estoy yo que se respiraba desde el primer momento en que cruzabas el umbral de la exposición.

Vista de uno de los pasillos de la exposición
Entrar y dejarte seducir. Admirar, imaginar. Los pasillos te muestran la historia, tú te la imaginas. Imaginas a un joven Yves al lado de Christian Dior. Imaginas a un viajero imaginario, que se movía poco, pero que viajaba a mil y un lugares a través de sus libros. Imaginas su relación con Catherine Deneuve, la contemplas hasta donde te dejan. Maestría del tejido, fascinación. Eso no te lo imaginas, puedes verlo. Puedes contemplar cada una de sus piezas ilustres, las tienes delante, te embelesan. Te atrapan como una tela de araña, tú eres una pobre mosca a quien le dan un pequeño codazo para poder seguir paseándose, ¡que quedan dos plantas y nos esperan fuera!


Retrato del creador en primer plano con parte de la exposición de fondo
 Apasionante: antes de dirigirte a la planta baja, una gran pantalla que proyectaba su último desfile, el espectáculo de su adiós.
Apasionante: la planta baja, pasillos forrados con muchos de sus bocetos, originales, a través de los años. Si pones la mano delante de uno y dibujas en el aire una trayectoria invisible, ¡te encontrarás con la suya!

Apasionada os lo recomiendo, ¡pero corred, que quedan cuatro días de calendario y los Mayas no han hablado aún del caso!


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Por Adelaida Álvarez

3 ene 2012

No es solo cuestión de peso

De este tema se ha escrito mucho, y seguramente queda para más. Ya lleva varios años en boga, pasa un tiempo, la gente se olvida, y luego, con un par de apariciones noticiosas, vuelve a la palestra.
En el caso reciente, la elección de la nueva chica Elite Model Look, y la portada de Karlie Kloss en Vogue Italia (edición de diciembre 2011), han gatillado una serie de discusiones en la forma de mostrar los cánones de belleza femenina.

Julia Schneider, ganadora Elite Model Look 2011


Portada Vogue Italia, diciembre 2011

Julia Schneider, una chica sueca de 15 años, fue proclamada ganadora del concurso Elite Model Look celebrado en diciembre pasado en Shanghai, entre más de 800 postulantes de diversos países. Llaman la atención la delgadez de la joven, un rostro huesudo nada saludable, los dientes con un tinte amarillento, sus medidas (1.79 mt, 81-64-86, calzado 42). Todo indica síntomas de una enfermedad, o de una anormalidad. Es verdad, aún le queda por crecer, desarrollarse, no sabemos cómo cambiará el cuerpo de Julia de aquí a tres años más, cuando recién cumpla la mayoría de edad.
Este concurso marca pauta en cuanto a las chicas que son representadas por la agencia Elite Model. Grandes emblemas del mundo de la moda como Claudia Schiffer, Naomi Campbell o Gisele Bündchen han sido lanzadas al estrellato a través de esta plataforma, habiendo ganado o no el certamen.

Tenemos por otro lado a Karlie Kloss, norteamericana de tomo y lomo, nacida y criada en ciudades típicas estadounidenses (Chicago y St. Louis, respectivamente), formada en el ballet clásico, y descubierta a las 13 años. En 2007 firmaría con la misma Elite, para formar parte del staff. Hoy, a la edad de 19, Karlie es una de las modelos más buscadas y con mayor carisma. Sus eternas piernas son el principal atractivo.
Una versátil (y de a ratos parecida a una joven Christy Turlington) Karlie Kloss realiza la sesión de fotos para Steven Meisel bajo la portada “Extra Strenght” (“Extra Fuerza”) para Vogue Italia, edición de diciembre de 2011. El título “Body by Kloss” es realmente una oda al cuerpo de Karlie, más desnudo que cubierto, con arreglos y prendas poco usables para gente común y corriente, y más propensos a resaltar los atributos de la chica. Y la verdad es que los tiene.

Sesión de fotos Karlie Kloss para Vogue Italia Diciembre 2011 

Lluvia de críticas se ganó la portada y el despliegue interior, con cartas furibundas de diversas organizaciones anti anorexia y pro salud. Y la editora de la revista, Franca Sozzani, hizo una declaración que todavía está colgada en la página web, en la que enumera varias aristas para defender su publicación. Entre algunas de ellas desmiente el uso excesivo de photoshop (eso sí que da para todo un tema aparte), refuerza las técnicas fotográficas, la inspiración creativa para la sesión, y sobre todo afirmar que Karlie no solo no es anoréxica, sino que es dueña de un físico musculoso y con formas. Para ella la foto es bella y punto. Antes de tacharla de activista a favor de la anorexia, no olvidemos la portada de junio de 2011 de la misma revista, con modelos de talla grande, posando para el mismo Meisel, igualmente defendida por la Sozzani.

Portada Vogue Italia Junio 2011

Y no olvidemos tampoco las medidas tomadas por algunas pasarelas nacionales (como Cibeles) e internacionales para establecer indicadores mínimos de buena salud de las modelos para poder participar, en pos de un cambio en la mentalidad.

En mi opinión, un cuerpo como el de Karlie Kloss, entre otras, solo puede tener dos orígenes: primero, una buena alimentación e intenso ejercicio; o, segundo, muy generosos genes. Probablemente sea la combinación de ambos factores. Ya hemos dicho que la chica se dedicaba al ballet, y algunos ejemplos de bailarinas (como las actrices Nicole Kidman o Zoe Saldana) son notorios por sus figuras esbeltas y alargadas. Por ese lado se entiende en parte el look de Karlie. Y uno como el de Julia Schneider, basada en mi experiencia con amigos y conocidos con desórdenes alimenticios, parece ser más resultado de esto que lo mencionado anteriormente en el caso de Kloss.
Yo nací en 1980 y los iconos de belleza de mi época adolescente eran Cindy Crawford, Linda Evangelista, Christy Turlington, Eva Herzigova, y más, junto a las nombradas Campbell y Schiffer. Referencias de belleza que siguen estando vigentes, más de 20 años después de la llamada época de las Top Models. Y Karlie Kloss se asemeja más a ese estilo de belleza duradero, que a las escasas representantes de la androginia y escualidez que tuvieron su momento de gloria.

Top models años 90, Cindy Crawford, Christy Turlington, Naomi Campbell, Stephanie Seymour, Tatjana Patitz

Entiendo y comparto con quienes abogan por un cambio de mentalidad, especialmente en términos de ejemplo a los más jóvenes, pero la realidad es que en el mercado actual, todo lo que cause polémica vende, y colocar en una portada a una chica que para algunos puede parecer símbolo de la anorexia o un grupo de modelos de talla extra grande, va a llamar la atención. La discusión sobre el ideal de mujer va a seguir, mientras tanto los medios tienen que vender. Y termina siendo más cuestión de mercado que de salud.

Florencia Gioia L.

1 ene 2012

Vuelta al espíritu de los años 20 en primavera

Si hace algunas temporadas el éxito de la serie Mad Men inundó las pasarelas con estilismos inspirados en los años 50, la primavera de 2012 viaja más allá en el tiempo para reivindicar la estética de los años 20. De Nueva York a Milán, una gran cantidad de nombres presentaron sus propuestas plagadas de referencias a las flappers y el Art Deco.

Con las pantallas repletas de películas y series ambientadas en los llamados roaring twenties, no es de extrañar que esta fascinación haya inspirado a los diseñadores. Desde "Midnight in Paris" dónde Woody Allen propone un nostálgico viaje al París de Hemingway y Scott y Zelda Fitzgerald, hasta la premiada "The Artist" que reivindica el cine mudo, pasando por la exitosa serie de televisión Boardwalk Empire ambientada en la época de la Ley Seca americana. Y parece que ésto es sólo el principio, pues el colofón cinematográfico será el año que viene con el estreno del esperado remake de El Gran Gatsby, dirigida por Baz Luhrmann y que cuenta con Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire y Carey Mulligan como protagonistas.

 Leonardo DiCaprio y Carey Mulligan en el rodaje de El Gran Gatsby

La reivindicación de una década marcada por la despreocupación, el optimismo y la opulencia que precedieron al crack de la bolsa de 1929 se alza quizá como respuesta a la inestable situación económica que atravesamos, y predica aquello de "al mal tiempo, buena cara". La tendencia estuvo representada especialmente por Gucci de la mano de Frida Giannini, en cuya presentación en Milán se respiraba el ambiente hedonista de las flappers encarnadas por modelos con vestidos de línea recta y cintura baja y un amplio repertorio de motivos arquitectónicos de inspiración Art Deco en dorado y negro. Estampados también presentes en Alberta Ferretti o Etro, que tuvo como inspiración el edificó Chrysler. Al otro lado del Atlántico, Marc Jacobs presentó una colección de vestidos con la misma silueta adornados con flecos dorados, como también lo hiceron Thory Burch y Marchesa.

 Dos de las propuestas de Gucci

Incluso Ralph Lauren ha decidido volver sobre sus pasos y revisar la moda de los años 20. El diseñador fué el encargado de realizar parte del vestuario de la ya clásica adaptación de la novela de Scott Fitgerald de 1974 protagonizada por Robert Redford y Mia Farrow, ésta colaboración premiada con un Óscar le sirvió para afianzar su marca como símbolo del sportswear americano. Su colección fué la más aclamada en un desfile donde presentó looks de día en colores pastel y estampados florales, largos vestidos brillantes para la noche y trajes de inspiración masculina, todo ello adornado con los característicos sombreros "cloche".

 Pura inspiración 20s en Ralph Lauren

A juzgar por la omnipresencia del estilo 20s en las principales pasarelas, podemos apostar a que será una de las tendencias clave de la próxima primavera, llenándola de jovialidad, optimismo y aires retro.

Cèlia Borrull