23 mar. 2012

Pequeñas grandes víctimas


Desde las cremas antiarrugas hasta las operaciones de cirugía estética. Todas son un claro ejemplo de la obsesión que tiene la sociedad actual por rejuvenecerse a toda costa. Pero una cosa son las manías estúpidas de los adultos y otra muy diferente traspasárselas a los niños y niñas. En su caso, como gozan de la preciada juventud. les invertimos la trampa para que se obsesionen con parecer mayores. ¿En qué mundo de locos vivimos donde nadie puede estar contento con lo que tiene? Si eres joven quieres ser grande y si eres grande pequeño. Todo vale con tal de no conformarnos con lo que tenemos y amargarnos la vida con preocupaciones inútiles que nos impiden disfrutar del presente.

Esta parrafada me vino a la mente cuando haciendo zapping me topé con el programa "Pequeña princesa" de Cuatro. Narraba la rutina de un concurso de belleza infantil llamado Beauty of the World 2011 en Punta Cana. La protagonista es Rachel, una niña dominicana de 5 años que participa como representante de su país en la categoría ‘Baby’. Su madre es su manager y tiene una escuela de modelos en su ciudad . A los 17 años también fue ‘miss’, aunque por motivos económicos y familiares no pudo seguir con su carrera de modelo: “Quiero que mi hija consiga lo que yo no pude”, decía. Y parece ser que debe conseguirlo a toda costa, porque en muchos momentos la niña quería ir a jugar y le obligaba a estarse quieta porque se le estropeaba el vestido para la exhibición.


A mi parecer, el programa era una muestra de madres egoístas que superaban viejos traumas personales sometiendo a sus hijas a larguísimas sesiones de belleza y de moda. Lo peor es que con estas situaciones se fomenta en el imaginario tan vulnerable y susceptible de estas niñas la importancia del físico para triunfar en la vida. Me parece irónica la extrema protección de los menores en algunas áreas y sin embargo la gran pasividad en otras, como podrían ser estos eventos. Se ha demostrado que las niñas que participaban en estos concursos, una vez entradas en la madurez, desarrollan problemas psicológicos. 


Rachel, la niña de 5 años protagonista del programa


Recientemente, Francia se está planteando prohibir la participación de niñas menores de 16 años en estos concursos. La senadora Chantal Jouanno, comentó al gobierno francés "Hoy, un 37% de las niñas de 11 años confiesa estar a dieta. La intrusión precoz de la sexualidad provoca daños psicológicos irreversibles en un 80% de los casos, según los expertos", denunció la legisladora. También se están replanteando volver a implantar el uso del uniforme, abolido en Francia en los años 70. "Hoy, a los diez años, los niños hablan de Gucci y Vuitton" explicaba la senadora. 






Hablando de este tema es inevitable recordar la polémica que ocurrió con Vogue en este país. En agosto del año pasado, la revista escandalizó a los franceses con una producción de niñas vestidas como mujeres posando en actitudes sensuales. Una osadía que le costó el cargo a su directora, Carine Roitfeld. 


Foto de la polémica producción francesa de Vogue


Pero si pensamos bien, continuamente se fomenta una faceta adulta entre los más pequeños. Actualmente, existe una gran oferta de lencería infantil de lo más refinada y sexy, como si quisiéramos tratar a las niñas como adultas sexuales en miniatura. Otra muestra de esta realidad son las niñas que con menos de 10 años publican vídeos en youtube aconsejando sobre trucos de maquillaje y de moda. A una de ellas, Lidia de 9 años, Antena 3 la presentaba como la versión infantil de "Isasaweis". 

También hay casos más extremos, como el conocido vídeo de Youtube donde una madre depilaba las cejas con cera a su hija sobornándola con golosinas. O bien el de una madre que le aplica botox en la cara a su niña. En todo caso, me parece triste ver como la sociedad actual infantiliza a las mujeres mientras sexualiza a las niñas. 



Ante situaciones como las explicadas anteriormente, los responsables de las menores alegan en su defensa que “es lo que a ella le gusta hacer” o que “con un poco de control no pasa nada”. Sinceramente, teniendo en cuenta estos casos me resulta complicado creer que estas niñas decidan por voluntad propia someterse a tales atrocidades.





Sonia García




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