1 mar 2012

El arte de ver bello


Hoy los árboles se mueven sigilosamente, de forma casi erótica. Las hojas son frágiles plumas que se deslizan cuidadosamente. Una gran fotografía desplegada bajo los límites de mi ventada. Sentada y mordisqueando las uñas desenfrenadamente (canibalismo urbano lo he bautizado) pienso en como ellos sabían plasmar paisajes nudistas y/o bodegones artísticos excepcionales; y me da envidia (acercándose a una envidiada admiración más que unos celos frustrados). Refiriéndome a ellos como a los mitos fotográficos, tipo Diane Arbus, Helmut Newton, Richard Avedon, Irving Penn, Peter Lindbergh, Louise Dahl-Wolfe o el surrealista Guy Bourdin (veáse polaroid de Bourdin a la derecha).




Guy Bourdin

Fotografiaban poéticas estampas, si quieres de moda si quieres no. Estampas que son la imagen de una época, década o, incluso, siglo.
En la mirilla enfocaban el objetivo a posados, posturas y actitudes hermosas; dando plena sensibilidad de luz, de velocidad, de clase, de alma.


Hojeando una de las Bíblias tanto de fotografía y diseño, como estilo y moda de Helmut Newton me sumerjo en esas prostituidas imágenes que no me canso de ver. Muchas de las modelos desnudas plasman seguramente lo que fue, lo ideal que era. La perfección de su momento. Su fotografía es real, plácida, armónica, sensual, directa, y a la vez, potente con letras mayúsculas.

Helmut Newton
Ellos se desnudaron ante el mundo para ofrecernos lo que ahora bautizo moda a modo poético. Son verdaderas obras de arte, grandes esculturas estáticas con una visionaria visión. Sin embargo, en aquél entonces, no estaba dotado de tantas oportunidades, cosa que aumenta su merecido status profesional. Me refiero a la era que nos invade en cuanto a digitalización. Esta era actual que no nos impide hacer virtuosismos y monstruosidades pero que ya el sabor no es el mismo. Ni el sabor, ni el olor, ni el tacto, ni el oído ni, por supuesto, la vista ya nunca será la misma. A diferencia, ellos, miraban el entorno, olían la expresión, palpaban la postura, saboreaban el instante y, por supuesto, escuchaban el momento.

Todo esto también se debe al sentimiento de una devoción por las fotografías analógicas. Fotografías negras y blancas reveladas con sus líquidos y sus negativos en miniatura para, finalmente, elegir cuál de ellas será la escogida. Disparar haciendo un click duro y retumbante propio de cualquier vintage cámara o vertiente a esta. Siguiendo el brutal disparo vienen miles de factores dispuestos a coincidir de manera sincronizada. Es decir, es ese adecuado instante, en ese momento que, un segundo de una acción, un movimiento o una expresión, con el clima a favor y el preciso lugar acertado.
Sí, el fotógrafo siempre está en el lugar, sitio, rincón adecuado para mostrar su indiscutible intuición.

En cuyas imágenes, de los ya mencionados, siempre aparecen idílicos desnudos. No hay ropa, pero sí moda. No hay que vestir siempre a la moda para ser moda; sino que se lo pregunten a estos genios. La moda es acto por necesidad pero hay momentos que no es imprescindible. Entonces hay días que me podría levantar de una sueño profundo y extraño y disfrazarme de desnuda sin ocultar toda la piel del cuerpo. Sin vergüenza a nuestros tan apreciados tabús. No soy una fanática del nudismo solo que encuentro que es una acción de reivindicación, de pureza, de naturalidad, también de sensualidad. Totalmente opuesto al sexismo. Considero que vestir desnudo o semidesnudo no esta relacionado con la provocación y evocación de sexo sino, contrariamente creo que es otro modo de liberarse, de una libertad de expresión que, a pesar, aún no existente hoy en día. 

Entonces... 

Estos grandes que dispararon a mujeres de escándalo con sus virtudes expuestas sin opresión, sin ridículo, sin complejos. Con un claro mensaje: "las mujeres somos bellas y sensuales, sin tapujos. La sociedad que nos dibuje como quiera, sabemos quién somos, quién queremos ser." (quizá ese es el mensaje que yo quiero entender). Conscientemente dentro de este provocador acto, el fotógrafo y la/el modelo se funden en un universo artístico y sensorial para todos los tiempos haciendo de esta, una imagen y un mensaje atemporal y único para el resto de los restos.

Diane Arbus  
Ellos, seguirán emocionando con toda la documentación heredada más preciada. Estar agradecidos de la inmensa información a nivel estilístico: de cada época, de cánones; y miles de preguntas que se mueven en torno a un mundo: la moda.

Muchos ya duermen tranquilos dejando su bonito rastro.






Klara Privat
Feb. '12

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