31 ene. 2013

El Gran Gatsby viste de Prada


La moda intelectual de Miuccia y la vuelta a los maravillosos años veinte

Foto por: Cottonvintage Blog

En la moda a veces es muy difícil saber que inspira a que, si el Streetstyle a las pasarelas, el cine a las colecciones, o viceversa. Tras el anuncio que Baz Luhrman presentaría su adaptación de “El Gran Gatsby” en Julio de 2013, la brújula de la moda se dirigió hacia los años veinte. Llega una de las películas mas esperadas del 2013 de la mano de Prada.

La primera adaptación de esta película se hizo en 1974, basada en una novela de 1925 escrita por F. Scott Fitzgerald. El escritor reflejó la era del jazz en la literatura estadounidense del siglo XX y relató perfectamente los tiempos de la era del charleston, las flappers, y los gansters. Dirigida por Jack Clayton y con guión de Francis Coppola, la versión protagonizada por Robert Redford y Mia Farrow, se ambientó también con vestuarios de diseñadores como Ralph Lauren.

Sin embargo, la nueva adaptación de “The Great Gatsby”, es sin duda una de las películas mas esperadas de 2013. No solo hablamos de expectación por los grandes nombres del reparto como Leonardo Di Caprio, Carey Mulligan o Toby Mcguire. Ni siquiera hablo de la expectación que genera el mismo director, Baz Luhrmann, de películas tan galardonadas como Romeo & Julieta y 
Moulin Rouge. Les hablo de lo que los amantes de los clásicos y la moda esperamos ansiosos, cuando se anuncio que la encargada del vestuario sería la sorprendente Miuccia Prada. Y por fin, nos han deleitado con 4 bocetos de los diseños.
Foto por: Abc.com

Miuccia se ha inspirado en los locos años 20 y ha recreado, junto a Caroline Martin, Directora de Vestuario y esposa del director, el ambiente de la novela. Han actualizado 40 creaciones de las colecciones anteriores de Prada y Miu Miu. La estética y estilo de los años veinte siempre ha estado presente en la moda y el cine y así lo reafirma la diseñadora. Y como si fuera poco, Prada no es la única colaboración de Martin, las joyas son piezas únicas de Tiffany & Co. y los trajes masculinos de Brooks Brothers.


Foto por: blog.hola.com
El vestuario desempeña un papel fundamental de ambientación: vestidos de seda y gasa, bordados con cristales y paillettes, que se complementan con pieles y terciopelos. La paleta cromática incluye verdes, azules, dorados, rosas suaves, nudes, azul cielo y blanco roto. Los volantes, los flecos, las piedras, los detalles en brillantes y las lentejuelas son lo habitual de la moda flapper de esos años, ropa que permitía moverse y bailar libremente. Los sombreros, pamelas, bandas, turbantes y todo complemento para el pelo eran imprescindibles en esa época, así como los collares de perlas, pendientes largos y joyas art decó. Un gran derroche de fantasía y ostentación.

Cuenta Catherine Martin que "la colaboración con Prada refleja la estética europea que estaba surgiendo en la aristocrática costa este en la década de 1920 , la moda de la época vio el desarrollo de una dicotomía entre quienes aspiraban al look privilegiado de la Ivy League y los que aspiraban al glamour, la sofisticación y la decadencia europea. Nuestra colaboración con Prada refleja la colisión de estas dos estéticas”. "Baz y Miuccia siempre han conectado en su fascinación compartida por encontrar formas modernas de la liberación de referencias clásicas e históricas, de las ataduras del pasado". La historia entre Miuccia Prada y el cineasta Baz Luhrmann se remonta a hace 16 años cuando ella trabajó en la película de 1996 Romeo + Julieta, Lurhmann también creó una serie de cortometrajes para la exposición del año pasado en el MET: Elsa Schiaparelli and Miuccia Prada’s Impossible Conversations


Foto por: embelezzia.com

El mundo del cine siempre ha estado muy conectado al mundo de la moda, ya que ha servido de medio de difusión. Givenchy elaboró gran parte del vestuario de las películas de Audrey Hepburn logrando su estilo tan personal e iconizado. La película “El Gran Gatsby” promete glamour, talento y una vuelta asegurada al pasado. Sólo esperamos no vuelvan a retrasar su estreno.


Aquí el trailer de la película: http://www.youtube.com/watch?v=lQHqvEPCjaA
Por Claudia Castro

Homenaje al esmoquin


Hace 47 años Yves Saint Laurent deslumbraba presentando lo que él denominó Le smoking. Su interpretación del esmoquin para mujer rompió esquemas y aunque en un inicio su  introducción al guardarropa femenino no fue entendida por muchos, algunos iconos como Lauren Bacall, Katerine Denueve o Bianca Jagger entendieron a la perfección la sensualidad implícita de esta prenda.
 


El esmoquin e YSL marcaron un punto de inflexión en el mundo de la moda y en la liberación del universo femenino. La diferencia entre hombres y mujeres se acortaba, como ya había ocurrido a lo largo de la historia cuando las mujeres habían ido adquiriendo prendas típicamente masculinas como los pantalones, los trajes de chaqueta, etc.
Para entender la revolución que supuso el esmoquin, hay que entender el contexto histórico de la época,  en la que no estaba bien visto que las mujeres llevasen pantalones. Con el esmoquin de YSL se cruzó esta línea divisoria que separaba al sexo femenino y masculino.
Lo que en su día era solo para unas pocas, hoy se ha convertido en prenda de fondo de armario, un clásico con el que siempre acertar y derrochar feminidad y estilo. De hecho,  según el mismo Yves Saint Laurent, para las mujeres, el Smoking es una pieza de armario indispensable con la que se encuentran a sí mismas, porque es estilo y no una moda. La moda va y viene pero el estilo es para siempre”.
De hecho, el esmoquin se presentó como parte del desfile de alta costura e YSL lo introdujo un poco más tarde en su colección de prêt-à-porter a precios más asequibles que arrasó entre el público más joven y las mujeres más liberales.




Durante la pasada semana de la moda de París muchos diseñadores han querido rendir homenaje al esmoquin incluyendo su interpretación de esta prenda en sus desfiles de la colección primavera-verano 2013. Y como no iba a ser menos, la propia casa Saint Lauren ha hecho un guiño a le smoking con diferentes propuestas. En ellas observamos elementos comunes como las grandes lazadas de las camisas, los zapatos de inspiración años 50 y los sombreros de ala ancha que en algunos casos cubren casi en totalidad los rostros de las modelos.  
 


Balmain presentó el esmoquin con corte masculino y grandes hombreras que destacaban la parte superior del cuerpo.
 



Celine también se suma a la tendencia. Para la marca la chaqueta de esmoquin se alarga hasta convertirse en una levita.


Dior propone una versión clásica de esmoquin, muy femenina y que se ajusta al cuerpo y también vemos como la chaqueta del esmoquin se convierte en un LBD.


Jean Paul Gaultier con su personal estilo reinterpreta el esmoquin con aires ochenteros.


 
Lanvin también se propone un vestido de gran escote con clara inspiración en el esmoquin, así como una versión más literal del esmoquin femenino.
 


Elie Saab arriesga con un conjunto de pantalón y bermudas con referencias al esmoquin en color azul Klein y otro más sensual en color negro.

Stella McCartney, Narciso Rodriguez, Hermes y Vionnet tampoco faltaron a esta cita con la moda y homenajearon a esta prenda en sus desfiles.
 


Tras décadas formando parte de la moda femenina, el esmoquin sigue siendo sinónimo de sensualidad y estilo y esta nueva temporada primera-verano veremos cómo estará más de actualidad que nunca.  
  
Esther Mestre
 
 





 



 

30 ene. 2013

El (sin) sentido de la Alta Costura

Hace unos días se celebró la Semana de la Moda de París, donde los desfiles de Alta Costura son los que más acercan esta disciplina a la categoría de arte. O al menos así lo pensaba yo después de ver algunos de los despropósitos que se han presentado esta temporada.

A la izquierda, Elie Saab. A la derecha, Atelier Versace.(Fotos: style.com)

La Alta Costura no es de lo que viven marcas como Chanel, Armani o Valentino (subsisten sobre todo, ya no al prêt-à-porter, si no a la cosmética y, más concretamente, a los perfumes). La Alta Costura es imagen. Y tiene un público muy concreto de zonas como Rusia, China u Oriente Próximo, que es donde, hoy en día, se encuentran las grandes fortunas mundiales.
Son pocos los escogidos por la Fédération Française de la Couture du Prêt-à-Porter des Couturiers et des Créateurs de Mode que pueden etiquetar sus colecciones como Alta Costura. Uno de los requisitos básicos es que los trajes presentados deben ser prototipos elaborados artesanalmente.

Este año, los vestidos vaporosos, elegantes y cuidadosamente bordados y trabajados con incrustaciones y tejidos diversos de Chanel, Valentino o Elie Saab contrastaban con los trajes de aire masculino que Donatella ha creado para Atelier Versace. La Alta Costura es lo que es. Es imagen, aspiracionalidad, un sueño. Y desfiles como el de Versace la desvirtúan, puesto que, más que Alta Costura, parecían piezas dignas del prêt-à-porter más exclusivo.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Chanel, Jean Paul Gaultier.
Valentino, Alexis Mabille, Dior y Giambattista Valli.(Fotos: style.com)


Givenchy, un clásico de la Alta Costura, ya lo debía ver venir cuando decidió alejarse un tiempo de este sector añadiendo que, en Alta Costura, se centraría, de momento, en las celebrities de alfombra roja. ¿Por qué, aparte de ellas, quien más necesita (y puede permitirse) vestidos de este tipo? Y, por otro lado, ¿es posible que la Alta Costura esté mutando hacia otro tipo de patronaje, no tan de vestir y más funcional? ¿Es posible que la Alta Costura ya no tenga sentido tal y como se concibió en sus inicios? ¿Debe evolucionar con el Zeitgeist del siglo XXI y, tal como propone Versace, acercarse más al prêt-à-porter?

Ana Rodríguez Planas
Este artículo se publicó originalmente en el diario digital de opinión 50x7

27 ene. 2013

La Sapeulogie o el derecho a soñar



A principios del siglo XX, en pleno periodo colonial africano, los franceses llegaron al Congo.  En aquella época, se consideraba al hombre blanco como alguien superior que mostraba una mayor educación y elegancia, causando una gran admiración entre los jóvenes autóctonos y dando origen al mito de la elegancia parisina. 

Fue entonces, en la década de 1920, cuando se creó la SAPE –la “Société des Ambianceurs et des Personnes Élégantes” (Sociedad de Ambientadores y de Personas Elegantes)–, un movimiento cultural particular, de culto por la apariencia, donde el modo de vestir juega un papel importante, pues otorga a sus miembros un gran reconocimiento social dentro de su comunidad, siendo invitados de honor en importantes celebraciones, y les convierte en representantes respetados por la sociedad congoleña en general. 


El buen sapeur –modo de designar a los afiliados a esta organización–, debe cumplir y respetar una serie de normas a la hora de elegir su vestuario, cuidando al máximo detalles como la marca –las de lujo, como Yves Saint Laurent, Armani o Cavalli son las más codiciadas–, los colores –tres a la vez como máximo– y los complementos –puro, bastón, pipa y sombrero–; así como seguir unas determinadas pautas de conducta que le otorguen credibilidad y lo posicionen frente a los demás –el gesto, las poses, la manera de caminar o los pasos de baile son otros de los aspectos fundamentales que no debe descuidar–. De este modo se configura toda una puesta en escena en la que la actuación, la vestimenta y el poder simbólico de ésta se unen para transformar al protagonista, el cual brilla por su estilo y sale a la calle, listo para que le miren. 


Además de asumir estas reglas y respetar dichos códigos, el sapeur debe culminar su proceso de aprendizaje y conversión cumpliendo uno de sus mayores sueños: viajar a París. Allí debe procurarse las prendas necesarias y perfeccionar sus habilidades, para luego volver transformado en un auténtico maestro de la elegancia y ser reconocido por sus compatriotas como tal. Así pues, el mito de la capital francesa sigue alimentando el imaginario de estos sujetos postcoloniales a través de las narraciones que otros sapeurs traen consigo de vuelta a su país, relatando sus aventuras parisinas, adecuadamente reescritas y reinventadas, pues dicho viaje está lleno de obstáculos, penurias y sacrificios, que serán ocultados para que el sueño perviva. No es difícil imaginar que dichas adversidades no sólo existen para poder obtener el visado y el billete de avión, sino para lograr subsistir en un país extranjero sin papeles y frente 
a unas legislaciones cada vez más restrictivas. 


De este modo, la Sapeulogie establece una filosofía propia, basada en el pacifismo, la higiene, el respeto hacia sí mismo y el saber vivir, que es inculcada a las nuevas generaciones de sapeurs, creando una nueva forma de vida que se mantiene viva en el tiempo y en el espacio, y que ya forma parte de la cultura popular de este país. 


Si nos detenemos a observar el fenómeno de la SAPE desde fuera, podríamos llegar a considerar inmoral que estos individuos se preocupen más por vestirse con marcas de lujo que por obtener un buen trabajo y, así, poder sacar adelante a su familia, pero deberíamos esforzarnos en ver otro punto de vista y entender que la SAPE no es otra cosa que un movimiento de reivindicación, y que la conducta de los sapeurs lleva consigo un mensaje intrínseco: el rechazo a la pobreza y la reafirmación de una identidad que demanda un estatus acorde a su sistema de valores. Si además tenemos en cuenta el contexto sociopolítico del Congo –su población se ha enfrentado a tres guerras civiles consecutivas– veremos que la SAPE cumple una función social y cultural fundamental, presentando un modelo de autosuperación a unos jóvenes sumergidos en una realidad social desalentadora, ofreciendo ocio y sonrisas, alejándolos de la violencia y alentándolos a ejercer su derecho a poder soñar y olvidar. 


Entonces, ¿quiénes somos nosotros para negar a otros el deseo de soñar cuando es nuestro propio sistema de consumo el que difunde y exporta a todos los rincones del planeta ese gran sueño? Como ya dijo Marcel Proust, “Es mejor soñar la vida que vivirla, aunque vivirla sea a veces soñarla”.





* Quien desee más información sobre la SAPE, puede consultar el fabuloso trabajo del fotógrafo Héctor Mediavilla, quien ha realizado exposiciones sobre esta temática por toda Europa y el cual ha presentando este mes de enero su nuevo libro “S.A.P.E.”, en el cual recoge todos sus conocimientos sobre este fenómeno social y cultural.



Por Maria Giménez Álvarez

25 ene. 2013

EL GUIÑO DE LAGERFELD


Un aire bucólico y melancólico se vio sobre la pasada pasarela de Chanel de su colección primavera/verano 2013 en el Grand Palais, atípico a el proceder de su diseñador Karl  Lagerfeld, quien odia la nostalgia y prefiere mirar siempre hacia adelante; como el mismo dice; sin embargo esta vez la pasarela se habría convertido para propios e invitados en un perfecto bosque ensoñador con más de 3.000 arbustos y docenas de pinos y robles en los que las modelos parecían oscuras ninfas vestidas de tweed y atiborradas de plumas.

Lagerfeld recorrió diversas épocas de inspiración, siluetas y técnicas marcando énfasis en los hombros con refuerzos o descubiertos que enmarcan el rostro en un lienzo blanco perfecto.



El desfile lo abrió Stella Tennant seguida de una excelente secuencia en la que Saskia de Brawn, una de sus modelos favoritas, desfiló dando vueltas sobre sí misma, revelando las varias faldas que escondía su vestido, pero ha sido el cierre del desfile, el verdadero toque personal del diseñador con miras hacia la polémica que ha desatado en Francia  por la propuesta de ley que permitiría el matrimonio gay y también la adopción; con un par de novia agarradas de la mano acompañadas por un niño, una posición clara y personal del diseñador quien ya ha manifestado públicamente su afinidad con la propuesta de ley.


Eliana Pacheco Arevalo


23 ene. 2013

IVORI


 Ivori, una nueva tienda ubicada en pleno corazón del Born, es el proyecto personal de la diseñadora Carola Alexandre Masjuan, diplomada en el IED y socia de la firma Alexandre Neddermann, se dice pronto!

Después de haber trabajado en varias tiendas, la mayoría de ellas afincadas en el Born, se adentró en esta aventura hace tan solo un mes con muchas ganas, en la época más difícil de esta crisis que nos persigue. Aún así no dudo ni un solo momento en cumplir su sueño y ser propietaria de su propio espacio con diseños y complementos de gran calidad, donde poder potenciar el diseño catalán.

En ella podemos encontrar su propoia marca, Ivori, y varias marcas afincadas en Barcelona como Alexandre Neddermann, Name, Maria Roch, Lubochka entre otras. Y marcas de fuera: Pena jewels, Borne by Elise Berger, .... todas y cada una de ellas muy fieles al estilo Ivori y Carola Alexandre.





Una tienda con mucho encanto, en ella cada detalle está cuidado al máximo. Irradia un color especial, un  blanco roto que aporta a la tienda mucha tranquilidad y serenidad y potencia el maravilloso techo azuloso de principios del siglo XIX. Por eso ecogió este nombre para la tienda y no otro, Ivori significa marfil en catalán.



Si vais de paseo por el Borne no lo dudéis ni un momento y acercaros a Ivori, en la calle Mirallers nº 7, y ya de paso saludar a su precioso perro Thom, sus tonos crudos parecen estar escogidos adrede y así hacer juego con la tienda.


Thom.

Alejandra de Miquel.









22 ene. 2013

Raf Simons, hombre


Repaso a las aportaciones del belga a la moda masculina

Su nombre ha asaltado los medios en los últimos meses de forma constante, primero por su marcha (impuesta) de Jil Sander y posteriormente por suceder a Galliano como director creativo de la maison Dior. Pero, ¿quién es Raf Simons? A parte de ser un hombre de un buen gusto exquisito y de un talento incontestable es alguien que ha revolucionado el mundo de la moda masculina.

Simons nació en 1968 y fue criado en el seno de una familia de origen humilde en una granja del pequeño pueblo de Neerpelt (Bélgica). La oferta cultural del lugar no era precisamente vibrante, así que la única escapatoria para el joven Raf era la tienda de discos del lugar, dónde cultivó su gusto musical que ha sido y es uno de los ejes que inspiran su obra.

Aunque parezca extraño teniendo en cuenta la meticulosidad en los acabados de sus piezas, nunca estudió nada relacionado con la moda. Sus estudios se centraron en el diseño industrial y de interiores pero se las arregló para hacer prácticas con el diseñador Walter Van Beirendock (uno de los 6 de Amberes) dónde aprendió el oficio y se contagió de una forma de trabajar creativa e inspiradora. Esas prácticas también le valieron para conocer de cerca la obra de Martin Margiela por quién quedó cautivado después de presenciar su show “todo en blanco” en 1991 en Paris. Ese acercamiento al talento de Margiela supuso un revulsivo para Simons y le confirmó que su sitio estaba en el mundo de la moda.

El imaginario personal de Raf Simons gira alrededor de un eje muy marcado: la juventud y todo lo que la rodea. El hombre que nos propone es un hombre-niño aturdido, sensible y delicado. Un adolescente confundido, a veces desvalido y otras apasionado, que da tumbos por el tortuoso camino que le lleva a la edad adulta. Un personaje que recuerda mucho a las esculturas del simbolista belga George Minne con sus figuras de adolescentes encorvados y de mirada perdida.

Uno de los elementos que emparenta a Simons con el legado de los 6 (o 7) de Amberes es el hecho de prescindir de modelos profesionales para sus desfiles. Qué mejor para dar vida a sus diseños que verdaderos chicos de la calle, con sus inseguridades e imperfecciones pero a la vez con la altanería de la edad. Estos no-modelos que bien podrían formar el casting de un film de Larry Clark desarrollan un papel importante en el universo de Simons. Algunos de estos chicos han colaborado repetidamente con el diseñador, llegando a contratar a uno de ellos como asistente. Para el belga es importante ver la relación que se establece entre los chicos que encuentra en la calle con sus creaciones, por qué están cómodos vistiendo una prenda u otra y su punto de  vista sobre la colección. Tal es el valor que da a este aspecto de su trabajo que en 2001 publicó, en colaboración con el fotógrafo David Sims, Isolated Heroes, un retrato desgarrador y tremendamente onírico de estos chicos.

La adolescencia significa la búsqueda y confirmación de uno mismo y es por ello que la música adquiere un papel destacable. Simons creció escuchando new wave, punk y los sonidos de la génesis de la música electrónica. Unos ritmos que han influenciado en gran medida la estética de sus colecciones y que han puesto banda sonora a su obra. Buena muestra de ello son sus colecciones de los 90’s i principios de los 2000 Black Palms (influenciada por la estética de la cultura rave y de la Belgian New Beat Music), Radioactivity (en la que rendía homenaje a la mítica banda alemana Kraftwerk a los que incluso hizo desfilar para presentar la colección), Confusion (con claras reminiscencias a la esencia estética de Joy Division) y Closer (con imágenes de las míticas portadas de discos de Peter Saville para New Order o Joy Division).

Otro de los elementos que definen las colecciones masculinas de Raf Simons, es el trasfondo social. El contexto adquiere especial protagonismo en colecciones que reflejan problemáticas como las tensiones raciales en el norte de Europa (Riot, Riot, Riot) o  las consecuencias del 11S (Woe Onto Those Who Spit On The Fear Generation...The Wind Will Blow It Back).

Si personal es su selección de modelos, el resto de elementos de la mise-en-scène de sus propuestas creativas, no lo es menos. La presentación de su primera colección la hizo con un video filmado en 8mm. Posteriormente ha realizado desfiles en lugares inusuales como un bosque o usando elementos industriales y despojados de todo glamour como cemento, espejos, escaleras mecánicas e incluso latas de refresco compactadas en cubos.   

En lo que se refiere a las siluetas presentadas por Simons, cabe decir que a lo largo de los años han ido variando pero siempre insuflando aire fresco, redefiniéndolas. Si en sus inicios tendía a las figuras de corte slim (antes de que Hedi Slimane hiciera de ellas su seña de identidad), con los años fue acercándose a unas formas más holgadas.

La madurez se ve reflejada en los últimos diseños de Raf Simons y aunque no deja de lado su inspiración en la juventud y su apuesta por la vanguardia, sí es cierto que en la actualidad sus propuestas son más contenidas. Tanto en lo que se refiere a la silueta (de corte mucho más clásico) como a los tejidos. Si en el pasado Simons hizo uso de neopreno, lona y otros tejidos poco propios del prêt-à-porter más conservador, en sus últimas colecciones priman tejidos nobles como el algodón y la lana. Pese a eso siempre con un golpe de tuerca y con la incorporación de elementos innovadores.

El influjo de Raf Simons en el presente y futuro de la moda masculina es indiscutible. El legado de sus colecciones y su forma de mostrarlas le otorga un distinguido puesto en el listado de los grandes. Si aún os queda alguna duda os invito a visitar su página web que sintetiza a la perfección su imaginario. Consultar sus archivos (con el volumen del ordenador bien alto) es una experiencia sensorial de lo más interesante (e inquietante). http://www.rafsimons.com

Por Txell Hernández Gil