1 jun. 2011

Love of my life

Hace exactamente tres años, el 1 de junio de 2008, moría uno de los grandes genios de la alta costura de todos los tiempos. Moría a los 71 años, después de haber sufrido una larga enfermedad. Moría cargando la palabra éxito entre sus brazos. Sin embargo, lo que no sabemos es si el genio se iba en paz o si lo hacía en medio de esta tristeza que lo acompañó durante toda su trayectoria artística. 





Yves Saint Laurent se fue dejando su herencia a Pierre Bergé, el que había sido su compañero sentimental durante casi toda su carrera, pero que por entonces ya no lo era. Las obras que el modisto francés había dejado a su socio, amigo y compañero ya no tenían sentido. Un proyecto creado conjuntamente no podía resistir en manos de uno solo. Casi toda su colección de arte fue subastada entre el 23 y el 25 de febrero siguiente. Sin embargo, una parte artística, y personal a la vez, fue hallada en 2010. Una amplia variedad de personajes aparecían en un bloc de unas 360 hojas. Un dossier en el que Saint Laurent había ilustrado sus amantes (reales y ficticios). 
Entre ellos, a parte de Pierre Bergé, se encontraba un desnudo del famoso líder de la banda rockera Queen, Freddy Mercury. Desconozco si el músico y vocalista británico (aunque nacido en Tanzania) formaba parte del grupo de los amantes reales o si era únicamente producto de su deseo e ideal. Lo que si sé, es que cuando coloco esas dos personalidades una al lado de la otra, me encajan a la perfección. Si bien fueron dos hombres con carreras vertiginosamente exitosas, detrás de sus “fachadas” se escondían dos seres a quienes no les gustaba mostrar su vida más personal. 



Tanto Mercury como Saint Laurent vivieron vidas con altibajos, vidas llenas de malos y buenos momentos relacionados con la gente que les rodeaba. Sin embargo, ambos tuvieron dos grandes amores en su vida. 
Para Yves, Bergé fue un pilar durante esas turbias épocas y fue una de las personas que le redireccionó en sus malos momentos. En el caso de Mercury, fue Mary Austin, su primer amor. Ella se convirtió en el amor de su vida (tal como decía en la canción Love of my Life). A pesar de que Mercury cambiase sus gustos, Austin fue quién estuvo siempre a su lado (de hecho, los derechos de sus canciones fueron heredados por su gran amiga).  
A pesar de sus vidas ajetreadas, y no sabemos si es gracias a sus pilares emocionales, Freddy Mercury e Yves Saint Laurent se han convertido en una pequeña gran parte de la historia gracias a sus dos otros grandes amores; la música y la alta costura. 

Núria Martí Casanova

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