25 feb. 2011

Lo bello, lo feo y lo maravilloso

Después de ver la nueva colección de Otoño-Invierno 2011-2012 de Prada sentencio de una vez por todas, y muy a mi pesar, que la moda es complicada, ¿Por qué sino me he quedado con la sensación de que no sabía si estaba viendo una colección de Prada o una de las películas de Austin Powers, es decir, un auténtico revival sesentero donde los haya? 
 
Necesitaremos un tiempo para poder entender de qué va el nuevo experimento realizado por la señora Miuccia y que hemos visto hoy mismo sobre las pasarelas, pero sabemos que acabaremos amándolo. ¿Por qué? Porque la moda es así de complicada.  

Igualmente, cuando la hayamos interiorizado, aceptado y por fin adorado, su colección de verano estará esperándonos mordiéndose las uñas, ansiosa por volver a enloquecernos con sus simbolismos y feísmos reconvertidos en faldas, vestidos o zapatos de vanguardia. Una intelectualidad que sólo el amante cegado de amor podrá querer con todos sus
defectos desde el minuto uno. Y es que únicamente los enamorados de la moda pueden aceptar el momento en que la delgada línea entre lo puramente feo y lo arriesgadamente bello es tan fina que sólo les queda aferrarse a lo que hay detrás de esa prenda: lo
que simboliza, lo más conceptual, una ideología, una referencia o una expresión. Los no tan apasionados simplemente lo verán feo. 
 
Lo maravilloso del asunto es que es esa prenda la que marcará la tendencia, seguramente no en el momento, pero sorprende que sólo las colecciones que se desmarcan de las demás, que no dejan indiferente por su incomprensión y que van más allá de lo puramente estético son las que poco a poco se hacen hueco en la sociedad, no con los nombres de sus creadores pero sí con los de la gran distribución. Y es que es tan simple como que quien no arriesga no gana. 
 
Igualmente, para ver esa colección de Prada reconvertida en las calles, tendremos que esperar por lo menos un año, y entonces el que lo supo ver en su momento dirá con orgullo “Yo ya lo sabía”. La que lo sabía era Miuccia.



Helena Guerrero.

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