6 may. 2011

De bodas y decisiones

Este post hay que tomárselo como una mezcla entre egoblog y taller práctico. Plantearemos una situación y la intentaremos resolver usando tanto nuestros conocimientos de moda y etiqueta como nuestra capacidad de adaptación.

Me han invitado a una boda -aquí empieza el breve fragmento de egoblog-. Más que eso, me han invitado a LA boda. La primera de mis amistades más próximas que se casa. Una persona muy importante, casi de la familia. Una boda en la que tengo que leer un texto de mi autoría que le llegue al corazón a todos los invitados pero sobre todo a la novia.

Muy bien. Vamos ahora a lo más importante: "¿Qué me pongo?". La boda tiene unas características muy concretas. Y como siempre se debe hacer a la hora de elegir vestuario, hay que tener muy en cuentas estos rasgos diferenciales. La ceremonia es en una masía en mitad de la montaña. El novio y la novia se han decidido por un evento pequeño y muy familiar sin lujos ni estridencias.

Si seguimos la línea de la ceremonia, y echando un vistazo a mi armario, ya podemos descartar un clásico que despierta pasiones pero al que no le quedaría excesivamente bien el entorno ‘campestre’.
 
Evidentemente, el entorno y el tipo de enlace me llevan a descartar -igual que he echo con las Lanvin azules- el esmoquin más clásico. Apostaremos por el traje, sí. Pero aparecen nuevas dudas: ¿Lo acompañamos de corbata o pajarita? ¿Quien será su plus one







A pesar de que éstas opciones me podrían ayudar a darle un toque de color al look que finalmente elija, no debemos olvidar que se trata de una boda en junio, al atardecer, en mitad del campo. Por lo que se deberían empezar a tener en cuenta tonos más suaves y una forma de llevarlos más informal. Podríamos apostar, por lo tanto, por una sencilla corbata o un cuello abierto.


 El entorno campestre lo vamos a tomar como referencia pero no a 'piesjuntillas'. No, no pienso ir vestido con camisa de cuadros o pana a una boda. Decididamente vamos a apostar por un traje y por los colores suaves. Quizá un traje beige con camisa blanca. Y visto lo visto, si el publico lo demanda, también tengo unos Lanvin de color cobre...

 ¿Algo así?


Albert R. Dot

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