17 abr. 2012

Prada + Schiaparelli, conversaciones a través del tiempo.


Desde el 10 de mayo de este año, y hasta el 19 de agosto, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York abrirá al público una exhibición de dos destacadas diseñadoras de moda, italianas, y que han marcado tendencia, cada una en su época. Elsa Schiaparelli y Miuccia Prada se reúnen gracias a la tecnología y comparten sus opiniones acerca de su trabajo, desde perspectivas muy distintas.

Cuando a principios de los años 20 del siglo pasado, Elsa Schiaparelli hacía su debut como diseñadora de moda en París, no imaginó las consecuencias de sus pioneras propuestas. En una época donde reinaba el estilo minimalista y sencillo de su histórica rival Gabrielle Chanel, Schiaparelli (1890-1973) ofrecía color, humor, e innovación en sus diseños. Nacida en una familia muy acomodada en Roma, Elsa tuvo contacto con el mundo artístico e intelectual desde muy pequeña. En 1921 viaja a Nueva York con su marido, el Conde William de Wendt de Kerlor (con él tuvo una única hija, Gogo, como la llamaban sus cercanos). El matrimonio no prosperó, pero la estadía en América puso a Elsa le abrió los ojos a la modernidad de la ciudad. Al regresar a París, donde comenzó su carrera apoyada por Paul Poiret, abrió su boutique en la Rue de la Paix. El intercambio artístico con representantes del dadaísmo y el surrealismo, como Salvador Dalí, Jean Cocteau y Alberto Giacometti. El resultado de la unión creativa fueron prendas con sentido del absurdo, pero que marcaron el camino de grandes innovaciones, como los tejidos, vestidos con efecto tridimensional, o accesorios que pierden su sentido clásico funcional para convertirse en otro adorno, como el “sombrero-zapato”. También fue la primera en incorporar música y arte en sus desfiles de moda, y en llamar a modelos con aspecto similar al de hoy, muy altas y delgadas, con pocas formas femeninas, en pos de la exhibición de la prenda, la gran protagonista.


Schiaparelli, Diana Vreeland by Louise Dahl-Wolfe, 1937

Schiaparelli,1937, by Cecil Beaton
                                                              Elsa Schiaparelli, 1932, By GeorgeHoynignen-Huene

De Roma de 1890, saltamos a Milán, 1949, año de nacimiento de Miuccia Prada. Esta licenciada en Ciencias Políticas no tenía planificado dedicarse a la moda, más bien sus intereses los ocupaban otras actividades como el militarismo comunista, los avances en el feminismo y el aspecto intelectual de los movimientos artísticos. Pero en 1978 le pidieron hacerse cargo de la empresa familiar, que hasta ese momento era un próspero negocio basado en el lujoso mundo de las pieles italianas y los bolsos. La competencia con Gucci le obligó a intentar nuevas técnicas de supervivencia, y Miuccia fue la encargada de reflotar la compañía y darle nuevos aires.
Muy a su pesar, y llegando al mundo de la moda “de casualidad”, como diría ella, Miuccia ha tomado el mando desde el aspecto intelectual y rebelde, considerando que es una empresa con gran tradición. Y hacer del bolso de nylon (un material de mucho menor calidad si se lo compara con el cuero) el caballito de batalla de la empresa, dice mucho del mensaje de marca que transmite a sus seguidores, que pagan un precio bastante alto por sus productos, ya sean de piel o sintéticos. Y esto radica en el concepto de “No soy partidaria del buen gusto”, o “No me gusta lo bello”, con que Prada suele definir su inspiración. Así podremos entender las propuestas que temporada tras temporada nos presenta, con mezclas inimaginables de estampados, los tacones con calcetines, tejidos y materiales que cada vez se acercan más a la tecnología que a la nobleza de los más puros y tradicionales. Es su forma de crítica frente a los movimientos artísticos, estéticos y sociales, rompiendo los cánones de belleza establecidos, y mostrándonos su impresión con desorden y sinsentido, argumentando que todo puede combinarse, y no importa si es lo que le gusta al resto, lo importante es provocar.















Miuccia Prada By Guido Harari,1999















Prada, S/S 2011

A lo largo de los últimos años, el Met (como se conoce al Museo de Arte Metropolitano de Nueva York) ha logrado históricas cifras de visitas con sus exhibiciones dedicadas a la moda. Y no había desde 2005, cuando fue dedicada a Gabrielle Chanel, una mujer (y dos en este caso) como protagonista de la exhibición. Después del éxito apabullante de la muestra del año 2011 (un año después del trágico suicidio del diseñador), la propuesta de este año quiere hacer algo distinto para seguir atrayendo público, y ha contratado al destacado director Baz Luhrmann (Moulin Rouge) para crear, en ficción, conversaciones entre Elsa Shciaparelli y Miuccia Prada, basado en antiguas y recientes grabaciones, archivos, y la magia de la tecnología. Si bien esto es un tributo y en el que no ha estado involucrada Prada y compañía (ella misma a dicho que nunca estudió moda, así que no sabe mucho de su compatriota), la muestras puede ser reflejo tanto de similitudes como de diferencias.
Vestidos y prendas icónicas de cada diseñadora serán expuestas, así como los videos ficticios. Más de 90 diseños, y 30 accesorios de Schiaparelli desde los fines de los años 20 hasta principios de los ´50, y de Prada desde fines de 1980 hasta el presente, que han sido prestados por el Costume Institute y el Prada Archive, como también de otras colecciones privadas, los objetos de ambas diseñadoras se organizarán en siete galerías: "Waist Up/Waist Down," "Ugly Chic," "Hard Chic," "Naïf Chic," "The Classical Body," "The Exotic Body," y "The Surreal Body."

Habrá que esperar hasta mayo, y viajar hasta Nueva York para verla. Quien tenga el privilegio de disfrutarla, pues tendrá que sacar sus propias conclusiones acerca del resultado de la mezcla de dos fuerzas tan potentes en la máquina de la moda italiana.


Florencia Gioia L.

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