31 ene. 2011

¿Abrigo o carta de presentación?

Estamos en la temporada del abrigo, momento en el que salimos a la calle cubriendo prácticamente todo nuestro cuerpo con tan sólo una prenda. El abrigo. ¡de cuantos apuros me habrá salvado! Cuando estás todo el día en casa con tus atuendos solo aptos para ser utilizados entre tus queridas cuatro paredes y de golpe tienes que salir a comprar sal, jabón o sencillamente a pasear al perro. Es entonces cuando agradeces tener un abrigo gigante que no solo te protege del frío sino también de la burla y el ridículo.
Con pelo: izquierda Chanel, derecha Loewe

El abrigo es sinónimo de protección, pero también de misterio, ¿ qué esconderá ? te preguntas cuando estás por ejemplo en la cola de una discoteca y por debajo de los abrigos femeninos asoman estilizadas piernas que terminan con stilettos dorados, ¿ será el vestido también dorado a lo burbuja Freixenet? O esa sensación que tenemos cuando somos nosotros los que nos quitamos poco a poco el abrigo y mostramos lo que hay debajo, con cierto rubor, bajo la atenta mirada de los presentes. Es todo un ritual.
Sorprendentes, de Versace


Esta prenda también dice mucho de las personas, hay gente que parece estar en el invierno eterno, parece que siempre lleven ese abrigo como si de una máscara se tratara, para cubrir su verdadera personalidad. En un principio podríamos encontrar a tales individuos misteriosos, incluso atractivos por ser desconocidos, sin embargo, hay casos tan extremos, en los que en un arrebato de impaciencia les desnudaríamos hasta dejarlos en ropa interior. Punto y a parte son esas personas extrovertidas las cuales llevan abrigo si, ya que no se trata de coger pulmonías, pero ese abrigo es casi transparente, o mejor dicho, es revelador del carácter de su dueño. Es por esto que la industria de la moda hace abrigos para todo tipo de identidades, para los tímidos el negro o el marrón oscuro, de líneas sencillas y sin bordados, para los mas duros el cuero o el abotonado militar, para los divertidos Custo o Desigual se encargarán y así un abrigo para cada uno de nosotros, hasta llegar a las personalidades transgresoras, aquellas que invierten en apuestas arriesgadas, que ya en su momento decidieron comprarse un híbrido en vez de un gasolina, o irse de viaje a Tailandia cuando todo el mundo visitaba el Caribe, la moda también piensa en ellos y la capa podría ser su elección, una prenda que protege con elegancia y distinción. 

negro y con clase, Lanvin


La distinción, algo que muchos buscamos y solo algunos reconocemos, ser distintos, aceptar que no nos gusta la normalidad. Más tarde salgo a la calle y observo a la gente, ¿ habrán pensado en su forma de ser a la hora de comprarse su abrigo? Seguramente la única capaz de hacerlo es una freaky como yo, sin embargo, observo a una chica con un abrigo negro y lleva puesta una capucha, cuando se cruza conmigo, justo en ese momento, baja la cabeza, ¿ será tímida? Son sólo intuiciones mías. 

La capa, preciosa y distinta, de Martin Bergström


Carla Valls Roca

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