30 nov. 2014

La fiebre por el (fashion) running


Hace ya muchos años que se estila eso de “salir a correr”, uno de los deportes más saludables que existen y que, además, es gratis. Quizá por eso, desde hace un tiempo, la fiebre por el ahora llamado running ha aumentado con creces, convirtiéndose en todo un negocio y dejando, en parte, de ser “tan gratis” como antes. 

Si nos paramos a observar a todas las personas que a diario practican ese deporte por la calle, quizá notemos una gran diferencia con las que lo practicaban hace unos años. Antes bastaba con unas zapatillas viejas y una camiseta de publicidad, también vieja, de cualquier bar, centro deportivo de barrio, grupo de música, etc. Ahora no, ahora hay que ir a la última hasta para salir a correr. De esto se han encargado las grandes marcas deportivas como Nike, Adidas, Reebok y un largo etcétera, que han sabido aprovechar el furor generalizado que existe por el running. 
Voy a barrer para casa y me voy a centrar en Nike, marca que llevo ya prácticamente en la sangre “por culpa” de mi trabajo. Vamos por partes. 


Lo esencial para empezar a practicar el running son unas buenas zapatillas y de eso Nike sabe mucho. 
Nike.com
Dejando de lado las características técnicas de cada zapatilla (algo esencial en el momento de escoger las ideales y para lo que necesitaría varios posts), hay zapatillas para todos los gustos y necesidades, infinidad de colores, materiales, estampados y formas, capaces de adaptarse al gusto de todos los aficionados al running. Podemos encontrar, por ejemplo, colores fluor para los más atrevidos y atrevidas o colores más neutros para los más clásicos.


A parte de las zapatillas, encontramos lo que, personalmente, me llama más la atención: la ropa. Si escoger unas zapatillas es difícil, escoger la ropa ideal debería considerarse deporte olímpico y nunca mejor dicho. Prendas de todo tipo, y cuando digo todo es todo. Camisetas de tirantes, manga corta, manga larga, sudaderas, chalecos, mallas largas, a la rodilla, shorts, pantalones cortos y así podría seguir (solo hace falta darse un paseo por la página web de la marca). Diferentes lineas y colecciones, y no solo para running, también para fitness e incluso yoga. 
Nike.com

¿Lo mejor de todo dentro de este "caos"? Está todo diseñado y pensado para poder ir perfectamente conjuntados de pies a cabeza, a la última y sin dejar de lado la comodidad esencial que se necesita para practicar el running y que, a veces, se queda olvidada. 

Como mujer que soy, lo que me llama más la atención cuando visito una tienda Nike (o la página web), es la gran diferencia de variedad que hay entre la sección de mujer y la de hombre. Cada día los hombres se preocupan mucho más por su imagen a la hora de vestir, equiparándose a las mujeres, pero personalmente considero que a la hora de practicar deporte el primer premio nos lo llevamos nosotras. Para muestra, os dejo con una serie de imágenes seleccionadas de la cuenta de instagram de Nike Women (http://instagram.com/nikewomen), donde nos muestran una serie de looks perfectos para practicar deporte.





Después de todo esto, os recomiendo que os paseéis por la página web de Nike (o de cualquier otra marca deportiva) y que observéis, solo durante dos minutos, a las personas que practican running en la calle. Os sorprenderíais.

Laia Quintana. 



Strike a pose lujo

-REFLEXIÓN-


La industria actual de la moda prêt-à-porter (en Occidente), poco ha variado desde hace años, reminiscencias de décadas pasadas y alguna que otra nueva estructura geométrica pero poco más, parece que nuestros diseñadores no están muy inspirados o les falta imaginación. Muchos al leer mis palabras pensarán que me equivoco, que hoy en día vivimos en una eclosión de texturas, formas, colores y materiales e inspiraciones varias pasando por la de los propios creadores, los cazatendencias y el ya llamado street style, todo ello enmarcado por el sistema bubble up; quizás sí, hay mucho movimiento y en ambos géneros, pero yo quiero profundizar en la marcas de lujo, es donde el estancamiento es más visible. Por alegría de muchos y desgracia de otros son las que dictan la moda –de verdad- desde arriba hasta abajo, en el también famoso sistema triclke-down. Si vas a un archiconocida cadena low-cost por ejemplo, y ves un pantalón (de material desconocido), pero con muchas flores que evocan a un barroquismo de otro tiempo, puedes llegar a pensar por unos segundos si eres bastante curioso/a quién dio “pie con bola” para que esa tendencia se haya aceptado con éxito y esté en ese establecimiento exponiéndose cómo uno de tantos de miles de productos por tiempo limitado, además mediante medios offline y online, te acabarán imponiendo una necesidad en ellos, así esa temporada si lo compras y los luces por la calle, la gente –que entienda- verá que si vas a la última, que sí sabes de tendencias y de moda, aunque sea a base de comprar copias a precios asequibles. De aquí reside el éxito del sistema.


Recobrando mi argumento de las primeras líneas, lo que hoy llamamos lujo, esas marcas que han marcado un hito en la historia de la moda y han conseguido consagrarse mediante éxitos en una esfera única creando un estatus social, y en la que les unen a todas hoy en día mucho: desde dueños comerciales de holdings, precios y calendario de desfiles. Pues bien, esas cabezas pensantes de estas casas no les veo muy en la labor de hacer grandes proezas, observo que no emocionan, no transmiten y el público se ha acostumbrado. Me gustaría que realmente hicieran alguna que otra proeza para llevar la moda contemporánea alguna dimensión cómo lo hiciera en su tiempo la Chanel de mitad del siglo XX, mujer a la quién admiro por ser valiente en muchos campos, además de mejorar la vida de la mujeres con prendas llevaderas y ser una visionara de lo que es hoy es la moda. Habría que preguntarse si hay que innovar cómo lo hiciera Coco, o mejorar proponiendo nuevos retos y desafío, ¿cómo?, indagando en campos que puedan resultar útiles y monetáriamente también.


Foto: Carolina Herrera saludando en un desfile (Google.es)

Ulixes Fernández
www.fashionanthropos.blogspot.com.es


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Oversized: Tendencia del Anti-Entalle

 

Desde aquellas épocas pasadas, donde las mujeres vestían corsés y entalles muy ajustados, la moda ha revolucionado y ha invertido completamente su filosofía y todos los elementos que la componen. Independientemente de quién haya sido el precursor de los nuevos ideales, lo cierto es que la moda ya no se trata de afincarse en el cuerpo femenino, sino en reflejar un estilo de vida. Y a pesar de tener todavía esa mentalidad de elogiar al cuerpo, también es cierto que la comodidad se ha incorporado de manera satisfactoria en la manera de vestir de cada quien. Y la mayor prueba de esto es la tendencia del oversized. Ahora, el entalle es holgado y suelto, mezclado un poco con el porte masculino que defendía la misma Chanel.
La tendencia del oversized ha estado presente desde hace varias temporadas atrás y grandes marcas como Valentino y Giambattista Valli la han mantenido en sus colecciones, por lo que aparentemente no tiene intención de desaparecer. La directora de moda de British Vogue, Lucinda Chambers, lo ha dejado claro afirmando que "es el look más simplificado que se llevará por décadas". Y considerando que distintas revistas de moda ya han incluido la tendencia en el apartado de moda para el 2015, asumo que Chambers tendría razón.

Sin embargo, y como toda tendencia, hay maneras "correctas" o más halagadoras para el oversized. Lo importante es balancear las proporciones y mantener el resto de las prendas más ajustadas. Para abrigos o suéteres holgados, es ideal llevar una prenda inferior más ajustada, como skinny jeans o una falda tipo tubo. Si por el contrario, se llevasen vaqueros holgados tipo boyfriend, es recomendable combinarlos con prendas superiores más entalladas al cuerpo. 
Otro detalle importante al comprar oversized es buscar prendas de tu talla que sean intencionalmente más sueltas en vez de comprar una prenda dos o tres tallas más grandes. No es lo mismo llevar la tendencia del oversized que simplemente vestir con tallas XXL, y es importante saber marcar la diferencia. De resto, lo único que queda es llevar la tendencia al estilo de cada quien, porque la comodidad y la intención de verse casual y ligero aplica para todos.
María Elisa Gómez - @marielisagomez

slow fashion

Sea por la globalización, las redes sociales, los smartphones o una mezcla de todo un poco, lo cierto es que vivimos en un mundo cada vez más acelerado. La moda, efímera por definición, se ha subido a la rueda la primera,  y corre impulsada por ese ansia terrible por estar constantemente a la última.

Foto: Fashionista.com


Antes, los más enterados conocían las tendencias por las revistas seis meses después de que fueran presentadas las colecciones en las capitales de la moda, y estrenaban prendas una vez por temporada. Hoy, sin embargo, seguimos en streaming los desfiles, desde casa y en pijama, y para cuando llega de verdad el invierno ya estamos hartos de ver por todas partes copias de esa capa de Burberry o el último experimento de Lagerfeld. 

Por si fuera poco, las tendencias fluyen ahora en todas las direcciones: de arriba a abajo, de abajo arriba, de París a Río pasando por cada nuevo barrio hípster del globo.  Cada semana -con suerte- nace un nuevo producto it, must, imprescindible pero las tendencias son tan efímeras que es difícil no estar demodé.


Las revistas nos presentan cada mes nuevas tandas de productos nuevos, que necesitamos, para estar a la última
Foto: Google


En esta carrera por la novedad, por llevar hoy lo que todo el mundo llevará mañana, por no repetir, comprar y tirar, nos estamos volviendo todos un poco locos.  


Me pregunto que si esto de la moda es cíclica, y después de la sobredosis de brilli-brilli de los ochenta la ropa se volvió raquítica, no nos tocará ahora el momento de sosiego. De volver a comprar con cabeza, invertir en bolsos que heredarán nuestras hijas y abrigos que no nos quitemos en todo el invierno. Igual que llegó el slow a la gastronomía, quizás sea ahora el momento de reivindicar el slow fashion, desengancharnos del Zara, ahorrar para algo bonito y construir poquito a poco un armario del que sentirse orgullosos.


Iria Pérez Gestal
@iriapg9

El futuro de los wearables pasa por la moda

Más de 30 años han pasado ya del lanzamiento de aquel reloj de pulsera de Casio que nos permitía hacer cálculos además de consultar la hora...

Muchas cosas han cambiado desde los años 80, es cierto, pero la premisa sigue siendo que la tecnología esté a nuestro servicio.

Tras la sencillez de esta afirmación, sin embargo, existe un gran trabajo e investigación en aplicaciones tecnológicas y no siempre se traduce en éxito. ¿Quién no ha comprado un gadget que no le ha servido de nada o no lo ha sabido utilizar? ¿Quién se acuerda de los busca o beeper?

Kitt te necesito
KITT, te necesito
Que un instrumento sea útil y podamos utilizarlo en nuestro día a día es muy complejo y no solo depende de los avances tecnológicos, sino de las tendencias. De nada sirve tener una gran tecnología, si no tiene una gran acogida o no es el momento correcto.

Bastantes años después, nuestras muñecas visten de otra manera: dejamos de soñar con llamar a KITT y casi lo hemos hecho realidad a través de los wearables.

No solo podemos consultar la hora al mirarnos el reloj que seguimos teniendo en la muñeca, sino que podemos saber el tiempo, nuestro estado de salud, qué sucede en nuestro entorno, consultar nuestro correo...

Uan momen plis que todavía no tengo un reloj de esos...
Uan momen plis que todavía no tengo un reloj de esos...

La evolución de la tecnología móvil ha permitido que cualquier objeto deje de estar inanimado para poder ser controlado no mecánicamente, sino digitalmente. Claros ejemplos los tenemos en los coches, en la calefacción de casa o en las luces, en una cámara montada en un drone o colocada en la habitación del bebé... todos gadgets controlables desde un dispositivo.

Wearable man
Wearable-man

La diferencia sustancial de toda esa tecnología que nos rodea, con los wearables es, precisamente, eso: que nos rodea, que no forma parte de nosotros. Por eso los wearables van un paso más allá y rompen ese espacio, estando constantemente en contacto con nosotros.

Los wearables son dispositivos electrónicos que se colocan en alguna parte de nuestro cuerpo o ropa e interactúan constantemente con nosotros o con otros dispositivos con un objetivo determinado; pero, sobre todo, con la finalidad de obtener datos y poder reaccionar en consecuencia a esta información.

Es cierto que no acaban de aparecer, pero sí es el momento en el que la tendencia actual en el mundo de la moda y en la sociedad, permite un acercamiento con la tecnología.

AppleWatch

De este modo, los que son periféricos, se empiezan a incorporar dentro de nuestra estética y, aun llamando la atención por sus capacidades, dejan de parecer entes extraños desconectados de nosotros.

Aunque esa zapatilla lleve un chip que mide la posición y la pisada, es una zapatilla de verdad. Aunque ese reloj te permita apagar las luces de casa, es un reloj. Aunque esa joya calcule tus pulsaciones, nunca sabrás que lo está haciendo, porque es realmente una gargantilla de oro y diamantes...

La evolución de la tecnología wearable ha de pasar por la moda porque ha tender a camuflarse, a ser invisible.

Tal vez los smartwatches o las smartglasses tengan cabida ahora mismo pero, sin duda, la industria de la confección tendrá un peso importate en la introducción de nuevas tecnologías en los propios tejidos, y no ya a la producción. De este modo cualquier prenda que llevemos con nosotros será inteligente.

Alfombra que cambia de color
Tal vez solo cambie de color... pero es un comienzo y se pueden encontrar numerosas aplicaciones

De todas maneras, no pensemos que nos queda muy lejos o no vamos a poder tener prendas inteligentes: la tecnología y las aplicaciones son reales.

Hace un par de años nació "Everpurse", el bolso que permitía cargar el móvil, por ejemplo, y de los últimos a introducir la tecnología en el ADN de una confección ha sido Ralph Lauren con sus camisetas:


Y Victoria's Secret acaba de lanzar un sujetador que permite controlar el ritmo cardíaco recogiendo datos a través del tejido.

Iniciativas como la del pasado Madrid Fashion Tech, nos permiten constatar que empieza a haber un movimiento incluso en España.

La moda deportiva ha sido pionera en abrazar esta innovación y aunar esfuerzos con empresas expertas...

¿Se quedarán atrás las marcas que no se planteen incorporar tecnología wearable?


Elisa 'Coco' Rodrigo
Encuéntrame en Twitter: @CocolaCoquette
Consulta mi perfil y CV en: ElisaRodrigo.com
Urban Outfitters: el paraíso de las bloggers

Durante la tarde del pasado veinte de noviembre El Triangle de Barcelona se convirtió en el centro de todas las miradas. Una interminable fila de personas rodeaba el centro comercial esperando la apertura de puertas de Urban Outfitters. Todos ellos lucían un estilo similar: camisas de leñador, gabardinas hasta los pies, mocasines con plataforma o sneakers, pantalones de tiro alto, etc. Ellas, con largas y lisas melenas hasta la altura del trasero; ellos, escondidos detrás de una prominente barba aparentemente descuidada. Y resulta curioso, pero el único detalle que diferenciaba a los clientes de los trabajadores de la tienda era una pequeña tarjeta acreditativa colgada del cuello en la que podían leerse las siglas de la marca: UO.

                                  Imagen de la inauguración de UO. Fuente: elperiodico.com

Mucho más que una tienda
Cada vez es más común encontrarse ante esta situación: la decoración de una tienda prevalece sobre las prendas que se exponen y se venden en ella. UO es el claro reflejo de esta creciente tendencia. Las paredes de hormigón y las estructuras metálicas confieren al local de 1870 metros cuadrados (repartidos en dos plantas) la apariencia y estética de una nave industrial de líneas escandinavas. Sin olvidarnos, por supuesto, del cuidado de cada detalle de la tienda, como el suelo de madera decorado con motivos pictóricos inspirados en Gaudí. Y es ese "look and feel" el que la marca estadounidense mantiene en cada una de las tiendas que, desde 1970, se abre en un punto diferente del planeta. En UO, los productos quedan relegados a un plano secundario. La entrada a la tienda se convierte en una experiencia para el consumidor que queda extasiado al mirar cada rincón del local.

Render  UO  en Barcelona. Fuente: lavanguardia.com

UO: el multimarca
Ni ropa para niños ni ropa para señoras mayores. En Urban Outfitters la ropa es juvenil; apta para casi todos los jóvenes, pero sobretodo para los más curiosos de la moda. UO es el lugar de culto para el colectivo hipster y el espacio idóneo para más de una veintena de firmas conocidas como Nike o Fred Perry, y otras no tanto como Urban Renewal, Shore Leave, Eleven Paris o Indigo&Main; todas ellas sumadas a las colecciones propias de UO. Pero no sólo es ropa lo que se vende sino también complementos, decoración e incluso productos de belleza como colonias o mascarillas faciales. Aunque quizá los dos  elementos que más llamen la atención sean un fotomatón y unos estantes repletos de vinilos.

                                       Uno de los rincones de UO. Fuente: nb.neolitic.com

Lo que está claro es que la marca ha aterrizado con fuerzas en España, aunque habrá que esperar un tiempo para ver si los beneficios son los estimados. Unos compran y otros miran - diría que hay más individuos que pertenecen al segundo grupo-, pero nadie queda indiferente. UO se ha convertido en el ojo captador de las tendencias de la temporada, y, por ello, bloggers de toda Europa se acercan a contemplar todo aquello con lo que poder nutrir sus blogs. 

Urban Outfitters, dónde pasar desapercibido está (casi) prohibido...

Montse Rodrigo