31 dic. 2012

Brad Pitt, Chanel y el anuncio de la discordia

Por Ana Rodríguez Planas

Queridos amigos y amigas: es Navidad. Y si hay un clásico que se repite todos los años, entre comilonas y regalos por doquier, es la proliferación de anuncios televisivos de perfumes y colonias varias. Ante la paulatina (y misteriosa) desaparición de los espots de juguetes, las publicidades de perfumes lideran el podio navideño, seguidos por los turrones y las bebidas. 

Tengo que decir que esta Navidad tenía un especial interés en recuperar un anuncio que, en su momento, supuso polémica y críticas, a mi entender, comprensibles pero exageradas. 

Hace un par de meses, Brad Pitt se convertía en el primer hombre que daba imagen al “perfume de los perfumes”, Chanel n.5. Y ahí empezó todo. Los más conservadores se aferraron a la idea de que un perfume que representa la esencia femenina por excelencia no puede estar encarnado por un hombre. Bueno, es comprensible. A menudo, cuesta digerir los cambios. Pero, aunque la imagen del N.5 siempre haya sido una mujer (Catherine Deneuve, Carole Bouquet, Stella Warren, Audrey Tatou…), la casa francesa ha destacado siempre por la innovación, desde los modelos creados por Coco hasta sus estrategias de comunicación.




Chanel fue pionera en muchas cosas, muchas de ellas alrededor de su perfume estrella. En primer lugar, y a diferencia de Paul Poiret, que hizo lo propio pero sin identificar su marca con la esencia, Chanel fue la primera modista que lanzó al mercado su propio perfume (1921). Además, y desafiando las convenciones perfumísticas, que se basaban en crear fragancias que recordaran a una flor concreta, ella encargó "un perfume de mujer con olor a mujer". Y para ello, contó con Ernest Beaux, perfumista de los zares, que creó un bouquet con más de 80 aromas. Beaux, con Chanel, también introdujo el uso de aldehídos (compuestos sintéticos que potencian el aroma) en la creación de perfumes.

Con Chanel n.5 se introducía también el uso de un frasco austero, sencillo, basado en los cánones del racionalismo, que contrastaba con los de los perfumes de la época, más barrocos y coloridos.

Publicidad de Chanel n.5 publicada en Harper's Bazaar en 1937. 
Foto: François Kollar © Ministère de la Culture - Médiathèque du Patrimoine, Dist. RMN

Y llegamos a la publicidad. De nuevo, Chanel fue pionera, en esta ocasión cuando, en 1937, fue ella misma quien posó en persona para Harper’s Bazaar. Dos grandes momentos publicitarios del N.5 fueron, por una parte, su aparición en la Super Bowl (convirtiéndose así en el primer perfume que se anunciaba en el acontecimiento deportivo más famoso del mundo) y, por otra, la revelación de Marilyn Monroe, quien afirma que para dormir “sólo se pone unas gotas de N.5”.

A partir de 1965, empezaron a pasar los rostros más bellos del celuloide por los espots de Chanel N.5: desde Catherine Deneuve y Ali McGraw a Nicole Kidman y Audrey Tatou, sin olvidar a Candice Bergen, Suzy Parker, Lauren Hutton, Carole Bouquet o Estella Warren. Todas ellas, mujeres.

Los rostros femeninos de Chanel n.5 (fuente: Chanel) 

Ahora, y de nuevo, por primera vez, Chanel n.5 es representado por un hombre. Y aquí empiezan las críticas. Que Brad Pitt haya recogido el testigo de Tatou, Kidman o Deneuve para muchos ha sido como una herejía. Sin embargo, ¿puede haber algo más sugerente que la representación de la feminidad máxima a través de los ojos (y las palabras) de un hombre?


Hay quién ha criticado concretamente que el elegido para ensalzar la esencia femenina representada por Chanel n.5 haya sido precisamente Brad Pitt, que para la ocasión aparece desaliñado, peludo y con aire ausente. Sobrio. ¿Y no es la sobriedad la que ha caracterizado la elegancia masculina de los últimos siglos? Colores neutros, líneas sencillas, dejando el color y el brillo para la mujer. Ésta queda representada, pues, por el único elemento de color del anuncio: el frasco de Chanel n.5. Pitt no representa el perfume: habla de él, lo evoca. Y lo hace con un evidente paralelismo entre la mujer y el n.5. 

Chanel presentó, unas semanas después, una segunda versión del anuncio. Una revisión que matiza el impacto de ver sólo a un hombre, personificación de la virilidad, poniendo rostro a Chanel n.5. Las imágenes del monólogo de Pitt se van intercalando con las de unas misteriosas y elegantes mujeres (hay quién ha visto en ellas una velada evocación de los dos grandes amores del actor: léase Angelina Jolie y Jennifer Anniston. Personalmente, creo que esto es buscarle tres pies al gato), suavizando el efecto blanco y negro-color de la primera versión. 

Otros han apostado por criticar la simplicidad del anuncio, en contraste con la sofisticación de otros espots dirigidos por grandes nombres del séptimo arte, desde Ridley Scott a Baz Luhrman, Luc Besson o Jean-Pierre Jeunet. Repito, en los otros anuncios las imágenes mostraban mujeres. El último, donde la protagonista sigue siendo una mujer, una mujer anónima pero universal, el centro de la imagen es un hombre. De aquí la sobriedad y sencillez (que no simplicidad). De todas formas, quiero recordar que, en 1973, Helmut Newton ya inmortalizó a Catherine Deneuve en un anuncio de Chanel n.5 en un sencillo primer plano de la actriz francesa, que susurraba melancólica a la cámara.


Chanel lo ha vuelto a hacer. Por primera vez, ha puesto un hombre (y no un hombre cualquiera, sino Brad Pitt, representación de la masculinidad que, además, gusta a mujeres de todas las edades y condiciones) al frente de un anuncio de perfume femenino. Y no de cualquier perfume, sino del más famoso de todos los tiempos, el más vendido de la historia y el que representa, por excelencia, a la mujer. 

¿Hay algo más femenino que el recuerdo que deja en un hombre el perfume de una mujer? 


27 dic. 2012

CHINA VUELVE Y ARREMETE


Para nadie es un secreto que China es una fuerte productora textil, y no solo procesa sino que también produce la materia prima necesaria para su industria, sin embargo su demanda interna debido al aumento del poder adquisitivo de la población es creciente y necesitan mayores cantidades de materia prima que las que pueden producir.

Observamos una constante peligrosa en su sistema de producción y reservas de materiales; el cual consta en abastecerse de materias primas, en este caso concreto el algodón hasta generar desequilibrio, en primer lugar escasez de la materia prima en concreto y luego un stock estancado de producto terminado que atiborra el mercado y hace difícil competir, además de la inflación en los precios de la materia prima.


El gobierno Chino ya ha recurrido a este tipo de estrategias en varias ocasiones, cabe recordar la escasez de lana en los primeros años del siglo XXI, que se tradujo en una monopolización del mercado de la lana concentrado en China, y unos años posteriores con un stock de producto terminado estancado a causa de los primeros coletazos de crisis en Estados Unidos y Europa, fue una jugada maestra en la que China ganaba de punta a punta y aunque en un principio los países productores de lana estaban satisfechos de vender su producción a la emergente China luego se dieron cuenta de que era un arma de doble filo e iban a terminar comprando a China los productos terminados y la materia prima bajo las condiciones que ellos impusieran.

Al igual que el año 2010, en el que China bajo su producción interna de algodón, compro y abasteció sus reservas de materia y nuevamente el patrón se repitió, importantes algodoneras dejaron de funcionar toda una temporada a falta de materia prima y los elevados precios a los que hubieran tenido que comprar el material a los chinos hablando de una inflación de dos dígitos, con un precio record histórico con un 86% por encima de años anteriores.

Hoy se repite la zozobra, China está comprando algodón en un momento en el que el precio de este está subiendo vertiginosamente, comprando hasta 10 veces más de lo que compraba en años anteriores, mientras que el resto del mundo mira expectante sabiendo de antemano a que va a conllevar ese suceso, sin tener más remedio que esperar; China controlaría el mercado del algodón y frenaría el ya por si en mal estado comercio mundial.

Incremento en el precio del Algodon en Diciembre FUENTE: Expansion.com


Algunos expertos afirman que las consecuencias de que China liberara sus reservas de algodón, ayudaría a impulsar las industrias algodoneras, gracias a las crecientes exportaciones de Estados Unidos y que la crisis mundial no se asoma en los mercados asiáticos que generarían la demanda suficiente, pero yo lo considero que hay que ir con pies de plomo en una economía tan inestable y volátil y anticiparse a las variaciones del mercado para no tropezarse por segunda con la misma piedra.



ELIANA PACHECO AREVALO

21 dic. 2012

EL ZAPATO, ¿NECESIDAD O ARTE?

 EL ZAPATO, ¿NECESIDAD O ARTE?



Una de las prendas fetiche de la mujer son los zapatos, de todo tipo (botas, botines, cuñas, pep toes...), desde que se creo la necesidad de protegerse los pies, pasando por la importancia que se les dio cuando Paul Poiret acorto las faldas a principios del siglo XX; con ello empezaron a ser de mayor importancia además de crearse con muchos más detalles. Subiéndose a los 5cm de Chanel o a los 8cm de Dior, la mujer paso a ser la prisionera de los tacones y la amante de ellos.
Como dijo Chanel:
"Una mujer con buenos zapatos nunca es fea."


Paul Poiret acabando uno de sus diseños.

En los años 40 y 50, la edad de oro de la Alta Costura; Salvatore Ferragamo fue uno de los mejores zapateros dentro de la historia de la moda, sino el mejor. En esa época los genios más creativos trabajaron con los mejores diseñadores de zapatos (Dior con Roger Viver y Ramond Massaro para Chanel)
En los años 80, los zapatos empezaron a tomar otras formas mucho más llamativas y variadas. Conocemos por su renombre a Jimmy Choo o Manolo Blahnik dos artistas que aparecieron en los 90’s y tuvieron muchísimo éxito y aun ahora lo siguen manteniendo o el gran Cristian Louboutin famoso por sus suelas rojas, las cuales ahora solo él puede hacer alarde de fabricarlas.




Diseños de Manolo Blahnik, Jimmy Choo y Christian Louboutin.



Pero la búsqueda incesable de muchos artistas por ver más allá, buscar nuevas tendencia, nuevas posiciones y superposiciones de telas, de materiales a priori impensables para la construcción de zapatos, juntar a la técnica del diseño el arte de la arquitectura y ciencias tridimensionales son las claves para que lleguemos a preguntarnos si determinados diseñadores podrían catalogarse como artistas del zapato.

Que me decís de Eelko Moorer; estudio diseño tridimensional y artesanía del calzado. Sus diseños siempre han ido más allá de los límites entre presentación-producto y comodidad-incomodidad.


Eelko Moorer.

Eelko Moorer.

Ha sobrepasado el mero producto para decantarse por la performance, el concepto de arte buscando la sensación del espectador.


¿Os imaginaís viajar cada día así en el metro? ¿Comodidad-incomodidad?


La pregunta que nos hacíamos al empezar este Post, ¿Necesidad o arte? Porque la Alta Costura es posible considerarla una obra de arte, una obra maestra de su diseñador.
Estos zapateros puede que no tan relevantes en el mundo de la moda en general, si tienen su lugar; pero como catalogarlos. Genios de la profesión, creativos innatos, o directamente artistas?

Marloes Ten Bhömer, salida de la Royal College of Art de Londres se especializo en el calzado y sus creaciones son tan provocadoras como visionarias. Sobrepasa los límites del diseño, los límites de lo funcional. Sus obras rallan la línea que cruza  la acera del arte en mayúsculas.

Diseños de Marloes Ten Bhömer.


El padre del ‘ciberpunk’ artesanal del calzado también tiene nombre y apellidos, Sruli Recht siguiendo la estela de los anteriores artistas de esta profesión va más allá, sus colecciones combinan la fabricación artesanal, las telas con pliegues y el postmodernismo. Este diseñador aplica materiales tan impactantes como el prepucio de ballena menor, piel de canguro, pino o búfalo. El resultado es increíble.
Diseños de Sruli Recht.




Estos son solo una muestra de los mejores en lo suyo: crear, innovar con tejidos y estructuras, rozando la arquitectura en bases de 25cm, provocando reacciones visuales al espectador y delimitar la línea entre el arte y la necesidad.

Por Romina Esteve.


16 dic. 2012

Péplum, el volante de la moda



Faldas peplum, vestidos peplum, tops peplum, chaquetas peplum,… e, incluso, ¡cinturones peplum! La lista de prendas marcadas por esta tendencia en la actualidad es tan larga e inagotable que me atrevería a decir que el peplum es como un virus que ha ido contagiando una a una las colecciones de cada diseñador, repitiéndose hasta la saciedad con la moda low-cost e inundando escaparates por doquier. 



Y aunque nos pueda parecer una nueva creación de los dioses de la moda, el peplum es otro de los muchos ejemplos que confirman que  “la moda siempre vuelve”, pues lo que ahora se presenta como una prenda imprescindible en nuestros armarios, ya lo fue para mujeres de épocas pasadas.

Si buscásemos el origen del peplum, nos tendríamos que remontar a la Antigua Grecia, donde encontraríamos el peplo, la indumentaria femenina de entonces. Consistía en una túnica rectangular, sujeta sobre los hombros mediante fíbulas y ceñida a la cintura con un cinturón, formando varios pliegues y dando lugar a una sobrefalda a la altura de las caderas. 


 

Si bien puede considerarse que otros predecesores del peplum se hallan en la moda lucida durante el reinado de Felipe IV, en los atuendos versallescos de María Antonieta o a finales del siglo XIX combinado con el polisón; no es hasta mitad del siglo XX, sobre todo una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, cuando el peplum comenzó a utilizarse tal y como hoy lo conocemos, marcando una silueta femenina voluptuosa y llena de curvas.



Fue en ese periodo de postguerra, cuando las mujeres sintieron la necesidad de dejar atrás la moda austera y funcional predominante, propiciada por la precariedad económica y su incursión en el mundo laboral, y, seducidas por el glamour hollywoodiense, volverse más femeninas y seductoras. Este deseo supo percibirlo muy bien Christian Dior, quien, en 1947, presentó su primera colección, “Corolle”, que ha pasado a la historia con el nombre de “New Look” por la revolución que marcó entonces en la forma de vestir: prendas que realzaban las proporciones femeninas y las magnificaba, confeccionadas con grandes volúmenes de tela, hasta entonces racionada. 

 

El “New Look” de Dior contribuyó considerablemente a la consolidación del peplum durante la década de los 50 e inicios de los 60, aunque también otros grandes diseñadores de la época, como Balenciaga en su experimentación con los volúmenes, echaron mano de este recurso y lo incluyeron en sus diseños.  



Los 60 fueron también los años dorados de las películas ambientadas en la época greco-romana, género cinematográfico denominado péplum (con acento), siendo éste otro factor que favoreció el auge de la tendencia homónima durante este periodo. De hecho, las prendas peplum empezaron a llamarse de este modo cuando, en 1962, el crítico francés Jacques Siclier publicó en la revista “Cahiers du cinéma” el artículo “L’âge du péplum”, donde asociaba este tipo de películas épicas con el volante de las túnicas que lucían las actrices de estos filmes.  


Ya en los años 80, cuando se recupera todo lo asentado en el mundo de la moda, se mezcla y se potencia, el peplum volvió a resurgir, siendo uno de sus mayores defensores el diseñador Thierry Mugler, quien dijo: “Las mujeres tienen que estar orgullosas de sus curvas. Las caderas anchas simbolizan fertilidad y transmiten sensualidad”.


Y, finalmente, el peplum ha llegado a nuestros días y, aunque lleva apareciendo de forma discreta en las pasarelas de los últimos años, por ejemplo Balenciaga lo introdujo en 2006 y Alexander McQueen en 2008, no ha sido hasta la pasada temporada primavera-verano cuando se consolidó y se produjo su exaltación, siendo una de las propuestas favoritas de diversos diseñadores. Su triunfo se ha mantenido y lo hemos visto constantemente en las colecciones de este otoño-invierno, y lo vamos a seguir viendo, porque parece ser que el peplum no quiere bajarse de las pasarelas y va a continuar estando presente en muchas de las colecciones de la próxima temporada primavera-verano 2013.

 
Y como la moda es la moda, y está condenada a repetir la historia, diseñador lo creará, marca low-cost lo copiará, los escaparates lo exhibirán y las calles continuaran plagadas de miles de clones luciendo una tendencia masiva y monótona. 

Por Maria Giménez Álvarez

14 dic. 2012

ERA UNISEX: TOMBOY STYLE

POR CATALINA CABRERA



Las desigualdades entre hombres y mujeres han existido desde el comienzo de los tiempos. Dichas diferencias se hicieron notar en el plano laboral, doméstico, familiar y social durante muchos siglos, dejando al género femenino en un segundo lugar. Sin embargo, quizás una de las mayores y evidentes oposiciones entre ambos ha sido la forma de llevar la moda durante toda nuestra historia. 


Por siglos las mujeres se escondieron en sus largos y grandes vestidos, postergando su comodidad. Exageradas capas, inmensos tocados, zapatos con plataformas descomunales (como los chapines en el siglo XVI), el corsé y el polisón eran formas que pretendían exponer a la mujer como un elemento decorativo sin movilidad alguna. Al mismo tiempo, el hombre disfrutaba del confort de sus calzas y, más tarde, pantalones.


 


Fue en el siglo XX que las mujeres se liberaron paulatinamente de la rigidez de su indumentaria. Iniciando este proceso en La Belle Époque con la aparición de una irreverente Coco Chanel que crea el nuevo guardarropa ideal femenino. Más adelante, se acorta la falda y se utilizan uniformes con cortes masculinos (fenómeno vinculado a las dos guerras mundiales y la falta de mano de obra masculina). Esto conllevó a una libertad de movimiento jamás antes vista.



Sin duda, la femineidad nunca se pierde y actúa paralelamente a esta tendencia de liberación. Incluso, renace con potencia en distintas décadas con el New Look de Dior (los 20) y el regreso de la curvas (los 60).  


Pero más adelante, pudimos ver como hombres y mujeres se conjugaron con tendencias menos diferenciadoras, incluso, ambiguas. Movimientos como el hippie, glam, punk y estilos como el de Hedi Slimane dieron un vuelco en las propuestas por género.



En la actualidad las barreras cada vez son más difusas, en un porcentaje bastante alto la ropa es unisex (sobre todo en el Street Style de los jóvenes). Todas tenemos una prenda de hombre, o que parece serlo, en nuestro guardarropa. Chaquetón de corte masculino, poleras por sobre nuestra talla, boyfriend jeans, blazers, gorros estilo skater, chaquetas de cuero y biker boots son sólo algunos básicos. 


Grandes personajes como Katharine Hepburn, Patti Smith y Diane Keaton (a partir de su personaje Annie Hall), supieron usar el estilo masculino de una forma asombrosa que las transformó en referentes de dicha tendencia que hoy es una constante. 




El estilo se llama Tomboy, se trata de vestir masculinamente sin intentar verse como un hombre. La idea es hacer propia prendas históricamente vinculadas a dicho sexo de manera sofisticada, con actitud, rebeldía y, por supuesto, sin perder la femineidad. Se pueden encontrar blogs especializados dedicados al desarrollo de este fenómeno, como el popular Tomboy Style.


Por mi parte, me gusta mucho este estilo, pero creo que no es fácil adoptarlo. Hay que ser muy segura de si misma, práctica y con buen gusto, dado que no es disfrazarse. Me hace pensar en las mujeres que se atrevieron a principios de siglo a ir frente lo establecido, demostrar que la belleza no sólo se demuestra con piernas, curvas y escotes.