28 feb. 2011

TEJIENDO EL MAÑANA

La exposición "FUTUROTEXTILES 3" se instala en el Museo Marítimo de Barcelona para mostrar creatividad y ciencia sobre tejidos futuristas.

En el complicado y laberíntico mundo de la moda hay siempre un denominador común. Un elemento que aúna cualquier propuesta de colección. La base de todo y lo que pone en macha la rueda de esta industria tan peculiar: el tejido.
El tejido es sinónimo de civilización.
Desde las rudimentarias estructuras entrelazadas de lana, yute o seda, hasta las sofisticadas superficies de hilos inteligentes, pasando por la aparición de las fibras artificiales que abrieron paso a la modernidad en los años 60, el tejido ha sido siempre fiel barómetro de progreso.

Cartel promocional de la muestra.

Celebrando este fenómeno evolutivo, se presenta en Barcelona y hasta el próximo mes de Abril, la exposición “FUTUROTEXTILES 3: Surprising textilies, design and art”. Se trata de una iniciativa de la ciudad francesa de Lille que en su periplo mundial (ya ha pasado por Turquía, China y seguirá por diferentes ciudades europeas) hace escala en nuestro país eligiendo la sede del Museo Marítimo como aparador global. 

Bajo los abovedados techos de las antiguas atarazanas, la muestra embarca al interesado en un recorrido exquisitamente construido por las fibras del futuro y vertebra la visita en disciplinas que van desde el arte, hasta la ciencia y la biología molecular.
La parte más plástica de la exposición nos introduce en el recurrente binomio arte-tejido. En esta primera parte ejemplos tan espectaculares como los vestidos hechos con cinta reciclada de viejos cassettes o las prendas luminosas con materiales conductores y fibras ópticas conviven con estructuras tridimensionales y sobredimensionadas esculturas de microfibra de última generación. 

Los gigantes en microfibra "Silenus", de Max Stricher.
"Sleep Suit" del diseñador Forrest Jessee.
"Hairdress" de Ben Gregory realizado con cabello humano.

En otro de los itinerarios (menos impactante quizás pero de gran interés) varias carpas de aséptica presencia nos introducen en el mundo en constante desarrollo de los tejido técnico.
En las bautizadas como Medtex y Protex-Sportex se pueden ver diferentes avances en la colaboración de ingenieros, investigadores y biólogos, donde el tejido hace de soporte y conductor de substancias que benefician la salud.

Mostrador divulgativo de fibras textiles extraídas de elementos naturales.

Tomamos como ejemplo las codiciadas prendas con propiedades hidratantes y anticelulíticas, los pijamas hospitalarios a base de fibra de quitina con efecto cicatrizante, las sábanas terapéuticas y afrodisíacas o las piezas con sensores que permiten medir datos médicos en los enfermos.
También se aprecian resultados sorprendentes en equipos protectores antifuego, antifrío y antichoque pensados para los sectores profesionales que así lo requieran.
Es especialmente interesante ver como una nueva generación de tejidos configuran la materia base en la arquitectura efímera de los refugios usados en catástrofes humanas como el pasado terremoto de Haití.

A pesar de que gran parte de las piezas expuestas procedan de la ciudad francesa madre de la muestra, a su paso por Barcelona se le han unido varias propuestas de empresas catalanas que ejemplifican el buen hacer del sector más cercano. Nos anima pensar que aquí se sigue investigando y se apuesta por la innovación quizás por la obligación indiscutible de reorientar nuestra agonizante industria frente los gigantes productores orientales.  
Oxigenad agendas y recorred el último tramo de las Ramblas hasta el Marítimo para comprobar que más allá de pasarelas y escaparates, el tejido es protagonista de una auténtica revolución.

Cristina Rubio.

27 feb. 2011

d.MCQ.


Febrero está casi llegando al final y, por segundo año consecutivo, el mes quedaba marcado por una noticia que sorprendía a todos los que trabajan o se interesan por el sector de la moda.

Este fin de semana hemos visto como John Galliano era apartado (al menos temporalmente) de Dior y hemos temblado ante la posibilidad de que, el día 4 de marzo, el diseñador no salga al final de la presentación de la colección prêt-à-porter para el próximo otoño/invierno de la marca para recibir los aplausos por las prendas que él creó. La verdad es que no me extrañaría nada si me dijerais que este escenario os provoca una rara sensación de déjà vu… ¡Porque a mí me pasa exactamente lo mismo! Hace más o menos un año vivíamos una situación semejante cuando, el día 9 de marzo, una vez terminado el desfile de presentación de la línea que había preparado Alexander McQueen para su casa, este no estaba para saludar a público y prensa.

El 11 de febrero de 2010, el creador británico había abandonado por su propia voluntad el mundo de la moda (y el terreno) privándonos a todos de descubrir lo mucho que su desenfrenada creatividad aún podría generar. Sin embargo, no todo han sido malas noticias. En octubre hemos podido comprobar como la firma sigue viva y pulsante, gracias a la que había sido durante los últimos 14 años la ayudante de McQueen.

Las colecciones (al menos hasta el momento) no han prescindido ni un poco del romanticismo originario o del contraste de conceptos que el malogrado diseñador siempre les imponía. Fragilidad vs. fuerza, tradición vs. modernidad y fluidez vs. severidad siguen siendo marcas de cada una de las prendas McQueen. Los desfiles tampoco han perdido su carga emocional y cruda energía. Pero, entonces, ¿qué perdemos con su muerte?

Una pregunta claramente retórica porque, sin hacer el mínimo esfuerzo, puedo acordarme instantáneamente de algo aparentemente sencillo que se perdió con su partida.

Alexander McQueen, tan sólo cuatro meses antes de morir, había protagonizado un vuelco en la historia de la moda. Fue el primero en (intentar) exhibir, a 6 de octubre de 2009, un desfile de moda en streaming. Ahora, otros jóvenes diseñadores unen con maestría su labor creativa y el interés por las nuevas tecnologías, haciendo de sus desfiles una experiencia para todos los sentidos y para todo el mundo, literalmente. Estoy por ejemplo pensando en Cristopher Bailey, que en cada show va un paso más lejos en este camino online. Pero el primer en dejar que las nuevas tecnologías entraran de lleno en sus espectáculos, el visionario, ha sido McQueen.

Lejos han quedado los tiempos de las pequeñas y grandes Pandoras que llevaban meses recurriendo Europa, llegando muchas veces a su destino cuando la estación ya estaba cerca de terminar. Hemos también dejado atrás los diseñadores “egoístas”, como Balenciaga o Givenchy. Hoy, para existir en la moda, hay que ser visto. Ya lo dijo Margarita Rivière en los setenta, en su obra Moda: ¿Comunicación o Incomunicación?. “La moda requiere ser vista para ser imitada y aceptada”, pronosticó. Y, aunque hasta Alexander McQueen algunos diseñadores hayan intentado poner esto en práctica de una manera más o menos global, más o menos exitosa, ha sido el británico quién mejor ha sabido beneficiarse de la modernidad y de las nuevas tecnologías para hacerse visible a nivel mundial.

La compensación por su papel pionero en el sector, por haber logrado hacerse tan visible, es el hecho de que su muerte haya sido sentida en unísono en todo el planeta. En el día 11 de febrero de 2010 todo el mundo estuvo unido por un mismo espanto, un mismo sentimiento de pérdida, un mismo adiós.

Un año después, y a través de imágenes de algunas de sus colecciones, me gustaría volver a homenajearle.

Colección de Primavera/Verano 2001

Colección de Otoño/Invierno 2001

Colección de Primavera/Verano 2002

Colección de Otoño/Invierno 2002

Colección de Primavera/Verano 2003

Colección de Otoño/Invierno 2003

Colección de Primavera/Verano 2004

Colección de Otoño/Invierno 2004

Colección de Primavera/Verano 2005

Colección de Otoño/Invierno 2005

Colección de Primavera/Verano 2006

Colección de Otoño/Invierno 2006

Colección de Primavera/Verano 2007

Colección de Otoño/Invierno 2007

Colección de Primavera/Verano 2008

Colección de Otoño/Invierno 2008

Colección de Primavera/Verano 2009

Colección de Otoño/Invierno 2009

Colección de Primavera/Verano 2010

Colección de Otoño/Invierno 2010

Texto de: Mafalda Soares Caldas
Fotos de: Style.com



Conservadurismo vs masificación gratuita en Cibeles


El pasado 18 de febrero dio comienzo una nueva edición de Cibeles Madrid Fashion Week. En la edición pasada me invitaron a dos desfiles del Ego (los desfiles y el espacio de nuevos diseñadores) y en esta ocasión he podido ir como participante del showroom bajo el nombre de la firma que comparto con una compañera.



En el showroom de septiembre no llegaban a los treinta diseñadores. En esta ocasión, éramos treinta y seis. Un hecho positivo para impulsar a los noveles y “negativo” porque es “competencia”. Y digo “competencia” porque es muy relativa. Por una parte, el hecho de que alguien quiera hacer contactos contigo, quiera hacer propuestas para colaboraciones o que quieran comprar tu ropa y tu estilo porque es el que va con ellos, no es lo que representa la competencia para los otros. Se supone que quien hace esto es porque tiene claro donde va y a qué producto quiere dirigirse.
La competencia llega, principalmente, cuando el público gira la etiqueta para ver el precio. Ese público al que le da igual la calidad, el diseño y el proceso que se ha dado a cada prenda.
El Cibelespacio está abierto a casi todo el mundo. Si se quiere conseguir un pase no es nada difícil, se puede. Los desfiles ya son otro mundo y es aquí donde se distingue un poco el público que va a pasar el rato del que va expresamente para ver lo nuevo de un diseñador e informarse de las nuevas tendencias.
Estos seis días de showroom han dado para mucha observación. El público se dividía en aquellos a quienes realmente les gusta la moda, muchas niñas (casi todas estudiantes y blogueras) y mucho intento de Lomana (imagen de Burger King, patrocinador de Cibeles). El vaso se derrumbó por completo en el desfile que cerraba la semana de la moda de Madrid, protagonizado por los escogidos a votación dentro del público cibelino. Los "modelos" desfilaban con los outfits que traían de sus casas. Aquella decadente imagen no tuvo desperdicio.


Me da la sensación de que el showroom, para según que parte del público, es un mercadillo. Un sitio donde ir a pasar perchas mirando el precio para poder encontrar algún souvenir “baratito” para llevarse a casa de recuerdo. Y es que en el Ego hay mucho talento en general, y desde la propia experiencia puedo constatar que no se valora lo suficiente. Hay demasiado público gratuito en Cibeles, lo que le pone en peligro de consideración para un futuro no muy lejano.

En la edición pasada el Ego abrió la semana de la moda de Madrid. Después de ello recapacitaron, y en la actual edición el Ego se ha celebrado después de todos los grandes. Sabemos que los diseñadores con más nombre pasan por momentos difíciles y necesitan acaparar toda la atención. Sin embargo, ¿poner a las nuevas promesas el último día es la solución?
Formar parte del showroom del Ego y ser diseñador no basta para poder entrar en los desfiles así que tuve que mirarlos a través de una pantalla que los iba trasmitiendo en directo. Uno de los desfiles que más me ha impactado ha sido el de Cati Serrà (participante del Ego desde hace tres ediciones). La joven mallorquina rompió con lo que llevaba haciendo y lanzó una novísima propuesta en la que veíamos magníficas técnicas de plisados, matelassé con tejidos tornasol, pelo, piel y tricot (que trabaja muy bien), pantalones de campana... Un hombre y una mujer sobrios y extravagantes a la vez bajo colores anaranjados y fucsias apagados combinados con tierras y negros.



Espero que Cati se presente una edición más y pueda formar parte de Cibeles. Aunque llenó la sala el último día gracias a su talento y al de sus compañeros de El Colmillo de Morsa, presentar al principio sería esencial para ella.

Núria Martí Casanova

Chaleco,la prenda o los accesorios?

Desde siempre, el chaleco ha sido una prenda imprescindible y multi-propósito, ya que se adapta a cualquier época del año, haga frío o llueva, y a cualquier situación, sea al interior o al aire libre; así, ofrece nuevas posibilidades para vestirnos. Además, últimamente el mundo de la moda empieza, o mejor dicho, vuelve a tener en cuenta el chaleco. Su estilo ya no es tan estático y rígido como lo recordábamos. Los diseñadores intentan innovar a través del material, el estilo, el modelo... Asímismo, las firmas reservan un sitio especial para los chalecos en el lanzamiento de una nueva colección; una colección sin chalecos es como no tomar café después de comer.
Los diseñadores quieren compatibilizar nuestra idea de chaleco tradicional con un diseño más formal: el chaleco de militar no sólo es una prenda esencial para las trabajadoras, sino que también es la que mejor destaca el cuerpo femenino.


El drop collar long wool vest se ha puesto de moda últimamente. Parece que es más como un vestido. Con su diseño sencillo, la línea fluida se hace más suave; la gente incluso olvida que es sólo un chaleco.
En invierno las mujeres tienden a elegir un chaleco de pelo, no sólo por el calor que da cuando hace frio, sino también gracias a su porte elegante y noble. Los creadores piensan en diferentes posibilidades para innovarlo, como el pelo largo o corto, el estilo largo o corto, la lana o el marabú... Todo ello hace que el invierno no sea ni frío ni monótono.
Chaqueta o chaleco? Quita las mangas de una chaqueta militar o de una americana, y muéstrate más guapa.



Además, el chaleco de piel ha aparecido en los desfiles y las revistas. A las mujeres les gusta la chaqueta de piel, por lo tanto, el chaleco de piel es fácilmente aceptado por el público.

Y hay otros diseños especiales de chaleco. Aunque no sean clásicos, pueden captar nuestra atención. Por ejemplo estos dos: de tejano con los eyelets, o como el crepe chain vest de Kimberly Ovitz.
En esta New York Fashion Week, podemos seguirle la pista al chaleco, sobre todo al chaleco largo de pelo.


YUN ZHOU

26 feb. 2011

Con clase


Ni nosotras somos Kate Lanphear o Giovanna Battaglia ni Albert es viejo y rico (aunque esto debería confirmarlo él porqué, quizá, su familia tiene un palacio y él no lo ha querido desvelar todavía...). Cuando ninguna de estas condiciones se cumple pero tu sueño es salir en un blog de street styling como el de Scott Schumman, The Sartorialist, el gráfico que encabeza este post deja muy claro lo que hay que hacer. Debes ponerte encima todo lo que tienes en el armario e ir por la calle haciendo malabares (¡Sí, poder caminar por tu ciudad más o menos equilibradamente a pesar de los tacones de 15 centímetros cuenta como malabares!) o tener el tiempo libre suficiente como para asistir a todas las semanas de la moda (a cuantas más, más oportunidades...y no, Cibeles no cuenta).


Si intentas todo lo que te sugerimos y aún así no lo logras, no desesperes. No significa que el estilismo que te costó tantas horas delante del espejo no sea espectacular y digno de mención. Otra buena manera de darlo a conocer sería tener un ego blog en el que enseñar al mundo tus trapitos y la capacidad 'sobrenatural' que tienes para conjugarlos con gracia. Otra opción (modestamente, la opción ganadora) es unirte a nosotros en la próxima cena de clase. ¡Aquí somos democráticos! Defendemos que para tener estilo no es imprescindible que vistas con marcas de pies a cabeza. Ayer, viernes 25 de febrero, tuvimos muy buenos ejemplos de esta filosofía que dice que con un budget limitado (entiéndase el de becarios o jóvenes periodistas semi-mileuristas) se pueden hacer maravillas y, al final, lograr salir retratado en un post sobre street styling...


Empezamos por Ingrid, nuestra embajadora del estilo parisino en Barcelona, que vino con unos súper actuales botines de cuña y un bonito bolero/americana de tweed en tonos grises con aplicaciones de piedras, brillantes y tachuelas en los hombros.


Gemma, con su melena y los volantes de su camiseta bailando al ritmo del aire, aportó a la velada un toque de clasicismo. Nos encantó especialmente su calzado, femenino pero cómodo. Como los zapatos de las bailarinas de bailes de salón o los que vimos en Prada para la próxima primavera/verano.


Eva también apostó por los volantes. Estos eran de Zara pero podían muy bien pasar por Isabel Marant, Paul & Joe o Tommy Hilfiger, marcas que han diseñado prendas similares para este otoño/invierno. La mini falda rosa pálido sobresalía entre el conjunto negro como un tutú de bailarina. ¡Muy Cisne Negro!


Lorena apostó por los mismos tonos y por los vuelos, esta vez en la camiseta. Además, y quizás por estar recién llegada de Cibeles, y todavía influenciada por la energía exhibicionista que sintió en el evento, fue quién mejor posó para nuestro objetivo. Toda actitud.


Yun, con un estilo muy propio de su país de origen - China - basado en las sobreposiciones de materiales y motivos, vestía ayer una camiseta/vestido con encaje en los hombros y una calavera floreada estampada delante. La complementó con unas botas por la rodilla y un clutch beige que le daban al look un estilo muy urbano.


Albert (que quizá, visto lo visto, puede que efectivamente sea rico) vistió y calzó Lanvin. Además del toque de glamour, nuestro chico fue también el responsable de dar a la velada una pincelada de color con sus zapatos azules, diseñados por su homónimo para H&M.


Nerea, con su vestido de leopardo (el estampado que no pasa de moda y gusta a todos), y su abrigo de Zara apostó por otro de los tonos de la temporada: el beige. Fue muy lista porqué en el conjunto negro/blanco/gris de nuestro grupo se hizo notar.


Raquel F, de blanco y negro (una fuerte tendencia de la temporada tanto como de la cena), complementó su entallado vestido de H&M con unas bonitas piezas de bisutería falsa a imitación de joyas reales. Muy Chanel años 30.


Diana lució unos pitillos de plexipiel estilo Balmain y un top negro compuesto por dos partes con aplicaciones de lentejuelas. Modelo ideal para un encuentro formado por cena y 'pendoneo' como el nuestro.


Raquel S. también sobresalió con un estilismo muy girly. Y por el ínfimo toque de color con que complementó su vestido negro escotado en la espalda. Su cinturón rosa imitación de piel de serpiente no pasó desapercibido.


Mafalda eligió un vestido corto de lana gris con aplicaciones de paillettes doradas y plateadas en uno de los hombros. Lo complementó con botas tubo y cazadora de piel negra y un diminuto clutch 'made in Portugal' con aires de k7/cámara fotográfica.


Finalmente, en el look de Jessica, de satén negro, sobresalían su densa melena rubia, sus labios rojos y unas "piedras" en su dedo anular derecho que complementó con un 'prometido': Jordi. ¡Felicidades, guapa!

En definitiva, no sólo en las calles de los distritos neoyorquinos del Soho o Mepa se puede encontrar estilo. Ayer por la noche, en el barrio barcelonés del Raval, 12 jóvenes aspirantes a periodistas de moda también mostraron toda su naturalidad y chispa.




Texto y fotos de: Albert R. Dot, Diana Ibarra, Eva Navarro, 
Gemma Grau, Ingrid Rosiau, Jessica Laspalas, Lorena Coelho, 
Mafalda Soares, Nerea Cudinach, Raquel Febrer, Raquel Sans, Yun Zhou