22 abr. 2014

La Vintage fashion acampa en Internet

El fenómeno del reciclaje no queda relegado únicamente a las corrientes eco-friendlys o a los incondicionales adeptos de Greenpeace sino que desde hace ya unos años atrás ha ido desarrollando una nueva y más amplia dimensión que se ha extrapolado a otros sectores y áreas de mercado.

Uno de ellos es la industria de moda en la que se hace latente cada vez más el sentimiento nostálgico de recuperar prendas vintage inspiradas en el canesú de nuestra abuela o la tendencia retro de los sesenta parisinos que trasladan a tardes de paseo por el Sena.

Se ha desatado la locura por la recuperación de la moda de antaño, en especial entre los segmentos más jóvenes, que suspiran por los vestidos de raso y los sombreros de ala. De ahí la proliferación de Flea Markets y los mercadillos de segunda mano a pie de calle. Sin embargo, lo que empezó como una fiebre hipster en el corazón de Londres y París ha ido adquiriendo una relevancia cada vez mayor y se ha dotado de herramientas que están más a la orden del día, haciéndose eco en nuevas esferas sociales.



Asos es un estupendo ejemplo de ello. La plataforma online británica multimarca que revolucionó el concepto de moda rápida por Internet con su Free shipping a cualquier parte del mundo, combina su foco de negocio con un canal de Marketplace en el que marcas y usuarias pueden vender y comprar prendas ya utilizadas a un precio competitivo, fomentando el reciclaje de prendas, la reinvención de looks y la sinergia de estilos de diferentes regiones del mundo.

Poco a poco se han ido sumando exitosas iniciativas formando una amplia y sugerente lista de mercadillos virtuales, cuyo propósito es impulsar el intercambio y la reutilización de la ropa de antes. Este modelo se ha ido reinventando y atendiendo a nuevos nichos de mercado que despuntan a raíz de la especialización del sector. Agorique nace con un concepto muy interesante que conecta pequeñas marcas y diseñadores emergentes con un amplio mar de retailers y negocios multimarca, con el fin último de beneficiar a las pequeñas empresas y hacer brotar oportunidades rentables. 

Es realmente interesante como las startups van abriendo camino y descubriendo nuevos huecos para explotar al máximo la creatividad en este sector y lo más me fascina es poder tener la moda de Portobello a un solo click, quién nos lo hubiera dicho.

Blanca Romero

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