7 feb. 2015

La Fashionista de Vallecas

Nuestra protagonista se desvive por la moda, pasea con bolsos Made in China y se cuela en los eventos de la capital con la finalidad de ser algún día una gurú de la farándula. Pero le falta sabiduría, buen gusto y modestia. 


La frivolidad que caricaturiza el sector a veces es más empírica que el discurso de algunos políticos. Y la llegamos a palpar cuando entramos en la indústria y compartimos momentos con gente impertinente que desconoce qué supuso Chanel para la mujer o la decadencia que está viviendo Margiela.

Y ella, la Fashionista de Vallecas, con su mirada altiva y sus abrigos de Primark no reconoce carencia de experiencia, admite saber más que nadie de moda y estar a la última de tendencias (e imitaciones). Y me da tristeza, e impotencia a la vez, porque en este país no se premia a la creatividad, ni a la ciencia o a la discreción.

Y que conste, ser de Vallecas no es un hándicap, todo lo contrario. La Fashionista debería de saber que es una oportunidad, y que en un país como el nuestro ser choni es el no va más.


J.Deniel





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