20 may. 2011

La alfombra roja europea

¡Qué fantástica época del año en la que estamos ahora! Las buenas temperaturas nos invaden, la piel se nos empieza a broncear el punto justo para no parecer ni un vampiro con ojeras ni tampoco un chuletón argentino, y lo mejor de todo, nos empezamos a sentir estupendos con cualquier camiseta un poco holgada.

Ojeando mil y una revistas, o abriendo cualquier página web sobre moda, veo el verano en ellas, el aura del buen humor. Finalmente, caigo entre los vestidos del festival de Cannes, gran acontecimiento anual donde las estrellas del cine, las celebrities, las socialities y todas las “ties” se enfundan vestidos de todos los gustos y colores, desde la espectacular Bar Rafaeli con un Roberto Cavalli azul marino, hasta la genial Diane Kruger con un Calvin Klein dorado, el cual me dejó sin aire la semana pasada, y que aún me tiene deslumbrada . En este festival, nunca mejor dicho, de vestidos, glamour, alfombras rojas, smokings y muestras de la representación del cine Hollywoodiense llegado a Cannes, parece que Estados Unidos esté vacío, que no haya films en los televisores norte americanos, que todo, por una semana, esté en la vieja Europa.

Bar Rafaeli de Roberto Cavalli


Diane Kruger y el vestido que me dejó sin aliento   

Continuamos en la côte d'azur, sol, mar, barcos de lo más lujosos... un espectáculo al que pocos pueden acudir, pero con el que todos podemos soñar. Sin embargo, a veces me sigue sorprendiendo, que según que invitada a tal acontecimiento, haga un auténtico ridículo vistiendo un extraño atuendo sin ninguna gracia, o al contrario, con tantísima gracia que hace llorar de risa a los fotógrafos, los primeros en captar tal desastre. Es obvio que es cuestión de gustos, aún así debemos tener en cuenta que detrás de cada una de esas celebrities, está una estilista personal la cual le ha prometido que llevando tal vestido a la alfombra roja, va a ser el centro de todas las miradas, claro que a lo mejor se ha olvidado de decirle a su clienta, que sería el centro de atención por otros motivos no muy agradables. Después están las actrices camaleónicas, las cuales no acaban de encontrar su estilo personal, un claro ejemplo es Penélope Cruz, por un lado presenta su nueva película Piratas del Caribe en distintas capitales europeas, en unas mostrando sus senos de una forma completamente ordinaria, como es el caso de la premiere en Madrid, y en otros, como en Alemania, nos da una clase de buen gusto con un ajustado vestido rojo de Armani privée. Quizás como nota a pie de página en las invitaciones de los festivales que dicen ser con clase, debería haber un aviso en el que dijera “ no es obligatorio mostrar los pechos para estar bella”.



Penélope de Armani Privée

un "NO" personal a Penélope


Largas críticas y algun que otro ¡uaaaaau! Me han salido husmeando entre tantas fotos, tantos vestidos, tantas bellezas jóvenes y radiantes, como otras no tan jóvenes pero mil veces mas radiantes, como es el caso de Uma Thurman, siempre tan dura y delicada a la vez, pero por encima de todo, desprendiendo clase a doquier. Y finalmente, vuelvo a respirar, ya que me doy cuenta una vez mas, y no será la última, que la belleza va por dentro, que el gusto es imposible de adquirir si no viene de cuna, que hay monas que aunque las vistas de seda, monas se quedan, y que es mejor ir sencillo si no sabes donde está el límite del atrevimiento. 
 
Carla Valls Roca

16 may. 2011

Pierre Bergé e Ives Saint Laurent. Amor loco


YSL amor loco es un documental que narra la trayectoria de este mítico diseñador a través de la subasta de las obras de arte que compartía con Pierre Bergé. La subasta pone fin a la relación de amor entre Sant Laurent y Bergé, que duró más de 50 años “llenos de éxitos extraordinarios y dolores íntimos”.
La cinta cuenta de forma cautivadora la muerte y el triunfo del impulsor del smoking femenino, del creador del vestuario de la mujer contemporánea. Las imágenes en blanco y negro, los fragmentos de cintas caseras y los silencios, sobre todo los silencios, dan un ritmo emotivo y reflexivo.
Pierre Berge se convierte, una vez más, en el firme defensor de Saint Laurent. Siempre Ives, parece recordar la cinta. Cada palabra de Berge sólo sirve para reforzar la imagen del diseñador. Las escenas en las que aparece en el café donde se conocieron en 1958, antes de que YSL fuera despedido de Dior, nos muestran la cara más amable de Bergé, aquella que nunca mostró a la prensa.

Nunca dejan de sorprenderme las relaciones entre diseñadores y directores – musas- ángeles de la guarda. No pretendo juzgar nada más de lo que he visto, pero por lo que vi, Bergé siempre quedo relegado a un segundo plano, pendiente de las subidas y bajadas del otro. Su rostro muchas veces se desdibuja, su papel se diluye ante la grandeza del otro y no puedo dejar de recordar la última imagen del documental en la que se le ve andando solo, tras subastar toda su vida al lado del diseñador, con su sombrero de fieltro. Se le ve tan pequeño y viejo que me pregunto si este férreo defensor alguna vez se preocupó por su propia imagen.
Querer es compartir y eso es lo que se extrae de la casa que ambos compartían, sin embargo, todo recuerda quien es el genio y quién el criado. Los salones están llenos de retratos del diseñador, las habitaciones llevan el nombre de los personajes de sus escritores favoritos y Bergé, feliz de haber compartido esos momentos, solo puede mostrar ante las cámaras y por primera vez su tormentosa relación.
Nadie puede juzgar una relación de pareja, sin embargo, el documental me pareció un tierno homenaje a la labor de Pierre Bergé en la Maison YSL.

Raquel Sans 

11 may. 2011

“Nothing tastes as good as looking perfect”

Todos tenemos defectos y a nadie le gusta tener que mostrarlos. En el transcurso de la historia la solución a este problema ha residido en el convencimiento y la confianza en uno mismo. La asimilación y la conformidad hacia esos defectos, junto a los “tradicional fakes”, solucionaban el asunto hasta los 90 y, mejor aún, no creaban nuevos problemas.  En 1990, los hermanos Knoll lanzan al mercado un producto que, aparte de ser el programa por excelencia por su gran abanico de posibilidades, cambiará el grado de autoestima de medio mundo durante los años posteriores a su creación. 

El diseñador gráfico descubría así su herramienta principal de trabajo. Con el nuevo programa se podían modificar las imágenes hasta hacer de ellas un producto totalmente distinto.  Así pues, las imágenes de las revistas de moda han empezado a cambiar desde su entrada en el mercado. Al principio con cautela y con clase; sin abusar. Sin embargo, a medida que han ido pasando los años su aplicación en las fotografías ha ido aumentado de manera exagerada hasta deformar el producto original. 


Compro revistas de moda desde aproximadamente los catorce años. Siempre he pensado que las chicas que aparecían estaban estupendas y se cuidaban mucho; que todas iban al gimnasio y se ponían todas las cremas del mundo para estar tan perfectas. No sólo lo he pensado yo, sino toda mujer que se compraba ese tipo de revistas. Sí, nos interesa la moda, pero no nos engañemos; las compramos por un mayor o menor aspiracional.  Sin embargo, hace unos años que conozco el funcionamiento del Photoshop y lo veo desde otra perspectiva. He visto procesos de cambio entre fotografías donde aparecen dos mujeres totalmente distintas en la original y en el producto resultante. Actualmente hay tanto retoque en las imágenes publicadas que se ha cruzado la línea de la ficción. Seguimos pensando que estas mujeres han quedado perfectas, pero ya no las vemos como “mujeres reales”. Sus pieles uniformes, con brillos uniformes, piernas extralargas, cuellos inhumanamente largos, pechos inmunes a la gravedad... La piel de naranja y la celulitis no existen para ellas.  
Aun así debo recordar que yo ya no tengo 16, 17 ni 18 años y tengo otra mentalidad. El Photoshop ha hecho mucho daño en las mentes de las adolescentes, quienes miran atónitas a las mujeres de estos magazines. Estar delgada y perfecta como la mujer de la foto supone una serie de éxitos personales y sociales que para estas jóvenes no exige precio ni sacrificio suficiente. Si hay que “no comer”, no se come. Y con esto no estoy diciendo que enfermedades tan serias como la anorexia o la bulimia existan como consecuencia de imágenes como estas, sino que, en según qué casos, pueden verse respaldadas por ello. 




Si no, parémonos a ver imágenes de Victoria’s Secret por ejemplo, en las que se deforman, de manera exagerada, partes del cuerpo. Cinturas NO proporcionales a caderas y hombros, piernas separadas de manera imposible... Errores garrafales que pueden comportar ciertos problemas. Problemas para un público que no lo percibe y se lo cree y problemas para su imagen de cara a un público que ve el horroroso trabajo que hay en esas imágenes. Lo difícil de creer es que marcas como Victoria’s Secret, con la reputación que tiene, se permita tener a alguien que retoque de esa manera. Que no aplique la lógica visual e incluso no sea capaz de ver que le ha borrado un brazo a una de sus modelos, Marisa Miller. 











Durante su existencia, el Photoshop ha ayudado a conseguir trabajos excepcionales. Sin embargo, hoy en día se está haciendo un mal uso en muchos casos, obteniendo imágenes horrorosas sin sentido alguno. Algunos países ya han empezado a prohibir el programa por las consecuencias que tiene. Si no queremos que nos pase lo mismo en nuestro país tenemos dos opciones; la moderación en su uso o el cambio de personal “profesional”. 

Núria Martí Casanova

6 may. 2011

De bodas y decisiones

Este post hay que tomárselo como una mezcla entre egoblog y taller práctico. Plantearemos una situación y la intentaremos resolver usando tanto nuestros conocimientos de moda y etiqueta como nuestra capacidad de adaptación.

Me han invitado a una boda -aquí empieza el breve fragmento de egoblog-. Más que eso, me han invitado a LA boda. La primera de mis amistades más próximas que se casa. Una persona muy importante, casi de la familia. Una boda en la que tengo que leer un texto de mi autoría que le llegue al corazón a todos los invitados pero sobre todo a la novia.

Muy bien. Vamos ahora a lo más importante: "¿Qué me pongo?". La boda tiene unas características muy concretas. Y como siempre se debe hacer a la hora de elegir vestuario, hay que tener muy en cuentas estos rasgos diferenciales. La ceremonia es en una masía en mitad de la montaña. El novio y la novia se han decidido por un evento pequeño y muy familiar sin lujos ni estridencias.

Si seguimos la línea de la ceremonia, y echando un vistazo a mi armario, ya podemos descartar un clásico que despierta pasiones pero al que no le quedaría excesivamente bien el entorno ‘campestre’.
 
Evidentemente, el entorno y el tipo de enlace me llevan a descartar -igual que he echo con las Lanvin azules- el esmoquin más clásico. Apostaremos por el traje, sí. Pero aparecen nuevas dudas: ¿Lo acompañamos de corbata o pajarita? ¿Quien será su plus one







A pesar de que éstas opciones me podrían ayudar a darle un toque de color al look que finalmente elija, no debemos olvidar que se trata de una boda en junio, al atardecer, en mitad del campo. Por lo que se deberían empezar a tener en cuenta tonos más suaves y una forma de llevarlos más informal. Podríamos apostar, por lo tanto, por una sencilla corbata o un cuello abierto.


 El entorno campestre lo vamos a tomar como referencia pero no a 'piesjuntillas'. No, no pienso ir vestido con camisa de cuadros o pana a una boda. Decididamente vamos a apostar por un traje y por los colores suaves. Quizá un traje beige con camisa blanca. Y visto lo visto, si el publico lo demanda, también tengo unos Lanvin de color cobre...

 ¿Algo así?


Albert R. Dot