19 mar. 2012

El Gigante aterriza en el corazón de la Gran Manzana


Amancio Ortega lo tenía claro: Nueva York es el escaparate del mundo. Y como de si la mítica canción se tratara, el fundador del imperio Inditex cantó: “Start spreading the news, I´m leaving today. I want to be a part of it, New York, New York”. Y es que como bien dijo Frank Sinatra, Nueva York es la ciudad que nunca duerme. Así que ambos siguieron los mismos pasos, y en el año 1989 Amancio Ortega abría su primera tienda internacional, después de Portugal, en la ciudad de los rascacielos. Él lo tenía muy claro: una empresa que usa la tienda como herramienta de marketing, sin duda, tenía que estar allí.

 Zara del número 666 de la Quinta Avenida de Nueva York
 
Pero la tienda que recientemente el gigante de la moda acaba de inaugurar en el número 666 de la Quinta Avenida, en el edificio Tishman, no es una tienda cualquiera. Es la nueva tienda estrella, su flagship Store mundial. Y es que ya hace unos años, las tiendas de Zara cada vez se parecen más a una boutique de lujo. Y con esta reciente inauguración, la firma aun afianza más su nuevo concepto de establecimiento. Un concepto que irá aplicando paulatinamente a todas sus tiendas y con el que ya se abrirán todos sus nuevos centros.

A partir de ahora, Zara apuesta por el minimalismo. Siempre con mucha luz, el color blanco será la estrella. Pero más allá de la estética, lo que quieren es potenciar la experiencia del cliente. “No se trata solo de exponer mercancía, sino de crear un espacio para que la ropa cobre vida” declaró Elsa Urquijo, arquitecta de la tienda. Apenas hay baldas para la mercancía doblada, sino que esta se expone colgada aprovechando las paredes y biombos y en algunas mesas centrales. Quieren crear una atmósfera tranquila y elegante, donde realmente se vean las prendas y se aprecien las colecciones. El espacio invita a recorrer todos sus rincones, ya que todo está situado de forma muy intuitiva y visual.




La tienda completa su decoración con grandes pantallas de televisión gigante, una especie de videowalls, que dan el toque tecnológico al establecimiento. Por primera vez la compañía incorpora como tecnología el pago a través del móvil y de radiofrecuecia, lo que permitirá al cliente evitar el paso de la banda magnética por el terminal.

Sin duda, esta es una demostración más de la importancia que tiene lo qué vive el consumidor dentro de las tiendas. Como también toda una declaración de intenciones. Zara sigue fiel a su filosofía: sus tiendas son su verdadera imagen de marca. Son su principal vehículo de comunicación con el consumidor. Siempre la misma estrategia, bajo una única premisa: “Dejad que sean otros los que hablen de nosotros, pero sirvámosles en bandeja que lo hagan”. 

Carlota Modolell Rodríguez


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