1 feb. 2013

Welcome to the jungle



Por Catalina Cabrera

No cabe duda que los hombres componemos la selva más peligrosa de todas. Los animales atacan por instinto de protección o para saciar el hambre, sin embargo, nosotros recurrimos a la violencia con el único afán de hacer daño. A pesar de ello, nos consideramos muy por sobre estos seres “inferiores”, lo que nos ha llevado a comer de su carne, abusar (a veces) de su compañía y vestir de sus pieles.  

Dicha indumentaria se remonta a la prehistoria. Los cromañones, que vivieron durante el periodo Paleolítico, cubrían sus cuerpos con pieles de animal para evitar el frío. Prueba de esto, las pinturas rupestres encontradas en rocas y cavernas lo comprueban.
Cazaban los animales y utilizaban sus pieles, dientes y uñas como indumentaria.
Con el paso de los años, el hombre desarrolló su inteligencia y técnica lo que le permitió crear utensilios más avanzados y ropas similares a la imagen actual. En tanto, las pieles pasaron a cumplir una función suntuaria, fenómeno que fue potenciado al extremo por Luis XV.

El rey francés, llamado El Bien-Amado (Le Bien Aimé), en el siglo XVIII oficializó la fabricación de estampados de animal: en ese momento nace el denominado Animal Print. El monarca ordenó a sus súbditos la elaboración de  este material para satisfacer a su esposa, quien relacionaba el uso de las pieles con su país de origen (Polonia). 
15 de Febrero de 1710
Luis XV de Francia


A partir de este punto, el Animal Print tuvo mucha relevancia y marcó tendencia entre las monarquías, dado que se convirtió en un símbolo de poder y status. Hasta ese entonces, los reyes de la época medieval sólo utilizaban pieles de felinos colgadas, tanto para vestimenta como para decoración en sus castillos.

Cuando en el siglo XX empezó la revolución femenina (1940), las mujeres llevaban pieles para proyectar grandeza y como señal de riqueza. Pero fue en los 50, que se consolida el estampado animal como un must que representaba glamour y estilo. Las grandes casas de moda comenzaron a trabajar sobre este diseño.

Jacqueline Kennedy
Betty Page


Ava Gardner
Y como toda curva de tendencias, dos décadas después (1970) inició lo que llamamos la “popularización”, es decir, que se podían encontrar los estampados en todo tipo de prendas. Esto sucede gracias a diversos movimientos como el punk, el rock y el hippie que buscan revelarse contra el sistema de la época. Al mismo tiempo, las organizaciones a favor de los animales llaman a usar este material y desaprobar las pieles, lo que potenció aún más el uso de los estampados.

En la actualidad, los avances tecnológicos han permitido que la confección de pieles sintéticas y estampados luzcan idénticas a las reales. Esto ha masificado el Animal Print hasta tal punto, que hoy todos tenemos una prenda o accesorio con dicho diseño. Pueden ser de leopardo, cebra, vaca, jirafa, tigre, serpiente, entre muchos otros. 
  Cebra                                                        Leopardo
Cada temporada vemos en los Fashion Week como los diseñadores se apropian de dicho estampado en sus colecciones. Lo han hecho Prada, Chloé, Valentino, Dior (etc.) y por excelencia Cavalli y Dolce&Gabbana. Pero lo vemos por sobre todo en la pasarela más grande de todas: la calle.

El Animal Print es parte del streetstyle por excelencia. Lo podemos ver interpretado de maneras muy chic y cool, asimismo puede llegar a ser extremadamente vulgar todo depende de la manera de llevarlo y como combinarlo.

 


En mi opinión adoro este estampado, particularmente el de leopardo. Creo que todas deberían darse la oportunidad de jugar con ellos, dado que con sólo una prenda se puede pasar de una tenida básica a un look divertido y con estilo.

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