29 nov. 2014

Cuando el arte y la moda de unen: Frida Kahlo y la simbología del guardarropa




Con solo echar un vistazo en sus pinturas surrealistas, queda claro que Frida Kahlo tenía muy poco en común con las mujeres de su tiempo: una enorme personalidad creativa en un cuerpo débil y arruinado por los casos de la vida. Pero, mirando sus fotografías, nos enfrentamos a un personaje único y femenino, con un gusto estético muy original y distinto por los cánones de su época.


Frida Kahlo nace en 1907 en Ciudad de México, y, tras una vida de sufrimiento físico y emocional, supo hacer del dolor su inspiración para crear.  Fue excelente pintora y poeta, viajó por todo el mundo, convirtiéndose en un icono que nos sigue inspirando en estos días.


Gran amante de la moda, Frida conservará durante toda su vida un gusto único y poco convencional, dejándose seducir por las colecciones de las grandes firmas pero siempre personalizando y concibiendo para sí misma un estilo eclético y peculiar. 
 
Su imponente colección de prendas y joyas (más de mil piezas), hechas con una especial atención a los detalles y una calidad impecable, tras haber sido guardada en secreto por cincuenta años, está actualmente expuesta en el museo La Casa Azul, antigua residencia del artista y del amor más grande de su vida, Diego Rivera.

 
 












Frida utilizó el vestuario como símbolo, transformándolo en un instrumento de identidad y de expresión ideológica, por lo cual hemos logrado conocer al artista. Más allá de una declaración de personalidad, las prendas eran para Frida instrumento de expresión política

Todo conocimos su belleza, sus pobladas cejas y su cabello negro brillante, que amaba adornar con flores, y aquel bigote enfatizado, pero, fue especialmente su propensión por la sastrería Tehuana a subrayar su adhesión al principio socialista y feminista. Su inspiración eran las mujeres del istmo de Tehuantepec, famosas por ser hermosas, solemnes y sensuales pero sobre todo fuertes y valientes: la tradición dice que se trataba de una sociedad matriarcal donde las mujeres dominaban a los hombres, ocupándose de los negocios y del dinero.


 "Le gustaba llevar disfraces de varias épocas o lugares, mezclar lo nuevo con lo antiguo, como si las prendas de ropa fueran una paleta de colores que escoger para cada día dar una imagen diferente de sí misma". (cit.Hayden Herrera)



  
 Sus prendas favoritas eran los corsés ajustados, las faldas largas, enormes y colorados chales que utilizaba también para esconder sus discapacidades físicas: su pierna derecha era más corta que la otra por haber contraído poliomielitis a los seis años, sufrió de espina bífida y escoliosis, y además, a los 16 años, fue víctima de un terrible accidente que le fractura la columna vertebral, tres costillas, la clavícula y el hueso púbico dejándole un cuerpo lacerado y un futuro sujeto a dolores y corsés de yesos.


Desde siempre elige no comprar prendas confeccionadas en Europa, optando por tejidos exóticos desde China, encajes y coloridos elementos indígenas de la indumentaria mexicana, heredados por el guardarropa de su mama y de su abuela. Un sastre personal, bajo su guía, confeccionaba las prendas, cuyos materiales variaban, desde tejidos de fibras naturales y encajes, hasta pedrería finamente aplicada. 
  


Entre su colección podemos mirar varios y extravagantes corsés ortopédicos, maravillosas joyas precolombinas, vestidos de encaje, medias, blusas y enredos, zapatos y botines, y accesorios para el pelo de todos los colores.




 
 
















Amaba la excentricidad de Elsa Schiapparelli y las exóticas notas de Shalimar de Guerlain y nunca trató esconder su enorme pasión para la moda: su extravagancia en la manera de vestir la diferenciaba de los otros acentuando su propia condición de artista y creativa, haciendo que se distinguiera del resto de la gente colocándola en otro nivel.

Entre los vestidos que se exhiben, todos originales, está el que lució en 1937 fotografiada por Toni Frissel, cuando la revista Vogue la eligió como referente de la moda de la época dedicándole la portada de la revista. También  apareció en revistas como Vanity Fair (1931) y American Airlines Magazine.


Frida Kahlo por Vogue, Octubre 1937

Vogue, 1937
























Frida era una mujer contemporánea y adelantada para su tiempo: sigue inspirando las pasarelas de estos días  y por esta razón se convirtió en un icono mundial de la moda.  

Su estilo personal y moderno ha sido fuente de inspiración para grandes diseñadores del mundo de la moda como Jean-Paul Gaultier, Riccardo Tisci por Givenchy,  Rei Kawakubo,  Alexander McQueen, Jason Wu e Valentino.

Esta es la prueba de como el artista trascendió en el tiempo y como todavía es fuente de inspiración cuando se habla de moda.

Valentino Cruise 2015
Para la colección de Alta Costura de Givenchy en el 2010 Ricardo Tisci se inspiró en la obra La columna rota de la pintora mexicana





Lavinia Di
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