3 feb. 2017

La etiqueta culpable de la sociedad



¿Es la suerte la que determina nuestras decisiones? Es decir ¿nos jugamos a cara o cruz el futuro de nuestra vida? ¿O en realidad, es la moneda la que nos hace decidir, justo el instante antes de volcar su decisión encima de la mesa?

Estas son algunas de las preguntas que llevaron al diseñador Pablo Puig a realizar su colección inspirada en “cara o cruz”, en la que decidió plasmar monedas con el mismo diseño en ambas caras ya que “al final, te das cuenta de que tomas la decisión instantes antes a que caiga la moneda”. Así es el joven diseñador que creó en 2014 Blame Label, “etiqueta de culpa”.

“La inspiración de la marca está basada en temas sociales, somos culpables de pertenecer a un sistema poco logrado, la moda es referente al consumismo” señala Puig, mientras da una calada a su estrenado cigarro. Opina que la fast fashion es insostenible, que la moda debería alzarse sobre el materialismo y conducir a una ‘revolución social’, en el sentido de rebelión, rechazar lo impuesto y luchar por un mundo mejor. Una idea romántica de la moda.
El diseñador apuesta por el Km 0, sus creaciones intentan componerse a base de materiales nacionales, aunque no siempre es posible, la fabricación sí cumple el requisito 100% local, sus prendas son confeccionadas en Igualada y Barcelona capital.


Puig muestra ilusión en sus ojos, ilusión por iluminar un mundo oscuro golpeado por el machismo, las tragedias, las injusticias y el racismo. Un mundo donde “todos estamos controlados constantemente”.

Por ello decidió plasmar en su última colección la teoría del panóptico, un tipo de arquitectura inventada por el filósofo Jeremy Bentham a finales del siglo XVIII y usada en centros penitenciarios. La estructura, en forma circular, permite a los guardias de seguridad, que vigilan desde una torre central, observar a todos los prisioneros, sin ellos saber cuándo son vigilados. Esto desemboca en una mejora del comportamiento debido al miedo a represalias al no conocer cuándo son observados, creando un “sentimiento de omnisciencia invisble”.



Blame Label ha visto así salir a la luz su nueva colección, basada en la observación constante a la sociedad, por lo que la ropa pretende servir como camuflaje mientras paseas por las calles de la ciudad, “buscaba que, al ser visto desde un plano picado, el efecto sea de camuflaje, que la persona se fusione con el resto de ciudad”, culmina el diseñador, mientras apaga su ya acabado cigarro.

Y así es Pablo Puig, un romántico empedernido en búsqueda de una mejora social, de un culto a la evolución a través de la moda, una lucha por los derechos a través de la inspiración.

I. Blokker

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