11 ene. 2015

el sombrero de bombín

23 de Diciembre,son las 7.30 pm,estoy inquieta y con la incertidumbre que se ha apoderado de mí en estos días .

Nos dirigimos con una buena amiga a las inmediaciones del Palau Sant Jordi de Barcelona.

El recorrido se hace emocionante y más cuando ya a la altura de las fuentes de Montjuic , hay una caravana de coches inacabable que nos hace sospechar que se dirigen al mismo lugar.

Me sorprende la magnífica organización del evento cuando somos más de 15.000 personas queriendo acceder al recinto del Palau para disfrutar del espectáculo más esperado del año para los sabinistas.

Sus seguidores vamos llegando con tranquilidad, sin apretones ni gritos ( ya no somos aquellas adolescentes de antaño ) ; nadie puede sospechar que a pocos minutos estaremos dándolo todo en un concierto tan esperado de nuestro gran admirado Joaquín Sabina.
Si parecía , en un principio, que llegaríamos con el tiempo justo, todo lo contrario, tenemos tiempo suficiente para tomar un tentempié que nos permita resistir la noche a pesar de llevar mucho cansancio después de una jornada laboral intensa.

Empiezan los nervios y la emoción previa al concierto; localizamos nuestros asientos y admiramos la imagen que refleja el Palau en ese momento, con todo el recinto al completo y el escenario vacío despojado de cualquier ornamento a excepción de tres grandes pantallas de vídeo, a pocos minutos para que aparezca el gran Sabina rodeado de sus fieles músicos.
Sonriente, agradecido e incluso emocionado, con el traje verde y su bombín puesto, apareció,  para la alegría de muchos y fastidio de otros tantos que ya lloraban su entierro tras haberse visto exento de vida en su primer concierto en Madrid.


Entre miles de pensamientos que me surgen en ese momento donde la excitación , la buena música y la poesía fueron los protagonistas, pienso en el último post que voy a redactar para este año 2014 que finaliza y veo la oportunidad de hacerlo sobre este momento tan esperado para mí cuando me doy cuenta de que también en este evento hay un símbolo clave y distintivo, el sombrero de bombín.

Entre la multitud se ve un público ya madurito con abundantes bombines negros que acompañarán al gran maestro de la balada.
Mientras espero el momento de que aparezca el mayor artífice de la poesía contemporánea en el escenario, anoto en mi iphone mis deberes para con el post; investigar más sobre este sombrero, icono dentro del mundo del cine y del arte, siendo muchos artistas reconocidos por llevarlo.

El sombrero de bombín, símbolo del estilo británico más clásico, también conocido como de hongo , es usado para situaciones semiformales, tiene forma esférica, está fabricado con fieltro duro y tiene una ala redonda.


Parece estar seriamente amenazado de extinción, a pesar de su indudable belleza e historia.

Culturalmente es un símbolo de la mayor tradición inglesa, aunque actualmente es un mero adorno y difícilmente vuelva a vivir su época dorada, ya que es mucho más singular que el común sombrero de vestir.

El bombín fue inventado por Thomas Coke, 2º conde de Leicester de Holkman en 1850 en el Reino Unido y diseñado por los sombrereros James y George Lock.

Los Lock enviaron su diseño a los sombrereros Thomas y William Bowler que produjeron este prototipo del sombrero para el conde. 
De ahí  que este tipo de sombrero, más adelante se le denominara bowler debido al apellido de los fabricantes.

Cuentan los historiadores que el bombín se fabricó para proteger la cabeza de los guardabosques contra los golpes de las ramas bajas de los árboles mientras montaban a caballo.

Hacia finales del siglo XIX ganó más popularidad, al ofrecer una opción intermedia entre la formalidad de la chistera y la naturalidad delsombrero blando de fieltro.

Años más tarde, este sombrero fue adoptado como parte del uniforme de los oficiales de los Guardias de la Reina.

Pero el uso de este accesorio no es sólo de los ingleses, también los americanos del Oeste y los trabajadores del ferrocarril lo llevaban. ¿El motivo? Porque no salía volando con facilidad con los fuertes vientos ni cuando asomaban sus cabezas por la ventana del ferrocarril en marcha.


Como anécdota leía que durante la Guerra Mundial , un sastre proveedor de los alemanes que ocupaban las isla de Jersey, regaló a los trabajadores esclavos, todo un suministro de bombines y éstos , los aceptaron forzosamente pues era la única forma de proteger sus cabezas.

Para curiosidad mía y de quien me pueda estar leyendo, el bombín forma parte de la vestimenta tradicional de las mujeres Quechua y Aymaras de América del Sur, desde los años 20.


La hipótesis acerca de cómo este accesorio llegó a estas tierras son muchas.
La primera es que fueron enviados a Perú y Bolivia para los trabajadores europeos que se encontraban trabajando en la construcción de los ferrocarriles y al recibirlos y siendo demasiado pequeños, los regalaron a las mujeres locales que lo adoptaron a su vestuario.

Otros cuentan que fue un italiano que llegó con la intención de ponerlos de moda entre los hombres y debido a su nula aceptación, acabó endosándolos a las mujeres a las que hizo creer que quienes lo llevaran serían más fértiles.

Otra versión es la de un comerciante, también italiano, que invirtió mucho dinero en bombines para vender en Italia y debido al gran excedente que tuvo de sombreros, los envió a Perú y fue en Bolivia donde tuvieron una gran aceptación.

Las mujeres bolivianas lo lucen no sólo como acto de coquetería femenina, sino también para mostrar su condición civil.

Otro país que utiliza el bombín en su vestimenta es la zona de Niger Delta de Nigeria, en la que los hombres usan el bombín como accesorio junto con un bastón como parte de su traje regional desde que los colones ingleses lo introdujeran en 1900.

Pero aunque el uso de esta clase de sombrero es testimonial y de algunos ambientes selectos como los de la familia real inglesa y poco más, ha marcado de forma y manera eterna los que se han atrevido a llevarlos con dignidad sobre su cabeza.   

 Hablar del sombrero de bombín o "Bowler hat" es hablar también del inolvidabe Charles Chaplin, que junto con el bastón, era parte de su vestuario , de la pareja cómica Laurel y Hardy ( el Gordo y el Flaco) o de mi gran admirado cantante español Joaquín Sabina.


Gracias por habernos hecho sentir que, contigo, estamos más vivos que nunca. Gracias por seguir manteniendo viva la música y la poesía, los trajes verdes y el encanto del bombín.
Debido a caballeros como tú, será un eterno...al menos en la memoria de muchos.

                                                                                                                                  @montseamiell


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