11 abr. 2011

LOS HOMBRES MEJOR VESTIDOS DE LOS DOS CONGOS

Pasean entre calles, pequeños comercios y bares. Su presencia es notable en todos los sitios. Son los Dandis (en inglés, dandys) o mejor conocidos como los Sapeurs del Congo, un grupo de hombres perteneciente  a un club que se distingue por su estilo y elegancia. Esta manera de distinción tiene una historia que nos remonta a los años 20´s del siglo XX. André Grenard Matsoua, fue un líder político y religioso que vivió muchos años en Paris donde combatió el colonialismo francés, a su regreso a África, fue encarcelado y, se convirtió en un mito por parte de los congoleños.
A pesar de sufrir la prisión, Matsou creó escuela en la vestimenta de los caballeros, ya que lucía trajes occidentales costosos jamás vistos en el Congo.  De ahí que se le considera el gran sapeur.

En los años 60´s el Papa Wemba, fue un  sapeur famoso por rechazar la imposición de el abacost, un traje maoísta de 3 piezas impuesta por el dictador de la entonces Zaire Mobu tu Sese Seko. De esta manera, Wemba convirtió el estilo sapeur en un movimiento de resistencia.
Pese a que África es un país donde predominan constantes guerrillas y hambre, los sapeurs han sobrevivido, se les puede ver con mayor facilidad en el distrito de Brazzarville.
Que vistan trajes de marca, no significa que puedan permitírselos: a menudo se las prestan, la adquieren a plazos o las sacan de tiendas de segunda mano. Ellos se centran en poner en escena su elegancia por las calles y en combinar frívolos complementos como símbolo de rechazo a la violencia.
Ser un sapeur tiene unos códigos a la hora de vestir. Por ejemplo no pueden combinar más de tres colores. Deben ser juguetones cuando defienden la ropa que llevan puesta en sus batallas dialécticas. Este club de sapeurs pertenece a la SAPE (Sociedad de Ambientadores y Personas Elegantes) cuyo objetivo para sus miembros es viajar a Paris para regresar como un maestro del estilo.  


Sin duda, una manera muy peculiar de recurrir a la sofisticación y la elegancia como un foco de atención opuesto al de la violencia.

Diana Ibarra

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