20 abr. 2011

Erase una vez… un cuento al revés

¿Qué ocurrió con Cenicienta tras casarse con el príncipe? Se dio cuenta de que su príncipe azul no sabía poner la lavadora y que la malvada madrastra seguía compitiendo con ella por entrar en una talla 36, así pues, decidió ir a Sálvame a contarlo todo.
Es algo parecido a lo que le ha ocurrido a Tasha de Vasconcelos  exmodelo originaria de Mozambique. La incendiaria top ha publicado su autobiografía, La belleza como arma, donde nos muestra un mundo de la moda lleno de víboras y arpías.
¿Queréis saber cómo es Naomi Campbell cuándo no agrede a sus asistentas? Según La belleza como arma cuando Tasha y Naomi se conocieron, la diosa de ébano le dijo: “¿Tú eres la nueva morenita cañón? Te he visto en la portada de Vogue, eres muy guapa, pero ¿no has engordado un par de kilo? No es grave, lo llevas bien”.
Derecha Tasha de Vasconcelos. Izquierda Naomi Campbell para D&G

Pero sus anécdotas no acaban ahí. También relata en su autobiografía que los estilistas le pedían perder cada semana medio centímetro de caderas. Vasconcelos mide 1,82 y durante su etapa de las pasarelas peso 61 kilos, aún así, siempre le recomendaban adelgazar. Ella ha declarado que de esa etapa recuerda constantemente que “tenía hambre” y solo comía un huevo duro al día.
Sin embargo, ha expresado que lo que más la molestaba era la competitividad que había entre las modelos: “Se pisaban las unas a las otras antes de salir a desfilar si creían que eras una rival fuerte”
El libro no solo ha levantado ampollas por las críticas al sistema de la moda. Sus declaraciones sobre Cindy Crawford y Carla Bruni tampoco han sentado nada bien. Las tilda de puro negocio y muy ambiciosas.
 Pero la cosa no ha acabado ahí, Tasha se ha ganado bastantes enemigos con sus declaraciones. Robert de Niro, Kevin Costner y una larga lista de príncipes (Carlos de Inglaterra, Andrés de Inglaterra, Laurent de Bélgica y Nicolás de Grecia) tampoco salen muy bien parados.
Así pues, Tasha, al igual que Cenicienta, decidió que lo mejor era contarlo todo y salir en busca de unas cuantas ranas.
Raquel Sans

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