13 dic 2010

NOT ONLY COLORS

Rouge, noir, bleu, jaune, blanc, rose, vert, violet, beige…
Cada temporada después de ver los desfiles nos encontramos con revistas y blogs que nos muestran las prendas, los tejidos, los estampados y colores que se van a llevar y que poco después veremos en los escaparates. Fácilmente podemos asociar colores con firmas: el rojo a Valentino, el blanco y el negro a Chanel y a Benetton todas las posibilidades habidas y por haber. En los últimos tiempos hemos pasado del nude a los colores flúor, para terminar con la invasión del camel actual.
Pero ¿qué hay detrás de la elección de un color u otro para vestirnos? No se reduce únicamente a seguir las tendencias, a veces por nuestro estado anímico o por necesidades concretas, antes de probarnos y combinar mentalmente la prenda deseada con lo que tenemos en nuestro guardarropa, ya hemos descartado directamente otras opciones. A priori ya conocemos cuales son los colores que favorecen a nuestro tono de piel y resaltan con nuestro pelo.
 Aún ahora me pregunto qué cable se le cruzó a alguno mezclando todos  los colores del arco iris sin ton ni son, el por qué de la obsesión de alguna amiga con el rosa o quién es el daltónico que elige la segunda equipación de  mi querido Barça… ya lo dicen para gustos, colores.

Pero realmente ¿sabemos lo que transmitimos con la utilización de uno u otro? De esto se ocupa la psicología del color que analiza el efecto de éste en la percepción y la conducta humana. Su estudio constituye una consideración habitual en el arte, el diseño, la  moda, la arquitectura y la publicidad.
Uno de los primeros estudiosos que analizó las propiedades del color fue Aristóteles aunque el precursor de la psicología del color fue J.Wolfgang von Goethe que en su tratado "Teoría del color” se opuso a la visión meramente física de Newton, proponiendo que el color en realidad depende también de nuestra percepción, en la que se halla involucrado el cerebro y los mecanismos del sentido de la vista.

Aunque no pueden aplicarse reglas universales ya que la percepción del color es subjetiva, investigaciones han demostrado que -en la cultura occidental- ciertas reacciones inconscientes son comunes en la mayoría de los individuos; los colores cálidos se consideran como estimulantes, alegres y hasta excitantes y los fríos como tranquilos, sedantes y en algunos casos deprimentes.


Más concretamente el amarillo significa luz, alegría  y estímulo y el rojo sugiere calor, pasión, agresividad y vitalidad. El azul es serenidad, frialdad, sabiduría y fidelidad. El verde es un color de juventud, crecimiento, naturaleza, tranquilidad, equilibrio y esperanza. El violeta es madurez, experiencia y misticismo y en un matiz claro expresa delicadeza; el rosa feminidad, amor y protección; el púrpura sugiere  realeza, suntuosidad. El blanco transmite bondad, inocencia, pureza y paz; el negro es sinónimo de misterio, duelo, magia, sobriedad, elegancia, poder y prestigio; el gris, indiferencia, neutralidad y tristeza; el oro, riqueza y opulencia; y la plata, nobleza y distinción.



Vivimos en un tiempo eminentemente visual, donde la imagen habla y se vende por sí sola y el color es parte fundamental en este proceso de comunicación. Choose your color.

Marta Asensio




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