19 feb. 2011

Blanca, radiante...y sencilla

Mataró –la ciudad de un servidor- celebra este fin de semana su feria anual dedicada al sector nupcial. Saló Boda 2011 se instala en un céntrico parque de la capital del Maresme –comarca de un servidor- para mostrar a los novios de la zona lo que tiendas de vestidos, restaurantes y negocios que giran alrededor del gran día tienen en cartera para ofrecerles. Ayudarles a encontrarse en un sector de amplias propuestas.

Este año, igual que el anterior, una palabra se ha colado en un vocabulario en el que siempre habían reinado menús, ramos y chaqués: crisis. No entraremos ahora –no es el blog para ello- en cómo han cambiado los hábitos y los gastos dedicados a una boda en la situación económica actual. Nos vamos a fijar, evidentemente, en las últimas tendencias nupciales propuestas por los grandes nombres. Aunque estas propuestas parecen haberse contagiado por estos hábitos más austeros.



Antes de entrar en materia hay que hacer un par de aclaraciones. En cierto modo, la moda nupcial de a pie ha ignorado las grandes tendencias. Podríamos decir que el sector siempre ha mantenido un estilo y una oferta muy eclécticos para que cada persona pueda encontrar su vestido ideal. Las grandes firmas y las pasarelas internacionales, ya son otra cosa.

La norma del buen gusto y el estilo nupcial dice que una novia no debe ir disfrazada. En un mundo ideal, las chicas, y también los chicos, deberían saber reconocer su estilo y elegir el modelo adecuado para su carácter o su forma de ser. Todo el mundo lo dice y muy pocas lo cumplen. Sea como sea, cada novia sabe perfectamente como quiere ir vestida ese día…y nadie la hará cambiar de opinión.

Pero si esta novia no lo tiene claro o busca inspiración, esta temporada las firmas proponen líneas claras y limpias. Los grandes creadores de moda nupcial se han fijado en corrientes históricas, décadas pasadas y otras culturas para transmitir la discreción de la que debe hacer gala la novia de 2011.


Vuelven los 90
La década del minimalismo vuelve y se instala en un sector tan poco discreto como el nupcial. Los vestidos nos llegan desnudos, sin nada. Fuera la pedrería, los bordados y todo lo que recarga en exceso. Líneas limpias, rectas y directas. Puras.

Juanjo Oliva

Mirando a Oriente
La estética oriental une simetría y frialdad en las líneas con pequeñas concesiones a la calidez y las formas más orgánicas. Toda parte de esta cultura sirve de inspiración a los diseñadores. Desde el kimono, que cede su patrón, hasta las formas de los ancestrales abanicos o las figuras de Origami se encuentran en el ADN de esta tendencia.
Rosa Clarà

Art-Decó
En la misma línea que las dos anteriores propuestas encontramos las formas simétricas y escultóricas de la corriente artística conocida como art-decó. En este caso, por su naturaleza, con pequeñas concesiones a la ornamentación. Una estética bohemia y retro pero limpia que casa a la perfección con una boda elegante.

Carolina Herrera

Tres estilos diferentes pero con bastantes puntos en común que, de alguna manera, nos dicen que aquí la crisis también parece haber afectado. Metafóricamente hablando, claro. Se dejan atrás los excesos barrocos y se  hace limpieza. De alguna manera, la moda nupcial se reduce a lo básico e imprescindible. Se aprieta el cinturón.

Albert R. Dot

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