9 mar. 2012

Los orígenes del Street Style

En estos tiempos en los que tenemos fotógrafos de street style hasta en la sopa, resulta depurador echar una mirada al pasado y ver de dónde proviene todo esto. Encontramos por supuesto a Bill Cunningham, quién lleva más de cincuenta años visitando las Fashion Weeks de todo el mundo subido a su bicicleta y retratando los looks de la calle que más le llaman la atención. El resultado de su extensa obra es un valiosísimo compendio de historia socio-cultural desde los años sesenta a nuestros días. A sus más de ochenta años, el veterano fotógrafo todavía mantiene su sección en el New York Times, “On the street”. Recientemente se plasmó su vida y su carrera en un documental, Bill Cunningham, New York, para el cual, según parece, costó años convencer al modesto fotógrafo. “The problem is I'm not a good photographer. To be perfectly honest, I'm too shy. I just loved to see wonderfully dressed women, and I still do". Así resume su trabajo este pionero que ha dado lugar a todo un género de fotografía.

Retrocediendo aún más en el tiempo encontramos los tres hermanos Séeberger, que empezaron retratando el viejo Montmartre parisino y continuaron con los grandes destinos turísticos de la costa normanda o de la côte d’Azur. Su cámara estaba presente en todos los eventos de una alta sociedad a la cual ellos no pertenecían. Empezaron con la fotografía de moda en 1909 y acabaron trabajando para revistas como Vu, Vogue o Jardin des Modes. Pero sus fotografías más interesantes son aquellas tomadas en los años veinte y treinta en ciudades como Cannes, la señorial Deauville en la época de Coco Chanel, Biarritz o Saint-Moritz, nombres que remueven en nuestro imaginario imágenes de lujo y mundanidad. Sus servicios pronto fueron reclamados por diseñadores como Jeanne Lanvin, Jean Patou o Madeleine Vionnet. Asimismo son interesantes sus retratos de actrices y celebridades de la época como Arletty, Charles Chaplin o Joséphine Baker. Como puede verse en sus fotografías, lo que realmente les interesaba captar era una expresión de la elegancia, un cierto porte, un detalle especial que daba vida a un look, exactamente ese mismo “je ne sais quoi” que hoy en día sigue buscando el reconocido Sartorialist en cada uno de sus disparos.






Nuria Aragonès

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